Un despiste, una maniobra desafortunada o una calzada resbaladiza pueden derivar en una de las situaciones más críticas para cualquier conductor: que el vehículo caiga al agua. Aunque se trata de un escenario poco frecuente, el margen de reacción es mínimo y cada decisión puede marcar la diferencia entre escapar a tiempo o quedar atrapado.
En diálogo con En Movimiento, Fernando Picco, instructor en Prevención y Seguridad Vial, explicó que muchas de las acciones que las personas consideran intuitivas no siempre resultan las más adecuadas. Conocer cómo responde un vehículo durante una inmersión, comprender qué elementos dificultan la evacuación y tener en claro cuáles son las prioridades durante los primeros segundos puede aumentar de manera considerable las posibilidades de supervivencia.
Qué hacer en los primeros segundos si el auto cae al agua
Según argumentó Picco, no existen estadísticas nacionales que permitan determinar cuáles son los errores más frecuentes que cometen los ocupantes cuando un vehículo cae al agua. Sin embargo, el análisis de la dinámica de este tipo de emergencias permite detectar un factor de riesgo recurrente: desperdiciar los primeros segundos en acciones que no contribuyen a salir del habitáculo.
El especialista señaló que la situación puede agravarse cuando los ocupantes intentan abrir las puertas apenas el vehículo entra en contacto con el agua o cuando priorizan hacer llamadas telefónicas antes de comenzar la evacuación.
«La pérdida de la ventana de oportunidad inicial, que suele abarcar los primeros 30 a 120 segundos de flotación, puede resultar determinante», explicó.
También advirtió que la seguridad empieza mucho antes del incidente. Viajar sin cinturón de seguridad o transportar objetos sueltos dentro del vehículo puede provocar golpes, lesiones o desorientación durante el impacto previo al ingreso al agua. En esas circunstancias, la capacidad de reacción se reduce de manera considerable por la pérdida de capacidad física o mental.
Cómo escapar de un auto que se hunde paso a paso
Para Picco, actuar con rapidez y mantener cierto orden resulta clave. El procedimiento recomendado comienza apenas el vehículo entra en contacto con el agua. En ese sentido, señaló que una secuencia útil para recordar es la siguiente:
- Mantener la calma y actuar de inmediato: No esperar a que el vehículo se hunda ni perder tiempo con llamadas telefónicas o la búsqueda de objetos personales.
- Liberar el cinturón de seguridad: El cinturón debe quitarse lo antes posible. Si se bloquea o presenta alguna dificultad, una herramienta de corte puede resultar de ayuda.
- Abrir una ventanilla lateral: La prioridad es bajar la ventanilla en los primeros segundos. Si no funciona, se debe intentar romper un vidrio lateral apto para ello, preferentemente templado. No todos los vidrios reaccionan de la misma manera ante un impacto.
- Asistir a niños o personas vulnerables: Si viajan niños, adultos mayores o personas con movilidad reducida, deben ser asistidos rápidamente. En el caso de los niños, resulta importante conocer de antemano cómo liberar la silla infantil, el cinturón y las trabas de seguridad.
- Salir por la ventanilla: La salida más viable suele ser la ventanilla, y no la puerta, ya que la presión del agua puede dificultar de manera considerable la apertura de las puertas.
- Alejarse del vehículo y buscar un punto seguro: Una vez afuera, nadar hacia la superficie o hacia un lugar seguro, según las condiciones del entorno.

Por qué no conviene abrir la puerta de un auto hundido
Una de las preguntas más frecuentes en este tipo de emergencias es por qué las puertas suelen resistirse a abrir cuando el auto ya quedó parcialmente sumergido.
El especialista subrayó que el problema, por lo general, no está vinculado al sistema de cerraduras, sino a la presión que ejerce el agua sobre la carrocería. “Cuando el agua cubre la puerta, la presión puede hacer que abrirla sea prácticamente inviable mientras no se iguale la presión entre el interior y el exterior del vehículo”, aseguró.
