“A ver, dejame ver”. “Bajá eso de la luneta que no me deja ver”. “Bajate y guiame así no toco al auto de atrás”. Estas son algunas de las ‘invitaciones’ que muchos conductores realizan a quienes viajan con él o ella a la hora de estacionar. En la actualidad, cada vez más autos traen sensores de estacionamiento y cámaras de retroceso que benefician el hecho de aparcar el vehículo.
Estos dispositivos de asistencia detectan los objetos y la proximidad a otro vehículo o peatón. Los sensores pueden estar en la parte trasera del coche, precisamente en el paragolpes, y se activan al hacer marcha atrás. También en la parte delantera, desde el asiento frente a un objeto no visible.
Según un estudio del Insurance Institute for Highway Safety (IIHS), gracias al uso de estos sensores y la implementación de sistema de frenado autónomo trasero se han reducido un 78% la cantidad de accidentes, un 42% con sistema de sensores de estacionamiento y cámara para ver la parte de atrás y un 28% si solo se tienen se tiene este tipo de asistencia.
Tipo de sensores
Según detalla el ingeniero mecánico Francisco Valenza a En Movimiento, en la actualidad, existen diferentes tipos de sensores de estacionamiento:
- Ultrasonido. Es el más común. “Emite una onda en una determinada frecuencia que, cuando rebota en un objeto, vuelve y el sensor la capta. Con base en el tiempo que transcurrió hace un cálculo de la distancia de ese obstáculo y dónde rebotó”, dice Valenza. A este tipo de sensor les cuesta identificar los objetos pequeños de materiales de plástico y a veces, que no estén limpios, también les dificulta la detección.
- Radar o sensores electromagnéticos. Está en todo el paragolpes y “emite un campo electromagnético. Al verse influenciado por un obstáculo metálico y, a partir de unos cálculos que hace, determina la distancia y posición”, argumenta.
- Cámaras retrovisoras. Como su nombre lo indica, incluye una cámara en la parte de atrás del vehículo que tiene una visión angular. El estacionamiento es mucho más visual y a la vez, el sensor auditivo hace más exitosa la maniobra.

Entonces, los sensores de estacionamiento están compuestos por los ultrasónicos que están en los paragolpes, el aviso acústico que genera el sonido, el display de visualización que muestra de manera gráfica la distancia en colores verdes, amarillo y rojo según la proximidad del obstáculo, y un botón de desactivación del sistema si no se lo quiere usar.
Beneficios de los sensores
Valenza aclara que “a los espejos retrovisores no se los reemplazan por los sensores. Son un complemento que avisa si hay algún objeto que el conductor no vio”.
Por su parte, Ariadna Lambruschini de la Autoescuela Raúl de Ciudad de Buenos Aires (CABA), enumera alguno de los beneficios que tienen estos dispositivos:
- Evitan golpes, ralladuras, choques.
- Dan mejor percepción del entorno.
- Disminuyen los puntos ciegos (áreas no cubiertas por los espejos retrovisores).
- Hay diferentes modelos. Los más sencillos tienen solo sonido que indica qué tan cerca está el objeto de los sensores.
- Las cámaras no solo dan la visión trasera, sino que marcan guías de color que permiten conocer la distancia del vehículo con respecto a un obstáculo. Cuanto más roja es la marca/guía, más cerca se está del otro vehículo/objeto.
- Ayudan en la maniobra de estacionamiento. Hacen que el conductor no se tensione tanto, sobre todo cuando hay poco espacio.
- Evitan accidentes porque muchos peatones pasan entre los autos cuando están estacionando. De esta forma, la cámara advierte más que un espejo.
«En nuestro trabajo como instructores de conducción siempre preferimos que el alumno aprenda con un vehículo sin sensores ni cámara para que aprenda a tener buena percepción del entorno en cualquier auto. Después, si pueedn obtener uno con cámaras y sensores, la tarea de estacionamiento se le simplifica», agrega Lambruschini a En Movimiento.
¿Cómo funcionan?
Desde Cesvi Argentina en YouTube explican que el sistema se compone por sensores que envían las señales de ultrasonido que al rebotar y volver, van al módulo electrónico que analiza la proximidad del objeto y envía la señal al timbre del auto. La cantidad de sonido se hará más intensa según se esté más cerca. Todo este aviso se activa con la marcha atrás o reversa que indica que se va a estacionar y habilita los sensores.
El sonido se emite desde el 1,50 o 2,00 metros desde que se inicia la maniobra de ubicar el auto hasta unos 30 centímetros que ahí el timbre es constante; igualmente estas distancias, van a depender del sello del fabricante.
En el sitio de Mujeres al volante cuentan que en caso de que el vehículo no cuente con sensores existe la posibilidad de instalarlos.
Al respecto, detallan que “si tu auto cuenta con una pantalla multimedia con entrada de video, te instalarán el sistema compatible y las cámaras adecuadas. En el mercado también hay sensores de reversa que incorporan una cámara, con una pantalla que se adosa al espejo retrovisor. Y además, hay disponibles sensores sonoros, más sencillos y accesibles; así como dispositivos más pequeños con tecnología radar”.
¿Cómo se instalan?
Para instalar los sensores se debe desmontar el paragolpes trasero, luego con el auto en contacto y marcha atrás, buscar el punto de corriente que va a alimentar al dispositivo y localizar la masa en el piloto de la luz trasera para después pelar los cables y ubicarlos en la central.

El paso siguiente es marcar la ubicación de los sensores en los laterales entre 45 y 65 cm del piso y la cámara en el centro del paragolpes, para después retirar los tornillos de las defensas con un destornillador, taladrar lo marcado y lijar los bordes para suavizar la zona.
Los sensores y la cámara tienen una posición que indica la parte superior e inferior y van colocados a presión. Es el momento de conectar los dispositivos con sus cables que irán guardados en el baúl. Se los pasa por un orificio con tapa de goma. Ahí hay que ampliar ese espacio y, para mayor seguridad, pasarle cinta aislante. Ahora sí, el trabajo está terminado y va el paragolpes atornillado en su lugar.
El control de la central también debe ir en el baúl, por lo que se debe retirar la parte del costado y hay que llevar el cable del monitor hasta el lugar donde va a ubicarse y conectar la pantalla con la caja de fusibles del auto.
Todos los cables tienen que estar enchufados para pasarlos hacia adelante por debajo del panel lateral hasta la caja de fusibles. Para esta parte de la instalación hay que sacar el asiento de atrás del vehículo.
Solo resta abrir la caja y buscar la corriente continua y la masa donde van a ir conectados los cables de la pantalla. Se debe colocar el visor y, por último, además de comprobar que funciona y colocar las partes propias del coche que se quitó.
Por último, todos los sensores son frágiles frente a los golpes. Los mismos pueden presentar problemas en el módulo por un el sensor defectuoso, por los fusibles quemados o por una mala conexión entre los cables. Para evitar estos inconvenientes, que funcionen mal o directamente no lo hagan, es recomendable limpiar periódicamente la superficie con un paño o trapo húmedo con agua y no pintar la zona de los sensores.
¡Que estacionar no sea problema!
Artículo publicado originalmente en febrero de 2024





