Consejos esenciales para conducir en días de viento fuerte

​Las ráfagas de viento pueden transformar un trayecto rutinario en un desafío al volante. Saber cómo reaccionar y qué medidas tomar es clave para mantener la seguridad en la ruta y prevenir accidentes.

Más allá de las aptitudes de cada conductor, hay factores que influyen en el manejo de un auto. Uno de ellos es el viento fuerte, especialmente en días en los que el clima no acompaña, pero en los que de todos modos hay que subirse al vehículo y salir a la calle.

Manejar con viento fuerte es peligroso porque afecta la estabilidad y el control del auto, complica la visibilidad en algunos casos y puede hacer que aparezcan objetos inesperados en la calle o en la ruta. Las ráfagas intensas modifican la trayectoria del vehículo, generan más resistencia al avance y dan una sensación de flotación que impacta de lleno en el control del volante.

Principales situaciones que se producen con un viento fuerte

La conducción con ráfagas de viento fuertes es compleja y puede derivar en inconvenientes comunes que son los siguientes:

  • Pérdida de control: El viento puede  empujar el vehículo hacia los costados, sobre todo en rutas abiertas o al cruzar zonas con menos barreras naturales. Eso provoca desvíos laterales inesperados.
  • Dificultad de visibilidad: Los vientos fuertes muchas veces arrastran polvo, arena o escombros a la carretera, reducen la visibilidad y crean condiciones peligrosas. Al igual que sucede con la lluvia, la visión no es la mejor para quien conduce.
  • Objetos voladores: El viento puede levantar objetos sueltos que se convierten en proyectiles peligrosos capaces de impactar de lleno.
  • Efectos en la trayectoria del auto: El viento puede hacer que el vehículo se desvíe de su trayectoria. Sobre todo, en vehículos grandes o con estructuras aerodinámicas propensas a este tipo de cuestiones.
  • Efecto pantalla: Al adelantar a vehículos grandes, el viento puede cambiar repentinamente de dirección y afectar la trayectoria del vehículo que adelanta.
  • Mayor consumo de combustible: El viento en contra genera una mayor resistencia aerodinámica, que en efecto aumenta el consumo de combustible.
Rama grande caída sobre la ruta con un auto detenido detrás, mostrando los riesgos que provoca el viento fuerte en la aparición de objetos inesperados.
El viento intenso puede desprender elementos pesados y convertirlos en obstáculos; es clave anticipar riesgos y reforzar planes de contingencia operativa.

​¿Qué hacer en caso de un desvío por una ráfaga de viento?

Si el auto se desvía por una ráfaga de viento, lo más importante es mantener la calma y no reaccionar de forma brusca. Lo primordial, en primera instancia, es disminuir la velocidad, ya que esto permitirá reaccionar con más tiempo y precisión ante las complicaciones climáticas.

Después, se recomienda agarrar el volante con firmeza. Eso ayuda a tener más control sobre el vehículo y a contrarrestar el empuje del viento. La corrección del desvío tiene que ser suave, al igual que el uso de los frenos, que no deben aplicarse de forma brusca para evitar desestabilizar el auto.

Los vehículos más vulnerables al viento lateral son los de mayor altura, como camiones, furgonetas y SUV, porque tienen una superficie expuesta más grande. También las motos y ciclomotores son muy sensibles, por su inestabilidad y la posibilidad de que se desplacen varios metros. Además, los autos con remolque o con baca o portaobjetos también sufren más el impacto de las ráfagas.

Persona al volante manteniendo el control del vehículo en un día de viento fuerte, destacando la importancia del agarre firme y las correcciones suaves.
Un control preciso del volante y una reducción moderada de la velocidad son medidas esenciales para minimizar desvíos provocados por ráfagas laterales.

​​Consejos para manejar con viento cruzado en ruta

Si toca un día nublado de mucho viento y con complejidad de manejo en ruta, es importante tener en cuenta ciertas recomendaciones para poder contrarrestarlo de la mejor manera:

  1. Reducir la velocidad: Si hay vientos cruzados, conviene reducir la velocidad. Ir rápido hace que se pierda el control del vehículo y que haya menos margen para maniobrar o dar un volantazo si hace falta.
  2. Tomar el volante con firmeza y mantener la trayectoria: Lo ideal es sujetar el volante con fuerza y corregir suavemente la trayectoria del vehículo en caso de desvío para que nuestra conducción sea más segura.
  3. Evitar adelantamientos: Las ráfagas pueden cambiar la trayectoria repentinamente, así que es clave evitar adelantar a otros vehículos. Es mejor mantener una distancia de seguridad y no realizar maniobras arriesgadas e innecesarias.
  4. Aumentar la distancia de seguridad: Se debe permitir más espacio con los demás autos para conseguir un mayor tiempo de reacción.
  5. Prestar atención al entorno: Es importante observar y controlar el movimiento de las ramas en las copas de los árboles. El lugar hacia el que se desplazan las ramas indicará visualmente hacia qué lugar se desplaza el viento. En regiones fuera de la ciudad existen mangas de viento, pensadas precisamente con el fin de indicar la dirección del viento y dar una referencia sobre su intensidad.
  6. Considerar el efecto «pantalla»: Al adelantar a vehículos grandes, el viento puede crear una «pantalla» que empuje hacia el vehículo. La mencionada suave corrección del volante ayuda a contrarrestar este efecto.
  7. Precaución con vehículos grandes o con remolque: El cuidado en estos casos tiene que ser más detallado porque son más propensos a los efectos del viento.
  8. Atención en túneles y puentes: Al entrar en un túnel disminuirá la fuerza del viento que empujaba al auto y no será necesario hacer correcciones pero, al salir, el destino del viento no se conocerá con exactitud. En puentes también pueden ser bruscas los cambios en direcciones del viento.

Al seguir estos consejos, se podrá conducir con seguridad y evitar que una ráfaga de viento cause problemas en la carretera y cambie el transcurso de un viaje.​

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