Los controles de alcoholemia ya forman parte del paisaje cotidiano en calles y rutas argentinas. Aun así, persisten las dudas sobre qué derechos tiene un conductor, qué pasa si alguien se niega a realizar el test y cómo funcionan en realidad los dispositivos que utilizan las autoridades.
A eso se suman mitos muy instalados sobre supuestas formas de “engañar” al alcoholímetro o métodos caseros para calcular cuándo una persona está en condiciones de manejar otra vez.
En diálogo con En Movimiento, la consultora y auditora en Accidentología y Seguridad Vial, Carina Vazquez Arizeta, explicó cuáles son las obligaciones básicas frente a un control, qué factores pueden alterar una medición y por qué el alcohol afecta mucho antes de que una persona llegue a sentirse ebria.
Qué derechos y obligaciones tiene un conductor en un control
Según explicó Vazquez Arizeta, toda persona sometida a un control vehicular tiene derecho a recibir un trato adecuado, sin abusos. También puede pedir la identificación del agente que lleva adelante el procedimiento y debe ser informada sobre cómo se desarrolla el operativo.
Además, señaló que el conductor tiene derecho a recibir el acta correspondiente con el resultado del test y las medidas que adopta la autoridad. En algunos casos, incluso puede solicitar una contraprueba médica.
Del otro lado, también existen obligaciones claras. La especialista remarcó que el conductor debe detenerse ante los controles oficiales, presentar la documentación requerida y colaborar con la autoridad de tránsito, incluida la realización del test cuando así lo establece la normativa local.
¿Qué ocurre si una persona se niega al test de alcoholemia?
La especialista indicó que, actualmente, negarse a realizar un test de alcoholemia en Argentina puede traer consecuencias legales importantes. Si bien existe el derecho constitucional a no autoincriminarse, explicó que las normas de seguridad vial endurecieron criterios para evitar rechazos injustificados.
“Hoy, en la mayoría de las jurisdicciones argentinas, la negativa suele equipararse a un resultado positivo: multas, retención de licencia, posible secuestro del vehículo e inhabilitación para conducir”, detalló.
También aclaró que existen situaciones excepcionales en las que una negativa podría justificarse, por ejemplo ante problemas médicos o irregularidades graves durante el procedimiento. De todos modos, sostuvo que se trata de escenarios poco frecuentes y que cada caso debe analizarse con cuidado.
Para Vazquez Arizeta, el objetivo de estas normas no pasa únicamente por sancionar, sino por desalentar conductas de riesgo. En ese sentido, destacó que “la previsibilidad de las consecuencias suele ser uno de los factores más eficaces para desalentar conductas de riesgo”.

Cómo funcionan los alcoholímetros y por qué no pueden “engañarse”
Los dispositivos utilizados en controles oficiales analizan el aire que la persona exhala. La entrevistada señaló que, cuando alguien consume alcohol, una parte pasa al torrente sanguíneo y otra se elimina a través de los pulmones. Por eso el alcohol puede detectarse en la respiración.
Los equipos más precisos utilizan sensores electroquímicos, que generan una reacción química al entrar en contacto con el alcohol y convierten esa reacción en una medición concreta. También existen sensores semiconductores, aunque suelen tener menor precisión y, por lo general, no son utilizados en controles oficiales relevantes.
Vazquez Arizeta remarcó además que el conductor debe soplar de manera fuerte y sostenida, ya que el aparato necesita aire profundo proveniente de los pulmones y no simplemente aire acumulado en la boca.
En relación con los mitos más difundidos, fue categórica: caramelos de menta, café, chicles o enjuagues bucales no eliminan el alcohol en sangre. Lo que sí puede ocurrir es que ciertos productos con alcohol produzcan alteraciones momentáneas por alcohol residual en la boca.
“Muchas veces las personas buscan estrategias que les permitan conservar la sensación de control o evitar consecuencias inmediatas, aun cuando el riesgo objetivo siga presente”, sostuvo.
Por esa razón, los protocolos suelen contemplar algunos minutos de espera y, ante cualquier duda, la repetición de la prueba. Incluso, la persona puede solicitar una nueva medición o una contraprueba. Habitualmente se espera entre 10 y 20 minutos, período durante el cual no se debe fumar, comer ni beber.
¿Qué factores pueden alterar una medición?
Además del consumo de alcohol, existen otros factores que pueden influir en el resultado de un control. Entre ellos, la experta mencionó algunos enjuagues bucales, aerosoles, medicamentos o haber ingerido alcohol pocos minutos antes del test.
También existen cuestiones fisiológicas que pueden interferir en la medición, como el reflujo gastroesofágico o vómitos recientes.
A eso se suman factores técnicos. Señaló que una mala calibración del equipo, las temperaturas extremas o una técnica incorrecta al soplar también pueden afectar el resultado.
