Qué pasa si la llanta del auto está rayada o desgastada

Con el paso del tiempo, esta pieza clave de los neumáticos se resiente. Conocé cómo actuar para evitar mayores problemáticas.

Cuando se trata de seguridad y rendimiento en la carretera, las ruedas de nuestro vehículo juegan un papel crucial. No solo soportan el peso del automóvil, sino que también son el punto de contacto con cualquier superficie que transitemos, ya sea asfalto, concreto o tierra. Por eso, su mantenimiento, resulta indispensable no solo para un andar confortable, sino también seguro.

La rueda está formada por dos piezas: el neumático y la llanta. Hoy, nos vamos a adentrar en la segunda que, al igual que todos los elementos de un auto, suele dañarse, ya sea por situaciones imprevistas o por el paso del tiempo.

Entonces, ¿qué debemos hacer si la llanta está rayada o desgastada? En este artículo, te explicamos cómo abordar este problema de manera efectiva.

¿Por qué se dañan las llantas?

Con el correr del tiempo, las llantas van perdiendo sus propiedades originales. Tanto su forma, como la estética y calidad del material, se degradan por el uso. Entre las causas principales se pueden encontrar:

  • Impactos fuertes: golpear un bache, cordón, o un objeto en la calle o ruta a alta velocidad puede deformar, agrietar o rayar la llanta.
  • Desgaste y corrosión: con el tiempo, la exposición a la humedad, sal del camino, y otros elementos pueden causar corrosión, lo que debilita las llantas.
  • Uso de neumáticos inadecuados: colocar gomas que no son del tamaño o tipo adecuado de la llanta puede ejercer una presión desigual, y por ende dañarla.
  • Sobrepeso: cargar el vehículo con más peso del recomendado puede generar que las llantas soporten una presión superior a su capacidad, y así provocar deformaciones u otro tipo de daños.
  • Fallas en la instalación: una colocación incorrecta de las llantas. Por ejemplo, puede suceder que, al no apretar correctamente las tuercas, puede causar que esta no se asiente bien, y por ende que se vaya dañando mientras está en funcionamiento.
  • Vibraciones: de un nivel excesivo, ya sea por problemas en la suspensión, balanceo de los neumáticos o desalineación, también pueden causar el debilitamiento y posterior rotura de la llanta.

Como notaste, son varias las causas por las que una llanta puede dañarse. Ahora, es momento de profundizar en qué pasa cuando estos imprevistos se presentan, y qué se debe hacer para evitar complicaciones a futuro.

Los problemas de una llanta rayada

Al hablar de rayones en las llantas, a priori, podemos pensar en daños que son solo superficiales y que no afectan el rendimiento de la pieza. Sin embargo, esto no siempre es así, ya que la gravedad de la rotura puede variar y derivar en complicaciones inesperadas.

Que una llanta esté rayada puede significar desde un simple daño estético hasta el inicio de la pinchadura de una goma. Entre medio, también figuran otras consecuencias:

  • Estética: los raspones menores solo afectan la estética de la pieza, por lo que no se compromete la funcionalidad del vehículo.
  • Corrosión: si el rayón sacó la pintura o su correspondiente capa protectora, el metal expuesto puede comenzar a oxidarse, lo que con el tiempo puede debilitar a la llanta.
  • Desbalanceo: si el daño es más profundo o si la llanta está deformada, podría causar desbalanceo en la rueda, y por ende afectar la estabilidad y el manejo del vehículo. Eso no es todo, ya que también podría hacer que los neumáticos se desgasten de manera desigual.
  • Fugas de aire: en casos graves, una llanta rota puede provocar que el neumático pierda presión de aire, lo que podría aumentar el riesgo de un pinchazo.
Llanta del auto con rayones en el borde causados por roce con cordones o piedras.
Aunque parecen solo estéticos, los rayones en la llanta del auto pueden generar corrosión o pérdida de sellado si no se tratan a tiempo.
En síntesis, si el rayón es más bien superficial, la llanta no corre peligro. Caso contrario, lo más recomendable es que sea vista por un mecánico con el fin de que pueda dilucidar con exactitud qué problema tiene la pieza, y si es necesaria arreglarla o directamente cambiarla.

Los problemas de una llanta desgastada

Cuando una llanta se deforma con el tiempo, sin un daño concreto como un rayón, las consecuencias pueden ser variadas. Estas van desde afectar los neumáticos y los frenos hasta provocar problemas mucho más graves:​

  • Mal sellado: Una llanta desgastada puede no sellar correctamente con el neumático, generando fugas de aire. Así, la goma podría perder presión gradualmente o de forma rápida, aumentando el riesgo de un pinchazo.
  • Problemas de balanceo: También puede causar un desbalanceo en la rueda. ¿En qué deriva? En grandes vibraciones al manejar, especialmente a altas velocidades, afectando la estabilidad y el confort.
  • Mayor desgaste de los neumáticos: Por la pérdida de las propiedades originales de las llantas, las gomas se desgastan más y de manera desigual, afectando su vida útil y la tracción y el manejo del vehículo.
  • Riesgo estructural: Si el desgaste de la llanta es severo, podría debilitarse estructuralmente. Esto aumenta el riesgo de que se deforme o, incluso, se rompa bajo la presión del neumático o en condiciones de conducción adversas, lo que podría causar un accidente.
  • Impacto en los frenos: En algunos casos, una llanta desgastada puede llegar a interferir con el funcionamiento adecuado de los frenos, especialmente si hay deformaciones que afectan el montaje de las pastillas de freno o el disco.
Llanta del auto de aluminio con fracturas visibles por impacto, mostrando daño estructural severo.
Una llanta del auto con fisuras o deformaciones debe reemplazarse de inmediato, ya que compromete la seguridad y el rendimiento del vehículo.

En cualquiera de estos casos, lo recomendable es llevar el vehículo al mecánico de confianza, para que pueda revisar la gravedad del desgaste de la llanta y, al igual que con los rayones, saber si se puede arreglar o se debe reemplazar.

Ahora lo sabes: es fundamental revisar regularmente el estado de las llantas. Si no están en buenas condiciones, pueden provocar situaciones indeseadas.​

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