Así influye el tipo de nafta en la potencia, el consumo y la vida útil de tu auto

No se trata solo de precio: la elección influye en el desempeño del auto, el gasto mensual y hasta en el desgaste del motor. Qué tener en cuenta según el modelo y cómo manejar para ahorrar sin resignar eficiencia.

El tipo de nafta que se carga en el tanque del auto define buena parte de su rendimiento. Esa elección, muchas veces tomada por costumbre o por precio, impacta en tres aspectos clave: la potencia del motor, el consumo de combustible y la vida útil del vehículo.

En los motores de combustión interna, el movimiento se produce por una serie de explosiones controladas. El combustible y el aire ingresan en los cilindros y se mezclan. Un pistón comprime esa mezcla y, al estallar, genera energía que impulsa el auto. Pero esa secuencia solo funciona correctamente si la explosión ocurre en el momento exacto. Y ahí entra en juego la calidad de la nafta.

Más octanos, más eficiencia

Nicolás Fernández, ingeniero mecánico de AXION energy, explica que la calidad de un combustible se mide a través del número de octanos (RON) en las naftas o de cetano en los diésel. Esos números marcan el “poder antidetonante”, es decir, la capacidad del combustible para resistir la detonación prematura dentro del motor.

“Utilizar combustible de alta calidad asegura dicha eficiencia, mayor potencia erogada y menor consumo”, señala Fernández. Cuando se emplea una nafta con alto octanaje en un motor que lo necesita, se evita que la mezcla explote antes de tiempo. Esto permite que el motor entregue toda la potencia para la cual fue diseñado.

En cambio, usar una nafta de menor octanaje en un motor de alta compresión genera una pérdida de eficiencia. La mezcla explota antes de que el pistón llegue al punto ideal, lo que daña el rendimiento y puede acortar la vida útil del motor.

Algunos vehículos, especialmente los más sofisticados, están equipados con motores más eficientes y potentes, diseñados para ofrecer un alto rendimiento. Estos motores suelen tener una mayor relación de compresión, lo que significa que la mezcla de aire y combustible se comprime a una presión más alta dentro de la cámara de combustión. “Ésta es una medida de la presión que soporta la mezcla de aire-combustible en la cámara de combustión”, aclara el especialista.

En estos casos, el tipo de combustible utilizado juega un papel clave. “Cuando se emplea un combustible de bajo poder antidetonante -bajo octano o cetano- en un motor con alta relación de combustión, el motor pierde eficiencia, ya que el combustible no explota en el momento ideal, explota antes. Entonces, el motor no puede erogar la máxima potencia para la cual fue diseñado”, ilustra Fernández.

Fila de surtidores de colores diferenciados que indican cada tipo de nafta disponible para motores con distintas necesidades de compresión y rendimiento.
La diferenciación por tipo de nafta permite ajustar abastecimiento según octanaje y requerimientos técnicos, clave para estandarizar consumos y reducir costos operativos en flotas.

Consejos para gastar menos sin dañar el motor

Pero la calidad de la nafta no es el único factor que influye en el consumo. Fernández recomienda evitar circular con el tanque vacío o con autonomía cero. “Esto puede conducir a una probable obstrucción del sistema de inyección de combustible por suciedad o depósitos en el fondo del tanque de combustible. También puede generar menor rendimiento y mayor daño a los elementos mecánicos del motor”, advierte Fernández.

Además, hay formas de conducir que ayudan a optimizar el consumo sin necesidad de alterar la calidad del combustible. Por ejemplo, en ruta, se logra la mayor autonomía cuando se viaja a una velocidad media, en máxima marcha y con bajas revoluciones por minuto (RPM).

También se recomienda evitar abrir las ventanillas a altas velocidades o colocar portaequipajes que alteren la aerodinámica. El aire ofrece una resistencia invisible pero real, que exige más esfuerzo al motor y, por lo tanto, mayor consumo.

Otro punto clave: anticiparse. Reducir la velocidad con tiempo, sin necesidad de frenar bruscamente, y usar el envión del auto en vez de acelerar de más. Esa conducta, además de segura, permite reducir el gasto de combustible.

La combinación de una nafta adecuada, un motor en buen estado y una conducción eficiente alarga la vida del vehículo y evita gastos innecesarios. Elegir bien qué tipo de combustible cargar no es una cuestión menor: es una inversión que se nota en el andar diario y en el mantenimiento a largo plazo.

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