Qué son las llantas: su diferencia con los neumáticos y por qué son importantes

Te explicamos todo lo que tenés que saber sobre este elemento crucial de nuestros autos. Conoce las principales distinciones entre las llantas y los neumáticos.​

Dentro de la vasta gama de componentes esenciales en nuestros vehículos, las llantas ocupan un lugar destacado. Estos dos pares de elementos son cruciales no solo para garantizar el éxito de nuestros desplazamientos, sino también para asegurar nuestra protección durante los viajes.

A continuación, expertos en la materia nos cuentan todo sobre las llantas: su diferencia con los neumáticos, por qué son vitales para realizar viajes sin ningún contratiempo, las causas de sus roturas y si pueden llegar a repararse.

Llanta: definición y diferencia con el neumático

Primero, lo primero: su definición. En simples palabras y en entrevista con En Movimiento, Rolando Antonio Lo Gatto, de Taller Mecánico LG, explica que la llanta “es una pieza que une la suspensión del auto al suelo a través de la cubierta”. Entre ambas piezas -completa su colega Maximiliano Scheiner, experto de Roq Gabriel Llantas– “se forma la rueda”.

Mientras que el neumático está hecho de caucho, Lo Gatto cuenta que la llanta puede ser de varios materiales, como la chapa y el aluminio. “Ahora todos los autos se venden con llantas de aluminio, mientras que los más ‘viejitos’ poseen de chapa”, completa Scheiner.

Por otra parte, el experto de Taller Mecánico LG cuenta que el funcionamiento de una llanta es sumamente distinto al de un neumático. “Por ejemplo, este último se tiene que usar con una presión determinada haciendo foco en su cámara de aire”, comparte.

Primer plano de una llanta dorada deportiva con freno de disco visible y logotipo RS en el centro.
Las llantas de aleación ligera mejoran la disipación del calor y ofrecen un mayor rendimiento en autos de altas prestaciones.

Causas del daño de las llantas

Las llantas pueden tener distintos niveles de daños de acuerdo a su material y a las exigencias a las que se las somete. En el caso de las de chapa son -según Scheiner- “más duras y más rústicas, por lo que soportan mejor un golpe”. En ese sentido, Lo Gatto agrega que son las más “nobles” porque ante un golpe “se deforman o se abollan, no se agrietan”.

En cuanto a las de aluminio, el experto de Roq Gabriel Llantas expresa que si bien resultan ser “más lindas”, estas son “más livianas, y por ende más delicadas”. Lo Gatto, por su parte, añade: “La llanta de aluminio se raja, y eso puede derivar en un accidente muy grave. Además, también puede romperse un borde o un rayo”.

¿Por qué se puede dañar una llanta? Sheiner señala que «el estado de las calles» es un factor clave y agrega: «Lo más común es que se dañe al caer en un pozo». Lo Gatto, por su parte, coincide y afirma que hoy los pozos son diferentes y producen más daño. Así lo explica: “Antiguamente, los pozos que reparaban los gobiernos tenían relieve. Hoy en día no. Lo cortan con máquina, queda recortado a 90º (de forma recta, perpendicular a la calle) y genera un relieve filoso. Entonces, al impactar la rueda con este, se genera un daño en el neumático, la llanta y hasta en la suspensión”.

Otra causa del daño de las llantas radica en el perfil del neumático. Scheiner sostiene que “si tenés un perfil bajo y le metes un golpe, automáticamente la llanta se dobla o directamente se parte”.

Reparación de llanta

Al igual que con las causas, la reparación de la llanta varía según su material. En las de chapa, su arreglo es mucho más habitual: “Si tiene un bollo, únicamente se centra y se le hace las pestañas, es decir, que se trabaja todo el borde de la llanta y el apoyo para que no oscile cuando uno lo balancea”, comenta Scheiner.

Lo Gatto expresa que a la llanta de chapa “mayormente con una masa se la puede llegar a enderezar”. Eso sí: nunca va a quedar como nueva. “A bajas velocidades puede no generar inconvenientes, pero sí a altas, más precisamente con la aparición de ciertas vibraciones”, explica en detalle.

En caso de un accidente de gran importancia, la llanta de chapa debe ser sustituida. “Si la llanta fue directamente golpeada hay que cambiarla, porque no solamente va a quedar el bollo, sino que queda dañada en la unión de los cuatro tornillos, donde se une a la suspensión”, menciona el especialista de Roq Gabriel Llantas.

Vista lateral de un auto rojo deportivo con llantas negras de gran tamaño sobre superficie de asfalto.
Las llantas adecuadas garantizan una correcta adherencia y estabilidad, trabajando en conjunto con los neumáticos para un manejo seguro.

Sobre las llantas de aluminio, el arreglo es distinto. Según Scheiner, si se realiza el trabajo correctamente a, por ejemplo, una 0km, “se puede reparar tranquilamente al menos cuatro o cinco veces”.

La cantidad de ocasiones se vincula al tratamiento que recibe la llanta para ser arreglada, ya que -según el experto- “se la mecaniza y tornea -es decir, se realiza una especie de pulido-, y eso genera que se pierda parte del material afinándola”. Lo Gatto añade que al sector afectado “se lo suelda en aluminio”.

Por un lado, la estructura de la llanta queda más fina, por lo que pierde densidad y entonces pasa a ser más propensa a fisurarse. Por el otro, en la zona soldada -cuenta Lo Gatto- “el material queda débil”, por lo que, en caso de recibir un golpe, “puede suceder que se vuelva a fisurar en el mismo lugar”.

Suscribiendo lo manifestado, Lo Gatto no recomienda reparar la llanta, sino directamente cambiarla. En caso de no poder hacerlo, el/la dueño/a del auto “debe andar a menor velocidad” y, a la llanta, “se la debe colocar en el eje trasero, ya que las ruedas allí no doblan, no traccionan, ni tampoco tienen el peso de la caja o del motor”. Es decir, son menos exigidas.

La importancia de una llanta en buen estado

Los expertos destacan que la llanta es un elemento clave de los autos, y que no se le suele dar la importancia que se merece.  Scheiner asegura: “Hay muchas personas que no le dan mucha bolilla, pero es en lo que va apoyado todo el auto”.

Por su parte, Lo Gatto comparte que, en caso de no estar en buen estado, las llantas pueden generar vibraciones en el volante, más las delanteras que las traseras. “En cualquier caso, hay que acercarse a un mecánico para que las revise, ya que dichos temblores aumentan a medida que se transita a mayor velocidad, lo cual es muy peligroso a la hora de andar en la ruta”, agrega Scheiner.

Como habrás notado, es sumamente importante estar atento al estado de las llantas, ya que cualquier daño puede derivar en consecuencias muy graves, tanto para nosotros como para cualquier transeúnte.​

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