De día o de noche, con sol o lluvia, en el asfalto o en la tierra. Bajo cualquier condición, el sistema de frenos de un vehículo siempre tiene que estar en óptimas condiciones. Esto garantiza nuestra seguridad al momento de trasladarnos de un lugar a otro.
Es lógico que, habiendo tantos sistemas que componen a un auto, no se conozca mucho acerca del líquido de frenos, fluido que nos permite detener la marcha ante un cruce o, más importante aún, ante cualquier tipo de imprevisto. Por eso, de la mano de expertos, decidimos indagar acerca de su composición, uso y mantenimiento, para que puedas tomar conciencia acerca de su gran importancia.
Líquido de frenos: Su uso
Christian Castañer, de Frenosol, señala que el líquido de freno “es un fluido cuya principal característica es que no se comprime”. Esta característica le permite fluir a través del sistema de freno, aspecto clave para la correcta detención o disminución de la velocidad de un vehículo cuando quien maneja lo requiera.
El experto explica cómo funciona el líquido de freno: “Cuando el/la conductor/a aprieta el pedal de freno, se activa una bomba que expulsa el líquido de freno a todas las ruedas a través de unas cañerías. El fluido transmite la presión ejercida sobre el pedal a los frenos para accionarlos”.
Por otra parte, el especialista detalla que, en el embrague, el líquido “funciona de la misma manera que en el freno” y agrega: “la bomba de embrague dirige el líquido a un cilindro auxiliar o actuador hidráulico, que es el encargado de accionar el disco de embrague”.
Tipos de líquidos de frenos
Existen distintos tipos de líquidos de frenos. José Arnedo, de Servicios Frenos y Embragues, comenta que se diferencian por su densidad que, a su vez, “difiere por la temperatura que pueden llegar a soportar”. Bajo esta línea, Castañer agrega: “Hay líquidos Tipo 3, 4 y 5, y también especiales, que se usan para vehículos de competición”.
El integrante de Frenosol cuenta a En Movimiento que la clasificación de los líquidos está basada en una normativa emitida por el Departamento de Transporte de los Estados Unidos. Por ello -aclara- al Tipo 3 se lo vincula con la norma DOT 3 (de las siglas en inglés Department Of Transportation), al Tipo 4 con la DOT 4, y al Tipo 5, con la DOT 5.
En general, Arnedo cuenta que los vehículos que utilizan el Tipo 3 son producidos entre mediados de los años 80 y 90, pero, en casi todos, se usa Tipo 4. “Por su parte, el Tipo 5 está reservado para los vehículos más modernos, ya que sus sistemas de frenos trabajan a temperaturas más altas”, agrega Castañer.
¿Cuál es el líquido de frenos ideal para mi auto?
A la hora de comprar un líquido de frenos, hay que tener en cuenta varias cuestiones. Según Castañer, primero hay que conocer qué tipo de líquido se necesita. ¿Cómo lo sabemos? “Sencillamente, mirando el manual del vehículo porque ahí lo explicita el fabricante”, responde el experto.

Otra opción para saber qué tipo de líquido de frenos usar es ver la tapa del depósito del líquido. “Tiene que ser la tapa original” advierte Castañer. En caso contrario, se puede correr el riesgo de que no tenga el detalle mencionado o sea este erróneo.
Además del tipo, los expertos recomiendan comprar un líquido de freno provisto por marcas reconocidas. Así lo recomienda Castañer: “La calidad es esencial para el funcionamiento del sistema de frenos y la seguridad de las personas, Usar líquidos certificados asegura que no se dañen las piezas que componen los frenos del vehículo”.
Por ejemplo, la elección incorrecta del líquido puede llevar a daños en el sistema ABS (antibloqueo de frenos): “Si se usa cualquier líquido, los sensores y las válvulas del ABS pueden llegar a fallar”, completa Arnedo.
El experto de Servicios Frenos y Embragues asegura a En Movimiento que si se compra un buen líquido, “los frenos siempre van a tener una buena resistencia” y, si es de baja calidad, se pueden romper.
¿El auto puede funcionar sin líquido de frenos?
Arnedo sostiene que el líquido de frenos es el “alma de los frenos” y agrega que, sin él, es imposible que un vehículo frene. “Imaginate que hasta en la Fórmula 1 (la principal categoría de deporte motor del mundo) lo usan”, comparte.
Si el auto no tiene líquido de frenos, el conductor lo notará por la reacción del vehículo: «Al frenar, el pedal no ofrece resistencia y se hunde completamente«, señala el especialista.
A diferencia de otros sistemas hidráulicos, Castañer comenta que el líquido de frenos «no se consume con el uso». Por lo tanto -aclara Arnedo- las fallas en el sistema suelen deberse a «una fuga o la rotura de la bomba de freno«.

En sintonía, Castañer señala un detalle muy importante que vale la pena aclarar: “Es clave que tanto para el freno como para el embrague solamente se puede utilizar líquido de frenos. No se puede usar otro tipo de fluido, porque no cumplirá su función y dañará las piezas que conforman el sistema”.
La explicación del experto radica en que en ocasiones han observado como muchas personas, por desconocimiento, “colocaron otros líquidos a base de petróleo, y eso generó grandes y cuantiosos daños en la central de ABS, bomba de freno y cilindros de rueda”.
Mantenimiento del líquido de frenos
Sobre el mantenimiento del líquido de frenos, Castañer es claro: “Que no se consuma con su uso, no significa que no haya que cambiarlo como el resto de los fluidos de un vehículo. El líquido es higroscópico, lo que significa que con el tiempo absorbe agua”.
Al principio, la mencionada propiedad, resulta positiva para el sistema de frenos, ya que -como revela el experto- impide la formación de gotas de agua -previniendo así la corrosión de las piezas metálicas de frenado-, y evita el congelamiento a bajas temperaturas. Sin embargo, con el correr del tiempo resulta perjudicial.
“A medida que el líquido va acumulando agua, su punto de ebullición va descendiendo. Con su deterioro se vuelve más ‘comprimible’, perdiendo eficacia de frenado y, en ocasiones extremas, puede generar una pérdida total de frenado”, explica Castañer.
Otro factor que puede incidir en el incorrecto funcionamiento del líquido de frenos es el de una mala o desafortunada elección al momento de su compra: “A veces pasa que en un viaje el conductor se queda sin líquido, y en vez de conseguir el del tipo que tiene que usar su auto, compra otro. Eso genera una mezcla que hace que los sensores del ABS no funcionen bien”, expresa Arnedo.
Ante la pérdida de las propiedades originales del líquido u otros inconvenientes, Castañer recomienda “no esperar a que la luz indicadora del tablero nos avise cuando hay un problema en los frenos para llevarlo al taller” y sugiere como mínimo -ya sea para controlarlo y/o renovar el fluido- hacerlo cada dos años o cada 60.000 kilómetros. Además, también aconseja que los especialistas lo midan antes de hacer un viaje largo.
Por otra parte, Arnedo distingue entre los vehículos que cuentan con ABS y los que no. Para los primeros, aclara que es recomendable revisar el líquido cada 30.000 kilómetros. Para los segundos, cuando se revisan los frenos traseros y se cambian los cilindros del sistema. Por eso -aclara- es ideal realizarlo cada 40.000 km.
De ahora en más, ya sabés: el líquido de frenos forma parte de un sistema clave del funcionamiento de tu vehículo. Por eso, será fundamental que estés a su desempeño. Ante cualquier inconveniente, no dudes en visitar a tu mecánico de confianza.





