Según un informe emitido por la Agencia Nacional de Seguridad Vial, en 2022 se registraron 3.415 accidentes de tránsito fatales, de los cuales se registraron 3.828 víctimas fatales. Además, 936 de estos casos fueron en la Provincia de Buenos Aires, representando más del 25% del total y el 52% se dieron en ruta.
Son múltiples los factores que ocasionan este tipo de accidentes, pero muchos de ellos son ocasionados por maniobras peligrosas al manejar, sea cual sea el vehículo.
¿Cuáles son las maniobras más peligrosas?
Mariana Cristina Isoba, directora de investigación y educación vial en la asociación sin fines de lucro Luchemos por la Vida, explica a En Movimiento que las maniobras más peligrosas al conducir son aquellas que ponen en riesgo la vida de las personas en el tránsito.
En este sentido, la especialista sostiene que está probado que “el exceso de velocidad al conducir, la conducción bajo el efecto de alcohol o drogas, la conducción distraída, la violación a los semáforos en rojo en las zonas urbanas” constituyen la mayoría de las fatalidades en el tránsito. Bajo esta línea, agrega que a mayor velocidad de circulación, “el poder destructivo en un choque se multiplica geométricamente y hay menos tiempo y distancia para maniobrar ante un imprevisto”.
En sintonía, comparte que, manejar mirando el celular, se ha convertido “en otra de las principales distracciones que incrementaron los muertos y heridos en el tránsito”.
¿Cómo podría disminuirse este tipo de maniobra por parte de los conductores?
Según la Dirección de Estadística Vial, los siniestros fatales en 2020 fueron de 2969. Si se compara con el año pasado, en el que hubo 3415, representa un aumento aproximado del 15%.
Estos números generan gran preocupación entre la ciudadanía. Por eso, las distintas organizaciones, han intentado crear campañas de concientización que incluyen, sobre todo, el uso del casco por parte de motociclistas y ciclistas, como también la utilización del cinturón de seguridad y los sistemas de retención infantil (SRI), que contribuyen -según las estadísticas- a las 17 muertes producidas por día en Argentina.

En este sentido, Isoba resalta el importante rol del Estado como responsable principal del comportamiento de los usuarios en la vía pública.
“La primera obligación de las autoridades es hacer cumplir las normas de tránsito en las calles y rutas para lo cual resulta imprescindible realizar controles efectivos y sancionar severamente a los transgresores” y agrega: “Además de brindar educación vial sistemática en las escuelas y capacitar responsablemente a los conductores de vehículos para el otorgamiento responsable de las licencias de conducir”.
Además, la especialista argumenta que es necesario mantener una infraestructura vial con estándares de seguridad para minimizar los riesgos y proteger a los más vulnerables.
En cuanto a las sanciones de los conductores, como multas, retiro de puntos, suspensiones de la licencia, entre otras, la experta argumenta que, para que resulten eficaces, deben complementarse con capacitaciones obligatorias para los infractores.
“El problema en Argentina es que a pesar de tener una ley de tránsito actualizada, existe una deuda muy pronunciada en casi todo el país en torno a los otros factores: fiscalización del cumplimiento de las normas, sanciones efectivas y rápidas a los transgresores, educación para una movilidad segura y responsable y un sistema seguro de tránsito con infraestructura acorde”, concluye la especialista.





