El limpiaparabrisas cumple un rol fundamental en los vehículos: es el encargado de limpiar el parabrisas y de garantizar una buena visibilidad del camino al conductor, sin importar las condiciones climáticas del exterior.
Como un manejo seguro está íntimamente relacionado con un parabrisas en condiciones, es de suma importancia (y en muchos países, obligatorio) contar con un limpiaparabrisas en buen estado.
Conocé todos los detalles que competen a esta parte del auto, cómo mantenerlo en buen estado, y cómo saber si está cumpliendo con su funcionamiento de manera óptima.
¿Cómo funciona el limpiaparabrisas?
En general, los limpiaparabrisas están compuestos por uno o dos “brazos” móviles, cuya forma depende directamente de la superficie del parabrisas del coche. Estos brazos cuentan con una parte de goma que es la encargada de limpiar, adaptándose a la forma del auto y retirando cualquier cosa (objeto o sustancia) que se apoye sobre el vidrio.
Esta suerte de brazos están unidos al coche en sus extremos a través de bisagras que, unidas a varillas, generan el movimiento sincrónico del componente. El sistema funciona mediante un motor que se alimenta a través de un relevador.
Hoy en día, este tipo de motores tienen diversas funciones y velocidades que dependen de la posición de la palanca del conductor, en general al costado del volante. Este interruptor suele estar colocado de forma opuesta a la palanca de luces intermitentes, aunque puede variar de modelo a modelo.
¿Qué tipos de limpiaparabrisas existen?
Existen distintos tipos de limpiaparabrisas que se adaptan a los distintos modelos de vehículos que existen en el mercado. Si bien en esencia cumplen con las mismas funciones, algunos detalles, se diferencian unos de otros y es importante tenerlo en cuenta.
En diálogo con En Movimiento, blog de noticias de AXION energy, el equipo de Ciar Repuestos se refiere a las variantes en limpiaparabrisas.
“Existen distintos modelos, y los mismos varían dependiendo del tipo de carrocería. Las principales variaciones dependen del cepillo o de la escobilla: desde 2012 aproximadamente suele utilizarse sobre todo la línea flex, que es articulada y totalmente de goma”, indican.
Para comprender realmente las diferencias entre los tipos de limpiaparabrisas, habría que dividirlos en tres categorías:
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Limpiaparabrisas convencionales. Se trata del modelo más común de limpiaparabrisas. Estos componentes tienen escobillas de goma, que suelen tener una vida útil más bien corta (aproximadamente 6 meses). Son los más económicos del mercado, lo cual los vuelve también los más vulnerables a daños ocasionados por condiciones climáticas desfavorables.
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Limpiaparabrisas planos. También llamados tipo “haz” o beam wipers, estos limpiaparabrisas están compuestos por una sola pieza. No tienen marco externo y la hoja limpiadora está reforzada con goma doble. Este tipo de componente tiene un precio un tanto más elevado, ya que su rendimiento de limpieza es superior y tiene una vida útil más larga.
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Limpiaparabrisas híbridos. Este modelo tiene una construcción similar a la convencional, pero su diseño es un tanto más aerodinámico y cuenta con una cubierta exterior. Son ideales para condiciones climáticas con nieve o hielo.
Un dato importante a tener en cuenta es que no debe confundirse “limpiaparabrisas” y “lavaparabrisas”. Tras ser consultados acerca de este punto, desde Ciar Repuestos explican que “el limpiaparabrisas es el sistema que mueve las escobillas para la limpieza del cristal. El lavaparabrisas, en cambio, es el que lanza el agua”.
¿Cómo hidratar los limpiaparabrisas?
El mantenimiento del limpiaparabrisas no es costoso ni complicado, pero es importante prestarle atención a algunos detalles para poder maximizar su vida útil todo lo que sea posible.
De acuerdo con el equipo de Ciar Repuestos, lo ideal es, cada tanto, “humedecerlos utilizando tissues con agua y un poco de alcohol”. Según los expertos, de esta forma se conserva de mejor manera el material y se evita que se seque.
Hay quienes también utilizan vinagre en lugar de alcohol exactamente de la misma manera: humedeciendo un trapo o papel tissue. Una vez repartido por la superficie, simplemente es necesario deshacerse de los restos con un poco más de papel con agua. Finalmente, se deben cubrir las gomas con una fina capa de vaselina que mantendrá la hidratación por más tiempo.
Realizando este procedimiento por lo menos una vez al mes podremos asegurar un estado óptimo de nuestro limpiaparabrisas.
El ruido del limpiaparabrisas: cómo evitarlo
Existen diversas razones por las que el limpiaparabrisas puede hacer ruido o rechinar, pero en general se debe principalmente a una fricción excesiva contra el cristal del parabrisas.
El primer paso para evitar el ruido que pudiera hacer el limpiaparabrisas es aprender a identificarlo. Estas son las 4 causas más comunes de este molesto sonido:
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No hay suficiente líquido en el depósito. Esto puede simplemente verificando si justamente hay líquido o no: en caso de que no haya, bastará con reponerlo para que dejen de hacer ruido.
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Los limpiaparabrisas están mal colocados. Generalmente, esto sucede cuando hace poco tiempo fueron reemplazados. Para verificar que estén bien fijados, es necesario poner el auto en contacto y poner los limpiaparabrisas en marcha. Cuando estén en posición ascendente, detenerlos y apagar el contacto. Basta con salir del coche y observarlos para asegurarse de que estén bien puestos.
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Las escobillas están sucias. Muchas veces el ruido se genera a partir de esto, por lo que es recomendable llevarlas a limpiar cada dos meses aproximadamente para asegurar su mejor funcionamiento.
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Los limpiaparabrisas están gastados. A veces, cuando las gomas se endurecen, el limpiaparabrisas deja de limpiar tan bien y comienza a hacer ruido. Cuando esto sucede, podemos estar seguros que ya es momento de cambiarlos.
Artículo publicado originalmente en mayo de 2023