Esa diferencia de presión genera una resistencia que puede superar ampliamente la fuerza que una persona promedio es capaz de ejercer desde el interior. Por ese motivo, insistir en abrir las puertas suele hacer perder tiempo valioso durante la fase de flotación.
La alternativa más viable sigue siendo la salida por una ventanilla lateral, siempre que se pueda abrir o romper a tiempo.
Qué vidrios del auto se pueden romper en una emergencia
Uno de los aspectos menos conocidos es que los vehículos no siempre utilizan el mismo tipo de cristal en sus ventanillas laterales.
El especialista indicó que muchos modelos equipan vidrios templados en sus ventanillas laterales. Este tipo de cristal se fragmenta al recibir un impacto concentrado, lo que facilita la evacuación.
Sin embargo, algunos vehículos importados o de segmentos superiores suman vidrios laminados también en las ventanas laterales. En esos casos, romper el cristal puede resultar extremadamente difícil e incluso imposible con herramientas manuales convencionales.
A ello se suma otra particularidad presente en numerosos autos que circulan en Argentina: la instalación de láminas antivandalismo.
“Si el usuario instaló una lámina antivandalismo, aunque logre estallar el vidrio templado con un punzón, el film plástico mantendrá los fragmentos unidos como un bloque rígido, dificultando severamente el escape pudiendo exigir que los ocupantes deban empujar el conjunto del vidrio y la lámina hacia el exterior, lo que dificulta la salida”, detalló Picco.
Por esa razón, considera fundamental que cada conductor conozca previamente qué tipo de cristales posee su vehículo.

Cómo prepararse para escapar de un auto que cae al agua
Para el instructor, la mejor herramienta de supervivencia sigue siendo el conocimiento previo.
Medidas preventivas:
- Conocer el funcionamiento del vehículo: Conviene revisar el manual, identificar el botón de desbloqueo, comprobar cómo se abren las puertas desde el interior, familiarizarse con las trabas infantiles y entender el funcionamiento de los levantavidrios.
- Saber qué tipo de cristales tiene el vehículo: No todos los vidrios laterales reaccionan de la misma manera. Es clave saber si son templados o laminados, ya que esa diferencia puede condicionar la posibilidad de romperlos en una emergencia.
- Llevar una herramienta de emergencia accesible: Puede tratarse de un elemento combinado con cortacinturón y rompecristales. Debe quedar fijo y al alcance inmediato de la mano del conductor o del acompañante, por ejemplo en el parasol o en la consola central, nunca suelto ni guardado en el baúl. Ante una desaceleración brusca, los objetos pueden desplazarse dentro del habitáculo, quedar fuera de alcance e incluso convertirse en elementos de riesgo.
- Prestar especial atención si viajan niños: El conductor debe saber cómo liberar rápidamente una silla infantil (SRI) y cómo funcionan las trabas de las puertas traseras si las ventanillas traseras están bloqueadas.
- Planificación del viaje según el entorno (Mapeo de riesgos): Al organizar una ruta, el conductor defensivo debe identificar los tramos cercanos a cuerpos de agua como ríos, lagos, canales de riego o zonas propensas a acumulación por lluvias intensas. Reconocer esos sectores permite reforzar las medidas de precaución al volante, con ajustes en la velocidad, mayor atención al estado de la calzada y a la señalización vial, entre otros factores, con el objetivo de reducir el riesgo principal: el despiste o el desbarranco.
- Educación y rol institucional (Enfoque sistémico): También resulta valioso incorporar estos contenidos en los cursos previos a la obtención de la Licencia Nacional de Conducir (LNC) y en capacitaciones periódicas. La seguridad vial no depende únicamente del conductor en el momento del hecho, sino de un sistema que debe formar, informar y concientizar antes de que ocurra una emergencia. En ese entramado pueden intervenir organismos públicos, municipios, automotrices, concesionarios, aseguradoras y entidades de prevención vial.
Como resumió Picco: «La prevención no empieza cuando el vehículo ya está en el agua. Empieza antes: conociendo cómo funciona el auto, identificando sus sistemas de seguridad y entendiendo que, en una emergencia, cada segundo cuenta».