Por eso insistió en la importancia de que los controles se realicen bajo protocolos claros y con equipos correctamente calibrados: “Un control serio necesita tiempo, repetición si corresponde y equipos correctamente calibrados”.
Qué saber ante un control de alcoholemia
| Aspecto clave | Qué debe saber el conductor | Qué ocurre en el operativo | Relevancia para la seguridad vial |
|---|---|---|---|
| Derecho a un trato adecuado | El conductor debe recibir un trato correcto, sin abusos ni procedimientos arbitrarios. | Puede pedir la identificación del agente y ser informado sobre cómo se realiza el control. | Refuerza la transparencia del operativo y mejora la confianza en los controles viales. |
| Obligación de detenerse | Ante un control oficial, el conductor debe detener la marcha y colaborar con la autoridad. | Se solicita documentación y, según la normativa local, la realización del test de alcoholemia. | Permite fiscalizar conductas de riesgo y prevenir siniestros asociados al consumo de alcohol. |
| Negativa al test | Negarse puede traer consecuencias legales importantes. | En muchas jurisdicciones argentinas, la negativa se equipara a un resultado positivo. | Funciona como medida disuasoria frente a conductas que buscan evitar el control. |
| Funcionamiento del alcoholímetro | El equipo analiza el aire exhalado para estimar la presencia de alcohol en el organismo. | El conductor debe soplar de forma fuerte y sostenida, ya que el dispositivo necesita aire profundo de los pulmones. | Una medición correcta permite detectar alcohol aun cuando la persona no se perciba ebria. |
| Sensores electroquímicos | Son los más precisos en controles oficiales relevantes. | Reaccionan químicamente ante la presencia de alcohol y convierten esa reacción en una medición concreta. | Aportan mayor confiabilidad técnica al procedimiento. |
| Mitos para “engañar” el test | Caramelos, café, chicles o enjuagues bucales no eliminan el alcohol en sangre. | Algunos productos pueden generar alcohol residual en la boca, pero no modifican la alcoholemia real. | Ayuda a desactivar creencias falsas que pueden derivar en decisiones riesgosas. |
| Factores que pueden alterar una medición | Enjuagues bucales, aerosoles, medicamentos, reflujo, vómitos recientes o alcohol ingerido minutos antes pueden influir en el resultado. | Ante dudas, los protocolos pueden contemplar espera, repetición del test o contraprueba. | Garantiza controles más precisos y reduce posibles errores de interpretación. |
| Calibración del equipo | La confiabilidad depende también del estado técnico del alcoholímetro. | Los equipos deben estar correctamente calibrados y utilizarse bajo protocolos claros. | Es clave para que la medición tenga validez técnica y administrativa. |
| Sensación subjetiva de control | Sentirse lúcido no significa estar en condiciones de manejar. | El alcohol puede afectar reflejos, cálculo de distancia y tiempo de reacción antes de que la persona se sienta ebria. | Refuerza el mensaje preventivo: la decisión segura es no conducir después de beber. |
| Contraprueba o nueva medición | En algunos casos, el conductor puede solicitar una repetición o contraprueba médica. | Suele esperarse entre 10 y 20 minutos, sin fumar, comer ni beber durante ese período. | Aporta garantías al procedimiento y permite confirmar resultados ante posibles interferencias. |
Por qué no existe una fórmula universal para saber si alguien puede manejar
Uno de los puntos centrales señalados por la especialista es que muchas personas evalúan si pueden conducir únicamente en función de cómo se sienten. “Alguien puede sentirse perfectamente lúcido y, aun así, tener más lento el tiempo de reacción o menor capacidad para calcular distancias”, advirtió.
También explicó que no existe una fórmula universal para determinar cuánto tiempo permanece el alcohol en el organismo porque cada cuerpo metaboliza de manera diferente. Influyen factores como el peso, la alimentación, el descanso, el cansancio y hasta la velocidad con la que se consumió alcohol.
En ese contexto, indicó que muchas alcoholemias positivas no corresponden necesariamente a personas socialmente consideradas “ebrias”, sino a conductores apenas por encima de niveles que, de todos modos, afectan habilidades fundamentales para manejar.
Finalmente, consideró que uno de los errores más frecuentes es la creencia de que cada persona puede determinar por sí misma si está en condiciones de conducir. “Yo manejo bien”, “a mí no me afecta” o “tengo buena tolerancia” son, según especificó, frases habituales que suelen desconocer años de evidencia científica sobre los efectos del alcohol en los reflejos y la capacidad de reacción.
“Un error al volante bajo efectos del alcohol puede destruir no solo la vida de terceros, sino también la de quien conduce. Y creo que pocas personas podrían vivir tranquilas después de haber provocado una lesión grave o una muerte que quizás podría haberse evitado simplemente tomando la decisión de no manejar”, concluyó.





