Qué parasoles y protectores funcionan mejor contra el calor en el vehículo

La elección correcta de parasoles y protectores permite reducir la temperatura interior del auto, limitar el impacto de la radiación solar y cuidar tanto a los ocupantes como a los materiales del vehículo

Con la llegada de las altas temperaturas, el interior del auto se convierte en uno de los espacios más expuestos al calor y a la radiación solar directa. No se trata solo de una cuestión de confort: el exceso de temperatura incide sobre los materiales del vehículo, la eficiencia energética y también sobre la salud de quienes viajan a bordo.

Para entender qué soluciones funcionan mejor y por qué, Hernán Galdeano, docente de la Maestría en Gestión Automotriz de la Universidad Austral, explicó en diálogo con En Movimiento cómo actúan los distintos parasoles y protectores que hoy se consiguen en el mercado.

¿Para qué sirven los parasoles y por qué marcan la diferencia?

Los parasoles cumplen un rol concreto en la protección del vehículo frente a las altas temperaturas. Funcionan como una barrera contra la radiación solar que entra, sobre todo, por el parabrisas, el vidrio más expuesto a la incidencia directa del sol. Al limitar ese ingreso, contribuyen a moderar el aumento de la temperatura dentro del habitáculo y a cuidar las superficies interiores.

Según Galdeano, “son accesorios diseñados y construidos para proteger el interior de los vehículos y a sus ocupantes del calor producido mayoritariamente por la radiación solar directa”. Ese efecto se refleja tanto en un mayor confort térmico como en un menor desgaste de materiales como el tablero, los tapizados y el volante.

No todos los parasoles brindan el mismo nivel de protección. De acuerdo con el capacitador, los más eficaces son los reflectantes y multicapa, por lo general de color aluminio o plateado. Este tipo de parasol refleja la radiación antes de que el calor se acumule dentro del vehículo.

En el mercado hay modelos diseñados para autos específicos y otros de medidas estándar que se adaptan con facilidad al parabrisas. “Para trayectos y/o períodos de estacionamiento cortos, un parasol de cartón como los entregados con publicidad, pueden ayudar”, amplió.

Por qué el material y la estructura importan

El rendimiento de un parasol está directamente ligado a dos factores: su capacidad reflectante y los materiales con los que se fabrica. El lado aluminizado funciona como un espejo que desvía la radiación solar antes de que se convierta en calor dentro del habitáculo.

Galdeano explica que este fenómeno reduce el llamado “Efecto Invernadero”, es decir, el proceso por el cual la radiación solar ingresa por los vidrios, se transforma en calor y queda atrapada en el interior del vehículo. En ese sentido, cuanto mayor es el contacto entre el parasol y el parabrisas, mayor resulta su eficacia.

En relación con su composición, los parasoles multicapa suelen fabricarse con láminas delgadas de aluminio sobre una base de poliéster, una combinación que aporta flexibilidad, resistencia y durabilidad. 

A esto se suma otra ventaja: la protección frente a los rayos UV, que contribuye a retrasar la decoloración, la aparición de grietas y el desgaste del tablero, los tapizados, el volante y los asientos, además de proteger la piel de los pasajeros.

El rendimiento de un parasol está directamente ligado a dos factores: su capacidad reflectante y los materiales con los que se fabrica.
El rendimiento de un parasol está directamente ligado a dos factores: su capacidad reflectante y los materiales con los que se fabrica.

¿Cuánto puede bajar la temperatura interior?

El impacto térmico de estos accesorios resulta concreto. Según el tiempo de exposición al sol, el uso de parasoles puede generar una diferencia de 5 grados centígrados o más en la temperatura interior del vehículo.

Más allá del alivio térmico, Galdeano subraya que “quizás aún más importante que este efecto térmico, es la protección de la vista y la piel contra la radiación solar directa”.

Además, al disminuir el calor acumulado, baja la necesidad de exigir el aire acondicionado. Eso se traduce en un menor consumo de combustible, asociado a la energía que demanda el sistema de climatización.

Protectores de asiento: cuándo y por qué usarlos

El impacto del calor no se limita al aire del habitáculo, sino que también alcanza a las superficies con las que el cuerpo toma contacto. En ese marco, el uso de protectores de asiento aparece como una medida preventiva, sobre todo en autos que permanecen estacionados al sol durante períodos prolongados.

El entrevistado recomienda prestar atención al tipo de material utilizado y advierte que “es prudente el uso de protectores de asiento con fundas de tela que sean capaces de absorber menor cantidad de calor, no solo para aumentar su durabilidad, sino también para proteger la piel de los ocupantes del vehículo, particularmente niños pequeños”.

Al mismo tiempo, existen alternativas desarrolladas con materiales específicos o geles que absorben parte del calor y generan una sensación de menor temperatura al momento de sentarse.

Fundas completas y protección integral del vehículo

La protección frente a la radiación solar también puede abordarse desde el exterior del vehículo. Las fundas completas actúan como una barrera adicional cuando el auto queda estacionado a la intemperie, siempre que estén fabricadas con materiales adecuados.

Tal como señaló Galdeano, “todo lo que hemos explicado para parabrisas, ventanillas y partes internas del vehículo es válido para fundas externas, siempre que estas estén construidas con materiales capaces de reflejar la radiación, repeliendo de esta manera el calor”.

De esta manera, las coberturas externas ayudan a reducir la carga térmica general del vehículo incluso antes de que el calor ingrese al habitáculo.

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