El mantenimiento del auto es algo sumamente importante y a lo que nunca se debe dejar de prestar atención. Más allá de las cuestiones básicas que siempre se tienen en cuenta en el cuidado diario, hay tareas que se deben realizar con cierta regularidad, ya que el impacto negativo puede aparecer a largo plazo. Es mejor evitar esto y ponerse al día con todos los detalles.
Ignorar los cambios de aceite
El aceite es esencial en un vehículo para la lubricación de las piezas internas del motor. Con el tiempo, pierde sus propiedades y se ensucia, lo que puede generar fricción excesiva y desgaste prematuro en las piezas. Esto reduce el rendimiento, el ahorro de combustible y la vida útil del auto.
Para evitar este problema, hay que revisar y cambiar el aceite según los intervalos recomendados por el fabricante. Influyen la marca, el modelo, la antigüedad y las condiciones de conducción. Además, es fundamental utilizar el tipo de aceite adecuado para el motor.
No revisar los otros líquidos
Más allá de revisar el aceite, que es fundamental, hay otros líquidos del auto que también requieren atención, como el refrigerante, el líquido de frenos, el líquido de transmisión, el líquido de dirección asistida y el líquido lavaparabrisas. Si estos niveles son demasiado bajos, el motor puede sobrecalentarse y perder rendimiento.
La solución es sencilla: hacer un chequeo mensual, especialmente si se detectan pérdidas, ruidos u olores extraños.
No reemplazar el filtro del aire
El filtro de aire evita que el polvo y los residuos ingresen al motor. Un filtro sucio o desgastado puede reducir su eficiencia y provocar daños internos que afectan la vida útil del auto.
Los expertos recomiendan cambiar el filtro de aire según las indicaciones del manual del vehículo o cuando se note una disminución en el rendimiento del motor.

Sobrecargar el motor
Algunas maniobras, como conducir en marchas incorrectas, acelerar bruscamente o llevar el motor a altas revoluciones de forma constante, pueden generar desgaste prematuro y daños en componentes clave.
Lo aconsejable es manejar de forma suave, hacer pausas, utilizar correctamente cada marcha y considerar la superficie de la carretera. Además, cuando el motor está frío, nunca se debe arrancar de golpe.
Usar combustibles de mala calidad
Usar combustible de baja calidad o con impurezas puede obstruir los inyectores y dañar las piezas internas del motor. Por eso, es fundamental cargar en estaciones de servicio de confianza, con un combustible conocido que brinde seguridad.
Ignorar las señales de advertencia
Las luces del tablero están diseñadas especialmente para alertar sobre problemas en el motor, la presión de aceite, la batería o el sistema de frenos. Ignorar estas señales puede provocar fallas graves y lógicamente, en el momento, un riesgo.
Esto se evita prestando atención a las recomendaciones del sistema del auto y llevándolo, en caso de que un problema persista, a revisar.
Saltarse el lavado del auto
Lo estético puede ser valioso para cada conductor, pero la realidad es que no lavar el auto puede llevar a la presencia de elementos nocivos y tóxicos que pueden dañar la pintura y el metal. La suciedad, el polvo, los insectos, los excrementos de pájaros y palomas; y otros contaminantes pueden adherirse al coche y provocar corrosión, decoloración o manchas.
Lo ideal es lavarlo una vez al mes y con mayor frecuencia si se traslada por lugares que incluyan tierra o barro. En caso de hacerlo a mano, hay que revisar bien los productos que se utilizan.

Olvidar la limpieza interior
Por dentro es donde se desarrolla todo lo que sucede en el auto. Ya sea una mancha de comida, de bebida, un papel, un residuo o una ceniza de cigarrillos, entre otras, debe quitarse. Si no se hace con regularidad, el vehículo puede tener mal olor y verse desordenado. Además de la generación de bacterias que alteran al organismo.
Usar las mismas escobillas limpiaparabrisas del coche
Las escobillas del limpiaparabrisas del coche son esenciales para la visibilidad y la seguridad del vehículo debido a que limpian el parabrisas de la lluvia, la nieve, el polvo, los insectos y otros residuos que pueden obstruir la visión.
Si no se reemplazan las escobillas a menudo, el coche puede tenerlas rayadas, ruidosas o ineficaces. Esto puede perjudicar la visión, especialmente en ocasiones de mal tiempo o de noche.
Saltarse las revisiones programadas
Evitar las revisiones programadas y el mantenimiento preventivo puede ocasionar que pequeños problemas pasen desapercibidos y se conviertan en reparaciones costosas. En talleres de confianza el coche estará bajo buenas manos y con inspecciones regulares.





