Cascos para motos: cómo saber si uno es seguro, cómodo y homologado

​Elegir bien este elemento puede evitar consecuencias graves en caso de un accidente. Qué mirar antes de comprar, cómo se identifica uno aprobado y por qué es clave que se adapte bien a la cabeza.

Circular en moto sin casco representa uno de los mayores riesgos para quienes se desplazan a diario sobre dos ruedas. Cada año se registran cientos de siniestros viales en los que los motociclistas llevan la peor parte.

En ese contexto, la protección de la cabeza se convierte en una cuestión de vida o muerte. No se trata solo de cumplir con una normativa, sino de entender que el casco puede marcar la diferencia entre salir ileso o sufrir lesiones irreversibles. Además, su uso es obligatorio en la Argentina.

 La Ley 24.449 de Tránsito dispone en su artículo 40 inciso j que tanto el conductor como el acompañante de una moto deben llevar un casco homologado. La regla se aplica en todo el territorio argentino y las provincias la adoptaron en sus códigos viales. Quien circule sin casco se expone a multa, retención de la licencia y hasta secuestro del vehículo.

Los principales puntos por los que es importante el uso del caso son:

  • Protección de la cabeza: el casco absorbe parte de la energía del impacto en caso de accidente y reduce la fuerza con la que la cabeza golpea contra el suelo u otro objeto.
  • Reducción de lesiones gravesdistintos estudios demostraron que el uso del casco disminuye de forma significativa el riesgo de sufrir lesiones cerebrales traumáticas, fracturas de cráneo y otras heridas graves en la cabeza.
  • Menos riesgo de morir: usar casco baja la probabilidad de morir en un accidente de moto, ya que protege la cabeza.
  • Defensa frente a elementos externos: además de los golpes, el casco cuida los ojos del viento, el polvo, los insectos y otros factores que pueden provocar distracciones o heridas.

¿Cómo elegir la talla correcta de casco para que sea cómodo y proteja bien?

Para elegir bien la talla del casco, lo primero es medir la circunferencia de la cabeza con una cinta métrica flexible. Hay que colocarla por encima de las cejas y las orejas, y asegurarse de que quede nivelada en todo el contorno. Después, esa medida se compara con la tabla de talles del fabricante, que suele estar en el envase o en la etiqueta del casco.

Al probarlo, conviene tener en cuenta algunos puntos:

  • Ajuste inicial: el casco debe entrar con una leve resistencia. No tiene que resultar difícil de colocar, pero tampoco demasiado fácil.
  • Presión y comodidad: debe apoyar de forma pareja en toda la cabeza, sin puntos de presión excesivos ni molestias.
  • Movimiento: si se mueve con facilidad sobre la cabeza, es probable que sea grande. Al girar la cabeza, el casco tiene que moverse con ella, no por separado.
  • Correa de la barbilla: debe quedar firme, pero sin apretar. Lo ideal es que permita meter un dedo entre la correa y la barbilla.

Más allá de la primera sensación, lo mejor es dejarlo puesto algunos minutos para comprobar que sigue siendo cómodo y que realmente es la talla indicada.

Mujer ajustándose un casco para motos frente a su vehículo, mostrando el cierre de sujeción y la importancia del ajuste firme para un uso seguro.
La correa bien ajustada y el apoyo parejo en toda la cabeza son claves para validar el confort y la protección real de cascos para motos en entornos laborales.

¿Qué certificaciones debe tener un casco para ser considerado seguro?

En Argentina, un casco de moto seguro tiene que contar con la certificación IRAM 3621 y llevar el número CHAS (Certificado de Homologación de Autopartes de Seguridad). Ese número indica que fue homologado por las autoridades nacionales.

También se aceptan cascos con certificación DOT (Department of Transportation), de Estados Unidos, y ECE (Economic Commission for Europe), de origen europeo, sobre todo si se importaron después de una normativa reciente.

Desde marzo de 2025, gracias al decreto 196/25 y la resolución 222/2025, ya no se exige el CHAS para importar cascos. Ahora se permiten cascos con certificaciones internacionales como DOT (EE.UU.) o ECE (Europa), siempre que cumplan con controles de calidad. Esto facilita el ingreso al país de cascos de marcas reconocidas que ya cumplen con estándares de seguridad validados en otros lugares del mundo.

Es importante verificar que el casco tenga visible la etiqueta de las certificaciones mencionadas y, si corresponde, el número CHAS. Un casco seguro debe calzar bien, tener correas y remaches firmes, y permitir un buen campo visual.

En este sentido, conviene distinguir entre cascos homologados y genéricos. Los primeros tienen respaldo porque superaron pruebas de seguridad estandarizadas. Esto garantiza que ofrecen un nivel mínimo de protección frente a un accidente, gracias a su capacidad de absorber impactos y distribuir la fuerza del golpe.

Los cascos genéricos, en cambio, no cuentan con certificación. No pueden asegurar la misma protección y es común que tengan correas débiles o un ajuste deficiente, lo que aumenta el riesgo de que se rompan o fallen durante un siniestro. Además, es probable que no cumplan con las normas vigentes.

Casco para motos apoyado junto a una moto estacionada en la calle, con detalles del visor y las ventilaciones que ayudan a identificar un equipo seguro y homologado.
La verificación del visor, las ventilaciones y la certificación (DOT, ECE o IRAM) permite evaluar cascos para motos aptos para flotas y uso profesional.

¿Cada cuánto tiempo se recomienda cambiar el casco aunque no sufra golpes?

Recomiendan cambiar el casco de moto cada cinco años, incluso si no recibió golpes. Con el tiempo, los materiales se degradan por la exposición al sol, el sudor y el uso diario. Aunque no haya señales visibles de impacto, la estructura interna puede debilitarse.

Los cascos fabricados con materiales plásticos, como el policarbonato, suelen durar cerca de cinco años. En cambio, los que están hechos con fibra de vidrio o carbono pueden resistir hasta ocho. Sin embargo, un uso más intensivo o frecuente reduce ese plazo, lo mismo que las altas temperaturas, la humedad o los rayos UV.

Para cuidar mejor el casco, conviene tener en cuenta estos consejos:

  • Inspección: Revisá cada tanto si tiene grietas, desgaste o daños en el EPS (poliestireno expandido) y en las correas de sujeción.
  • Almacenamiento: Guardalo en un lugar fresco, seco y sin luz solar directa para que dure más.
  • Accidentes: Si sufriste un accidente, cambiá el casco de inmediato, aunque por fuera parezca intacto.

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