La OMS asegura que conducir después de haber bebido alcohol, incluso en cantidades relativamente pequeñas, aumenta notablemente el riesgo de involucrarse en siniestros de tránsito. Primero, porque se deterioran las funciones esenciales para una conducción segura, como la visión y los reflejos, y también porque la capacidad de discernimiento disminuye, lo que se asocia con otros comportamientos de riesgo.
Las cifras hablan por sí solas: en Argentina, la Agencia de Seguridad Vial Nacional afirma que la siniestralidad es la principal causa de muerte en menores de 35 años, y el alcohol está presente en al menos 1 de cada 4 siniestros viales.
Por su parte, la Asociación Civil Luchemos por la Vida informa que, en 2021, un total de 5.927 personas (promedio de 17 por día) fallecieron en la Argentina a causa de accidentes provocados por exceso de velocidad y conducción alcoholizada. La provincia en la que se registraron más fallecidos fue Buenos Aires, con 1.862 muertos en el año, seguida por Santa Fe con 582; Córdoba con 358 y Tucumán con 319.

La Ciudad de Buenos Aires, que desde hace ya más de seis años lleva adelante una política de seguridad muy rigurosa en materia de vialidad, registró un total de 99 defunciones en el año y la estadística marca que uno de cada cinco siniestros fatales está actualmente vinculado al consumo de alcohol.
En diálogo con En Movimiento, la Secretaría de Transporte y Obras Públicas de la Ciudad comenta que aumentaron los controles de alcoholemia un 182% desde 2016 hasta la fecha, pasando 119 mil a más de 338 mil; mientras que la cantidad de positivos disminuyó de 3.3% a 1.7%.
Sin embargo, con la idea de reducir al 50% las muertes de tránsito para 2030, la Ciudad puso en marcha una nueva normativa en 2022 donde al conductor que de positivo en un control de alcoholemia se lo inhabilitará. “Esto es un cambio fundamental, ya que con la legislación pasada los infractores podían regularizar su situación en un período breve de tiempo y volver a circular”, explican desde la Ciudad a En Movimiento.
Al respecto, Felipe Miguel, jefe de Gabinete de la Ciudad, expone: “Tenemos que ser firmes: si tomás, no podés manejar, es una gran irresponsabilidad. No solamente es un riesgo para el que maneja, sino también para todos los demás”. Por su parte, Lucila Capelli, subsecretaria de Planificación de la Movilidad de la Ciudad, aclara que “esta medida es para cuidarnos y mejorar la convivencia en calles más seguras”.
Penalizaciones de la nueva legislación
En CABA el límite máximo tolerado de alcohol en sangre es de 0,5 gr/l para conductores de vehículos particulares, 0,2 gr/l para motociclistas y 0,0 gr/l para principiantes y conductores profesionales (respetando la ley nacional de tránsito). Sin embargo, a partir del 1 de febrero de 2022, fecha desde la cual corre la nueva legislación, todos los conductores que den positivo en un test de alcoholemia serán inhabilitados por un mínimo de dos meses.
Dependiendo del dosaje arrojado se implementarán las siguientes sanciones:
- Entre 0,5 gr/l y 1 gr/l: inhabilitación de la licencia de 2 a 4 meses e infracción de 150 ($7.950) a 1000 UF ($53.000).
- Desde 1 gr/l en adelante: Inhabilitación de la licencia de 4 meses a 2 años. El caso no podrá ser dejado en suspenso. La infracción es de 300 ($15.900) a 2000 UF ($106.000), o de 1 a 10 días de arresto.
Además, se mantiene el acarreo de vehículo y se otorga un acta provisoria por 3 días corridos (para que el conductor pueda ir a buscar su auto a la playa). Sólo en la primera falta/contravención, si el conductor inhabilitado aprueba un curso de educación vial, el plazo de inhabilitación podría reducirse a la mitad.
ANSV promueve la Tolerancia Cero
Distintos municipios y provincias, diversas Asociaciones Civiles y ONGs promueven el proyecto de Ley de Alcohol Cero al Volante, que está a la espera de tratamiento en el Congreso de la Nación y fue elaborado e impulsado por la Agencia Nacional de Seguridad Vial. “Nosotros pedimos equiparar el nivel permitido a cero en todo el territorio nacional”, explican desde la agencia a En Movimiento.
“Desde hace más de un año realizamos el operativo Alcoholemia Federal junto a las provincias y municipios del país, y en los resultados se refleja que cada vez son más las personas que conducen sin haber tomado alcohol previo a la conducción”, aseguran.
Actualmente hay nueve provincias y varias ciudades que aplican esta normativa. Por ejemplo, Córdoba, Salta, Tucumán, Entre Ríos, Jujuy, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. De acuerdo a un informe que la ANSV presentó, en las provincias donde rige el “alcohol cero” al volante, la cantidad de conductores testeados que circulan con graduación 0 en sangre es notablemente mayor que en las que tienen como límite permitido 0.5.





