Son tres las Marías. Son tres los chiflados y son tres los espejos obligatorios que tiene que tener un vehículo para poder trasladarse. Tanto los espejos laterales -izquierdo y derecho- como el central o espejo interior sirven para que el conductor los utilice de manera coordinada para realizar una maniobra.
Cada uno de los espejos en un coche cumple una función para brindar mayor seguridad a quien maneja y a los otros conductores. A continuación, se recuerda el para qué:
Espejo exterior derecho: permite la visión de la ruta hasta una distancia de 20 metros por detrás y en un ancho de 4 metros. Este espejo ayuda a una posición controlada en el carril y a ver los posibles obstáculos de ese lado.
El espejo exterior izquierdo: de este lado el conductor tiene una distancia de la calle o ruta de hasta 10 metros por detrás y en un ancho de 2,5 metros.
Retrovisor interior: este espejo está dentro del vehículo, al frente y al medio. Busca dar un panorama hacia atrás de la calle plana y centrada en el plano vertical hasta una distancia de 60 metros por detrás de los puntos oculares y 20 metros de ancho.

Uso correcto
Es necesario que, cada vez que el conductor se prepara para iniciar la marcha, controle con el vehículo detenido si los tres espejos están en la posición justa para visualizar a su alrededor. Esta acción de repetirse siempre, aun en el auto propio, porque a veces los espejos se desajustan o sufren algún golpe que los pudo haber movido.
Si un conductor va a subirse a un vehículo que no es de su uso habitual, debe ajustar adecuadamente los espejos a su campo visual, de tal forma que le permitan ver con claridad todos los puntos laterales y traseros sin necesidad de mover la espalda del respaldo del asiento del conductor; es decir, que tan solo moviendo los ojos alcance a ver todas las zonas que le rodean mientras conduce.
Cada vez que se vaya a realizar alguna maniobra, como un giro, un cambio de carril o un estacionamiento, se debe asegurar a través del espejo retrovisor que no se va a afectar la normal circulación de los vehículos que se trasladan por el costado y por detrás.

En el caso de tener que ajustarlos se aconseja:
Postura: cómo está el asiento va a influir en la posición del espejo, así que al acomodarse la espalda tiene que quedar apoyada en el respaldo y comprobar que desde esa postura puede llegar al fondo del embrague con el pie izquierdo. Es decir, hay que poder estar cómodo pero a la vez sujetar bien el volante.
Espejo central: una vez sentado en una postura no rígida, hay que colocar el espejo del interior del vehículo. Tiene que fijarse hacia el centro de la luneta trasera y de ahí tener un panorama completo de la luneta. En esa posición se tendría que ver los autos que circulan atrás y también a los pasajeros.
Espejo izquierdo: tiene que acomodarse hacia el horizonte y, en lo posible, no se tiene que ver el vehículo o en todo caso, lo menor posible o se puede tener como referencia y así se amplía la visión.
Espejo derecho: también debe apuntar hacia lo que se encuentra atrás y solo ver una mínima parte del vehículo. Los retrovisores de los lados tienen que enfocar un punto medio horizontal y no solo al pavimento.
Los espejos retrovisores son elementos indispensables y aliados para la seguridad, por eso entre los errores más comunes es acomodarlos cuando el vehículo está ya en movimiento, lo que provoca que el conductor se distraiga.
Por último, hay que recordar que, una correcta colocación de los espejos permite que con un golpe de ojo los tres funcionen como uno, que sean una continuidad de la situación y así, evitar los puntos ciegos.





