Agua o líquido refrigerante: qué conviene usar para el auto

Es una de las principales dudas de la mayoría de los conductores, En Movimiento revela cuál es la función del derivado del etilenglicol y en qué casos es recomendable usar agua corriente.

​Más de una vez habrás escuchado la expresión: “las mezclas no son buenas”. Esta frase también se puede trasladar a los vehículos. ¿En qué aspecto? En la errónea combinación entre el líquido refrigerante y el agua corriente.

Pero para tener una idea más clara de por qué no es recomendable esta mezcla, primero hay que definir qué es y para cuál es su función. 

El líquido refrigerante es un derivado del etilenglicol que regula la temperatura del vehículo a unos 90°. También, este químico absorbe el calor que despide el motor y establece cierto equilibrio con el ambiente, sobre todo cuando las temperaturas exteriores son muy altas o muy bajas.

Además, este compuesto permite que el circuito en el motor se mantenga limpio a través de anticorrosivos y lubricantes, ya que las partículas o suciedades pueden dañar el correcto funcionamiento del motor. ​​​

​Diferencias de líquido refrigerante según el color

Los colores del líquido refrigerante varían de acuerdo a la temperatura que soportan, lo mismo que si son orgánicos e inorgánicos.

El líquido azul comprende temperaturas entre los -37° y los 108°. Es el más potente porque tiene un 50% de etilenglicol. El rosado es para -12,5° y los 103° y el verde es el que menos soporta las temperaturas muy bajas o muy altas.

En cuanto a la clasificación entre orgánico e inorgánico, lo que los diferencia, es que el primero tiene componentes biodegradables, es decir, que favorece al medio ambiente y conserva su función por más tiempo. El segundo, en cambio, utiliza silicato, que se degrada con el tiempo y puede ocasionar daños en el vehículo. Lo que sí, ambos líquidos refrigerantes tienen, es el etilenglicol.

¿Agua o líquido refrigerante?

Por sus propiedades antioxidantes y puntos de ebullición superior al agua, es recomendable el uso exclusivo del líquido refrigerante. Además, el agua puede tener partículas que dañan el motor.

Un aspecto importante a tener en cuenta es que siempre es conveniente aclarar que si el vehículo lleva agua por un período prolongado, su dueño debería consultar al mecánico por la posibilidad de cambiar de líquido.

Claro que siempre hay lugar para las excepciones. En caso de emergencia, por ejemplo, en una ruta o alguna situación extrema, se puede agregar agua corriente, pero luego es recomendable llevarlo al taller para que evalúen el estado general del vehículo.

El líquido refrigerante conviene cambiarlo entre los 10 mil y 20 mil kilómetros, salvo que haya alguna pérdida o una disminución en el depósito o en su defecto alguna mancha en el suelo.

Por otro lado, es aconsejable mantener el mismo compuesto (color) y no cambiarlo porque puede perjudicar el motor del vehículo y el sistema de refrigeración.

Más allá de esto, siempre es mejor respetar las indicaciones de fábrica y, cuando se realizan los controles del nivel del líquido de refrigeración en caso de reparación, hay que reemplazar en su totalidad este compuesto, donde primero hay que vaciar, lavar y limpiar el sistema de refrigeración.

De esta manera, sea el color que sea, siempre será importante contar con un líquido refrigerante que garantice, regule y equilibre la temperatura de tu auto.

 

 

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