Pese a que hoy su presencia resulta completamente innegociable, la ausencia del aire acondicionado en otras épocas no impedía salir a la ruta. Es que, ante la falta de este sistema de enfriamiento, se encontraban las ventanillas o vidrios triangulares, también denominados ventiletes, vidrio de custodia o aleta.
Estas ventanillas estaban en los laterales delantero y trasero del auto. Mientras los segundos eran fijos, los primeros estaban sujetos a dos bisagras, lo que les permitía girar como un molinete.
“Servían para que entrara aire mientras tenías la ventanilla cerrada”, explica a En Movimiento Andrea Bianchini de Cristal Sud Parabrisas. Así como su función consistía en mantener la temperatura del interior del vehículo y brindar mayor confort al conductor y a los demás ocupantes.
Con el paso del tiempo y los avances tecnológicos en el sector automotriz, se incorporó el aire acondicionado, lo que transformó la función principal de estas aletas y las convirtió en elementos que combinan diseño y ventilación.

Esta innovación permitió ahorrar combustible porque, al tener las ventanillas cerradas, el combustible rinde más, es decir, es más eficiente y también maximiza el flujo de aire porque aumenta la resistencia al viento cuando las ventanas están abiertas.
“Así esos cristales pasaron —en su gran mayoría— a estar fijos y son los que acompañan al vidrio de las puertas (los que suben y bajan). Las custodias están en la carrocería; también fijas y la gran mayoría son traseras”, comparte Bianchini.
En la actualidad estos cristales “aportan mayor visión”, cuenta a En Movimiento, Marina Forlenza de Parabrisas Ítalo de Mar del Plata. Además, la ventanilla de atrás puede bajar más porque ahí está la parte de la esquina de la rueda.
Por la ubicación de estas aletas y según los modelos de vehículos, los expertos advierten que pueden ser un blanco fácil para romperlos y robarlos. “En algunos casos, los suelen romper porque están cerca de la palanca que abre el capot y de esa manera suelen robar las baterías, o simplemente para abrirlo”, ejemplifica Bianchini.

Según su experiencia, Forlenza agrega que los ventiletes delanteros (también se les llama así) “los rompen muchísimo para robar la rueda de auxilio, aunque también rompen la aleta trasera”.
En cuanto a la reparación de estos vidrios rotos, Marcelo Gutiérrez de Parautos S.A, de Córdoba explica a En Movimiento que en realidad todo depende del auto. “Un 70, 80% llevan los cristales pegados. En el resto, hay que desarmar el panel de la puerta para poder reemplazarlo”, detalla.
Como cierre, en el caso de los robos, Gutiérrez aconseja que les coloquen una alarma volumétrica, sobre todo en los vehículos de cero kilómetros. “No te digo que no te van a robar, pero lo van a pensar más porque apenas rompen el vidrio, suena”, concluye.





