Guía para entender los aceites de baja viscosidad: cuándo usarlos y cómo ayudan a reducir el consumo de combustible

Los aceites de baja viscosidad se convirtieron en aliados clave de los motores modernos. Permiten un arranque más rápido, reducen la fricción interna y ayudan a optimizar el consumo de combustible, aunque su uso requiere atención a las recomendaciones del fabricante y al tipo de motor.

En los últimos años, los lubricantes dejaron de ser un elemento invisible y pasaron a jugar un rol clave en el rendimiento y la vida útil de los motores. A medida que avanzó la tecnología automotriz, elegir el aceite adecuado empezó a influir de forma directa en la eficiencia del vehículo, la protección de sus piezas y el consumo de combustible. Entender las diferencias entre los distintos tipos de aceite es, hoy, tan importante como conocer el funcionamiento básico del motor.

Los aceites de baja viscosidad ganaron protagonismo en los motores actuales, sobre todo por su capacidad para mejorar el rendimiento y reducir el gasto de combustible. Pero, ¿qué significa que un aceite sea de baja viscosidad y en qué se diferencia de los tradicionales?

En diálogo con En Movimiento, Marcelo E. Martins, responsable de Desarrollo Comercial en la unidad de negocios de lubricantes Castrol, ofreció respuestas claras para entender estos lubricantes y su uso correcto.

¿Qué es un aceite de baja viscosidad y cómo se identifican sus gradaciones?

Un aceite de baja viscosidad fluye con menos resistencia que los aceites más densos, lo que le permite moverse rápidamente por el motor y reducir pérdidas de energía. Según Martins: “En los motores actuales, que trabajan con tolerancias más estrechas y mayor potencia en menos espacio, es casi un requisito de diseño: necesitan aceites más livianos, con películas más delgadas, que a la vez ayuden a consumir menos combustible”.

Dentro de la clasificación multigrado SAE, se encuentran denominaciones como 0W-20 o 0W-16:

  • 0W indica que el aceite mantiene buena fluidez en frío, protegiendo el motor durante el arranque en mañanas heladas.
  • 20 o 16 representan cómo se comporta cuando el motor ya está caliente; cuanto más bajo el número, más fácilmente circula.

Comparados con aceites tradicionales como 10W-40 o 15W-40, los de baja viscosidad facilitan el arranque en frío, reducen el arrastre viscoso, mejoran la eficiencia del combustible y ayudan a cumplir con normativas ambientales. 

Martins adviertió que “siempre hay que respetar la recomendación del fabricante” y que “poner un aceite demasiado liviano en un motor que no está diseñado para ello puede aumentar el desgaste y afectar la garantía”.

Cómo los aceites livianos reducen la fricción y optimizan el consumo

La clave de un aceite de baja viscosidad está en su capacidad para disminuir la fricción interna del motor. Menos resistencia entre las piezas significa menos energía desperdiciada y, por ende, menor consumo de combustible. Además, al formar películas lubricantes finas, pero estables, permiten que los fabricantes diseñen motores con tolerancias más ajustadas, aumentando la eficiencia.

Primer plano de aceite de motor siendo vertido, en referencia al uso de aceites de baja viscosidad para mejorar la eficiencia del vehículo.
La viscosidad correcta influye en la protección del motor, la eficiencia energética y el desempeño operativo de flotas y vehículos de uso intensivo.

El especialista destacó que los motores que más se benefician son:

  • Tecnología start-stop: que enciende y apaga el motor constantemente en tránsito urbano.
  • Híbridos: que operan con ciclos cortos y cambios de carga frecuentes.
  • Motores de última generación: diseñados específicamente para aceites livianos, con conductos más angostos y calibraciones que aprovechan al máximo estas propiedades.

En sus palabras: “Un aceite liviano no solo protege, sino que también optimiza la eficiencia energética del motor, lo cual se traduce en ahorro de combustible y menores emisiones”.

¿Cuándo no conviene utilizar aceites de baja viscosidad?

No todos los motores pueden aprovechar estos aceites, y en algunos casos podrían resultar contraproducentes. El especialista señaló los siguientes:

  1. Motores que no lo recomiendan los fabricantes: Cada motor está diseñado con una viscosidad específica en mente. Usar un aceite demasiado fino puede acelerar el desgaste, aumentar el consumo y hasta invalidar la garantía.
  2. Motores antiguos o con mucho kilometraje: Las tolerancias internas más amplias y el desgaste de las superficies requieren aceites más densos que aseguren una película protectora suficiente.
  3. Condiciones extremas de calor o cargas pesadas: En situaciones de alta temperatura o gran esfuerzo, un aceite demasiado delgado puede perder estabilidad y no soportar la presión entre las piezas.

Mantenimiento y tendencias futuras en lubricantes

En cuanto al mantenimiento, Martins aclaró que los intervalos de cambio suelen ser los mismos que indica el fabricante. La ventaja de estos aceites sintéticos es que resisten mejor la oxidación y el envejecimiento, aunque conviene revisar el nivel con más frecuencia debido a su mayor fluidez.

Técnico vierte aceites de baja viscosidad en el motor de un vehículo durante un servicio de mantenimiento.
Los aceites de baja viscosidad facilitan la lubricación en frío y pueden contribuir a reducir el consumo de combustible cuando se aplican según la especificación del fabricante.

De cara al futuro, la tendencia apunta a lubricantes cada vez más finos y especializados:

  • En vehículos híbridos ya se utilizan aceites ultra-livianos como 0W-8, que maximizan la eficiencia.
  • En vehículos eléctricos, aunque no tienen motor a combustión, requieren fluidos para cajas de transmisión y refrigeración de baterías, con aplicación de los mismos principios de baja viscosidad para mejorar la eficiencia y la gestión térmica.

El representante de Castrol concluyó: “El futuro de los lubricantes está ligado a la búsqueda de más eficiencia, menos consumo y menos emisiones”.

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