Consejos clave para detectar y reparar pérdidas de refrigerante

​Detectar a tiempo una fuga en el sistema de refrigeración puede evitar daños costosos en el motor. Aprendé cómo reconocer los síntomas, hacer una revisión en casa y saber cuándo acudir al taller.

El refrigerante es un componente esencial para el buen funcionamiento de un auto. Por eso, es importante mantenerlo en buen estado y en los niveles adecuados. Entre las funciones que cumple dentro de un auto, se destacan:

  • Control de la temperatura: Evita que el motor se caliente demasiado, lo que podría causar daños.
  • Protección contra la congelación: En climas fríos, el refrigerante evita que el agua en el sistema de enfriamiento se congele y cause roturas.
  • Prevención de la corrosión: El refrigerante contiene aditivos que protegen el sistema de enfriamiento de la oxidación y la corrosión, por lo que prolonga la vida útil de los componentes.
  • Disipación del calor: El refrigerante absorbe el calor generado por la combustión y lo transporta al radiador para disiparlo.

¿Cómo saber si un auto está perdiendo refrigerante?

Para saber si un auto pierde refrigerante, lo primero es revisar si quedan charcos de líquido colorido —verde, rojo, azul, entre otros— debajo del vehículo después de haber estado estacionado. Otra señal es que el nivel de refrigerante baja de forma constante al controlarlo con frecuencia.

Mancha de líquido en el suelo debajo de un auto que sugiere posibles pérdidas de refrigerante en el sistema.
Las manchas bajo la unidad permiten identificar pérdidas de refrigerante que afectan la temperatura de trabajo del motor. Verificar color y volumen acelera el diagnóstico en talleres y flotas.

También pueden aparecer otros síntomas: humo blanco que sale del escape, el testigo de temperatura encendido, goteo en componentes del motor o aceite de motor con un color inusual. Estos son los indicadores más comunes.

  1. Charcos o manchas debajo del auto: El refrigerante suele dejar un charco de color verde, naranja, amarillo o rosa si hay una fuga. En caso de ver un charco de este tipo después de estacionar, es probable que haya una fuga.
  2. Nivel de refrigerante bajo: Hay que asegurarse de que el nivel de refrigerante esté entre las marcas de «mínimo» y «máximo» en el depósito. Si el nivel baja constantemente es un indicador de fuga claro.
  3. Humo blanco del escape: La fuga de refrigerante puede causar humo blanco al arrancar o cuando el motor está caliente.
  4. Encendido del testigo de temperatura: Si el testigo de temperatura del tablero se enciende, es una señal de que el motor se está sobrecalentando y podría deberse a una pérdida de refrigerante.
  5. Goteo en componentes del motor: Buscar goteos de líquido refrigerante en el radiador, las mangueras, la bomba de agua o en cualquier otro componente del sistema de refrigeración puede ser una clave para verlo en detalle.
  6. Aceite de motor descolorido: Si el refrigerante se mezcla con el aceite, esta puede tener un aspecto lechoso o descolorido
  7. Olor dulce: El refrigerante tiene un olor dulce distintivo. Si se nota este olor dentro o fuera del vehículo, podría ser una señal de fuga.

¿Cómo detectar una pérdida de refrigerante en casa paso a paso?

Para detectar una pérdida de refrigerante en casa, una de las técnicas que se puede usar es la prueba de burbujas con agua jabonosa o un detector electrónico. Esta consiste en aplicar la solución en áreas sospechosas y observar la formación de burbujas. Los detectores electrónicos, por otro lado, utilizan sensores para detectar la fuga.

Paso a paso para la prueba de burbujas:

  • Preparar la solución: Mezclar agua y jabón líquido en un recipiente para crear así una solución jabonosa.
  • Identificar las áreas sospechosas: Buscar conexiones, soldaduras, o cualquier zona donde podría haber una fuga.
  • Aplicar la solución: Rocía la solución jabonosa sobre las áreas sospechosas.
  • Observar las burbujas: Si hay una fuga, se formarán burbujas en la solución jabonosa.
  • Localizar la fuga: Las burbujas indicarán la ubicación exacta de la fuga.

Además, existen otros métodos para detectar fugas. Uno de ellos es la inspección visual, donde se busca la presencia de hielo en las bobinas del evaporador o en las líneas de refrigerante. También se recurre al método sonoro, ya que un silbido o un burbujeo pueden indicar una pérdida. Otro recurso frecuente es el detector electrónico, que generalmente se presenta como una linterna ultravioleta capaz de identificar la fluorescencia del refrigerante.

Técnica revisando el motor de un auto para identificar pérdidas de refrigerante cerca del depósito y las mangueras principales.
Una inspección visual en frío permite detectar pérdidas de refrigerante en un vehículo antes de que afecten el rendimiento térmico del motor. Para flotas y talleres, revisar mangueras, abrazaderas y el nivel del depósito en cada servicio preventivo reduce fallas y costos operativos.

¿Cuándo es necesario ir al mecánico?

Ante una fuga de refrigerante, es importante visitar a un mecánico para evitar daños mayores al motor. La pérdida de refrigerante puede provocar, entre otras posibles consecuencias, sobrecalentamiento y daños irreversibles en componentes como las juntas, el radiador y la culata.

Sobrecalentamiento del motor

El compuesto refrigerante circula a través del motor para absorber el calor y mantener la temperatura bajo control. Cuando hay una fuga, la cantidad de líquido en el sistema disminuye, lo que significa que el motor no se enfría de manera eficiente. El resultado es un sobrecalentamiento del mismo, que puede causar daños permanentes en componentes clave como los mencionados.

Daños en la culata

El sobrecalentamiento prolongado puede dañar la junta de la culata, lo que provoca filtraciones de aceite y, en casos extremos, puede hacer que el motor se destruya por completo. Un daño en este componente también puede permitir que se mezcle con el aceite, cuestión que compromete la lubricación del motor.

Problemas con el radiador y la bomba de agua

Una fuga también puede afectar el funcionamiento del radiador y la bomba de agua, ya que ambos dependen de un flujo constante del refrigerante para mantener el motor frío. Si el radiador no recibe suficiente líquido, no podrá disipar el calor de manera eficiente y la bomba de agua podría sufrir daños debido a la falta de líquido, lo que resulta en un mal funcionamiento.

Fallos en el sistema de calefacción

En caso de una fuga, se notará que el aire caliente dentro del habitáculo se debilita o incluso desaparece por completo. Esto es un indicativo de que este líquido no circula correctamente por el sistema.​

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