Amaxofobia: el miedo a manejar y qué dicen los expertos

​El temor a conducir un auto es más común de lo que muchos imaginan. De qué se trata y la mirada de los especialistas.

Aunque no se hable tanto de ello, el miedo a manejar un vehículo es una emoción que muchos conductores han experimentado o experimentan en algún momento de sus vidas. Los motivos varían: a veces el disparador es una situación traumática al volante; otras, la imposibilidad hipotética de no poder sortear variables como el tránsito y el comportamiento del resto de los conductores.

Este miedo tiene un nombre y se denomina: amaxofobia, por el griego amaxos (carruaje), y phobos (fobia) Según Anna Agustí, psicóloga sanitaria, esta fobia se manifiesta en las personas “en forma de mucha ansiedad y angustia”, y lleva al individuo, en muchos casos, a ser “totalmente incapaz de conducir a causa de miedos intensos, irracionales y persistentes, como por ejemplo tener un accidente, hacer daño a alguien, tener un ataque de pánico, padecer un desmayo o un infarto”.

Por su parte, en conversación con En Movimiento, Gustavo Bustamante, presidente de la Fundación Fobia Club, explica que esta patología se da incluso en personas que podrían estar aptas para manejar un vehículo: “Sufren un terror absolutamente irracional que les provoca una enorme inseguridad. En consecuencia, evitan manejar y, si tienen que hacerlo, la experiencia les resulta traumática”.

El psicólogo revela que «la fobia, un temor irracional y exagerado ante determinados objetos, es uno de los trastornos de ansiedad más frecuentes en el ser humano; y que en los últimos años, la fobia a conducir se empezó a dar con mayor frecuencia».

Mujer joven agachada junto a un auto rojo con señal de principiante, cubriéndose el rostro en un episodio de ansiedad asociado a la amaxofobia.
Los especialistas señalan que la amaxofobia puede surgir en etapas de aprendizaje y, sin tratamiento adecuado, afectar la seguridad vial y los programas corporativos de conducción profesional.

Anabel Fernández, psicoterapeuta especializada en tratamientos para la amaxofobia, explica que, en el 80% de los casos, el principal motivo por el cual las personas temen manejar es haber sufrido una situación desagradable (como un ataque de pánico) dentro del vehículo. “El cerebro aprende que el auto es un lugar peligroso. Es imprescindible reeducarlo para que vuelva a sentirse como un lugar seguro”, comparte.

La especialista también comenta que, a menudo, son las personas que más tiempo pasan dentro del auto las más propensas a contraer amaxofobia. Esto se explica por el simple hecho de que este lugar -el auto- se convierte en el escenario en el que se transitan muchas de las vivencias cotidianas, positivas y negativas.

Esta condición -por otra parte- no se limita a los conductores de una región geográfica. Aunque en Argentina aún no hay estadísticas precisas, estudios del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi) estiman que del total de personas que en algún momento de su vida se inició en la conducción, un 40% abandonó abruptamente; que el abandono es más frecuente en personas que aprenden a manejar pasados los 30 años; y que un 2% de los conductores sufre este problema.

Síntomas, detección y tratamiento

La buena noticia es que la amaxofobia «puede tratarse y superarse», revelan los especialistas. Para esto, es clave identificar los síntomas que la delatan. Una persona con amaxofobia puede sufrir sudores, mareos, vértigos, molestias estomacales, opresión en el pecho, taquicardias, ganas de llorar o gritar, tensión muscular y pánico.

Agustí, experta en Psicoterapia Breve Estratégica, recomienda acudir a un especialista tan pronto como se manifiesten algunos o varios de los síntomas. “Las personas que empiezan a evitar conducir o que siempre piden ayuda o acompañamiento para hacerlo tienen un alto riesgo de empeorar y cronificar el trastorno”, asevera.

Hombre joven dentro de su auto, inclinado sobre el volante con signos de estrés y bloqueo emocional, en una escena asociada a la amaxofobia.
En entornos laborales que dependen de la movilidad, la detección de amaxofobia permite implementar programas de apoyo psicológico y capacitaciones para prevenir incidentes y mejorar la seguridad operativa.

Por otra parte, Fernández comparte algunas de las técnicas que aplica en sus tratamientos para las personas que padecen de amaxofobia, con el fin de reeducar la parte del cerebro en donde el trauma se grabó y recuerda la importancia de tratar este tema con profesionales:

  1. Control mental. Para limitar los pensamientos intrusivos y ayudar a la persona a vivir más en el presente. El mindfulness y la autohipnosis son herramientas que pueden servir para este fin.
  2. Control físico. Técnicas de respiración y relajación muscular para bajar los niveles de sobreestimulación que muchas veces decantan en la pérdida del control.
  3. Visualizaciones creativas. Proyectar imágenes de un futuro en el que no existe la fobia; y recordar momentos pasados de confianza con el auto.

Los expertos aseguran también que conocer en profundidad el funcionamiento y las reacciones del auto en cuestión podría ayudar a sentir un mayor control frente a una posible eventualidad y, consecuentemente, disminuir el miedo al volante y aumentar la sensación de seguridad.

“Es importante que el individuo observe y analice si está ansioso o tiene algún problema en su vida diaria. Es necesario tener una visión de la salud mental con una mirada más preventiva. No hay que tener miedo a hacer la consulta a un profesional”, concluye Agustí.

*Artículo publicado originalmente en mayo de 2022.

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