Los avances en la industria automotriz, entre otros aspectos, apuntan a la protección de quien maneja y a quienes lo acompañan. De ahí que los vehículos modernos cuentan con diferentes elementos para minimizar los daños que puede provocar un accidente.
Los airbags son uno de ellos y, en Argentina, desde 2014 es obligatorio que los autos cuenten no solo con estos en la parte de delantera, sino también con cinturones de seguridad, frenos ABS y apoyacabezas traseros.
Hernán Galdeano, ingeniero y docente de la Maestría en Gestión de la Industria Automotriz en Posgrados de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral, diferencia entre los elementos de seguridad activa y pasiva: “Los primeros están presentes y actúan de manera preventiva y los segundos actúan cuando el impacto, vuelco o atropellamiento ya son irreversibles, como los airbags”.
Mario Funes, vocero y docente capacitador de ‘Luchemos por la Vida’, explica que los airbags o bolsas de aire son llamados así “por ser precisamente una bolsa o colchón de aire protector que se activa en el caso de una colisión a alta velocidad”. También se las identifica con las siglas SRS (Sistema de Seguridad Suplementario o Suplementary Restraint System).
“El material de los airbags es el mismo que se utiliza en los salvavidas de los aviones. Es una aleación de plástico y tela de muy alta resistencia y un entramado que evita que se destruyan, se rompan o abran”, define por su parte a En Movimiento, Alberto Alonso, fundador y CEO del Taller de Escuela del Automotor (TEA).
Para amortiguar el golpe, existen distintos airbags ubicados estratégicamente en el interior del vehículo.
Delantero
Buscan proteger a las personas que viajan adelante, es decir, al conductor y al acompañante. Estas bolsas están instaladas en el volante y en el tablero. Cuando se produce un impacto frontal, el airbag se infla y apunta a que tanto el pecho como la cabeza de la persona no golpeen con las superficies duras del vehículo.
Para que funcione de manera correcta, es necesario usar el cinturón. Existen autos que, a través de sus sensores, detectan si este no está colocado y también el peso de la persona, ya que, según su tamaño, se activa o no el airbag.
Alonso explica que el cinturón de seguridad tiene en la base de instalación un disparador que es una cápsula que, cuando hay una coalición, el cinturón se retrae para “tirar” a la persona para atrás, tenerla ajustada al asiento y, ahí, se activa el airbag. “Si el cinturón no está conectado, el airbag no se activa”, sostiene.

El fundador de TEA considera “un error gravísimo y muy común” el hecho de que los conductores enchufen el cinturón de seguridad y se sienten encima. Así evitan el pitido que avisa que no se lo colocó. En estos casos, el airbag se va a disparar, “pero el impulso hacia adelante, por no tener el cinturón colocado, va a dañar seriamente la cara de la persona”.
Lateral y de rodillas
La bolsa de aire protege a los ocupantes que están del lado lateral en caso de que el impacto sea en esa zona. Los airbags laterales pueden ser para el torso y están en el asiento; los “de cortina” están encima de puerta y las “frontales” protegen la cabeza del objeto con el que chocó el vehículo. Por último, el “de rodilla” protege esa zona y evita lesiones, hematomas o rotura de los huesos.
Trasera
Este airbag busca cuidar a los pasajeros que viajan en el asiento trasero. Esta bolsa de aire evita golpearse contra la ventana trasera y la bolsa central dificulta que las personas se choquen entre sí.
A estos tipos de airbags, según los autos más sofisticados y modernos, también se le agrega el del cinturón de seguridad [RP4], pero no hay muchas marcas y modelos que tienen esta clase de protección. En este sentido, Funes agrega otras bolsas de aire que se encuentran en el techo. “Así se protege a todos los ocupantes en caso de vuelcos, evitando lesiones mortales”.
Dupla airbag-cinturón
“La efectividad de los airbags es alta”, destaca Funes, pero hace una salvedad: “Siempre que se lo use junto con el cinturón de seguridad. También es necesario que se cuide de viajar sentado alejado del volante o el panel de instrumentos”. El experto justifica que, el estar muy cerca o con una mala postura para conducir, puede provocar dificultades para abrir el airbag y más lesiones.
Por otro lado, el capacitador de Luchemos por la Vida considera importante mencionar que los bebés, niños y las personas adultas que midan menos de 1.50 metros “deben abstenerse de viajar en el asiento delantero del vehículo”, ya que, en caso de colisión, la explosión de la bolsa puede provocarles lesiones extremadamente graves.
Cómo funciona
El ingeniero Galdeano es minucioso al momento de explicar cómo esta bolsa de aire actúa en el momento de producirse un choque. Remarca a En Movimiento la presencia de un sensor electrónico que detecta un valor muy alto de esa desaceleración. “Este dispara una descarga eléctrica en el receptáculo que contiene un elemento químico (Azida Sódica o más recientemente, Nitrato de Guanidina) que, al detonar, producirá una reacción química que liberará Nitrógeno e inflará la bolsa”, detalla.

También puntualiza que una Unidad de Control Electrónica recibe información de los sensores de velocidad de ruedas (que también se utilizan en el ABS); de los giróscopos (que se utilizan para el control de estabilidad) y del sensor de presión sobre el pedal del freno y de ocupación de asiento (si está vacío o alguien está sentado en él). “Esto produce el ‘algoritmo’ que ‘le dice’ al airbag cuando actuar”, comparte.
Aunque son muchas partes sincronizadas que deben reaccionar, un elemento que se destaca es el tiempo. “Todo ocurre en menos de lo que dura un parpadeo”, ejemplifica el experto y especifica:
“En 2 milisegundos se produce la ignición/explosión de las pastillas de Azida Sódica o Nitrato de Guanidina. Entre 20 y 30 milisegundos se inflará la bolsa. Unos 50 gramos del elemento a detonar producen hasta 70 litros de Nitrógeno y a los 100 milisegundos (o sea: una décima de segundo) la bolsa Airbag, completamente abierta y llena, comienza a desinflarse a través de unos orificios practicados a tal efecto”.
Fallas y cuidados
Expertos de World Services apuntan que en las fallas más comunes que presentan los airbags puede influir “una mala calidad de la batería del vehículo, porque el módulo o la computadora que controla el airbag genera un fallo general sobre el sistema de seguridad”.
Otro caso es cuando se perfora el radiador. “Esta central está ubicada justo debajo de la calefacción del vehículo y cuando el radiador, que brinda la calefacción, se pincha el agua cae en esta computadora”, dice. En este sentido, agrega que muchas veces, el desconocimiento de las personas al manipular el elemento, “hace explotar las bolsas”.
Más allá de que el material de estas bolsas de aire no se echa a perder o se deteriora, Alonso recomienda controlar el sistema de airbag a través del service que se le hace al vehículo y del escáner que se coloca al auto para verificar las condiciones de los mismos. “El sistema se puede dañar por alguna situación electrónica o física que se puede haber generado”, puntualiza.
Funes, de Luchemos por la Vida, deja su mensaje de cierre en busca de concientizar más sobre la responsabilidad en el manejo: “Es muy importante que todas y todos tomemos conciencia de una educación vial responsable que nos proteja”.





