Para ir a una fiesta, la playa o hasta para ir a trabajar, todos tienen su vestimenta/outfit que incluye un calzado apropiado. Pero a la hora de conducir, no siempre esas sandalias hermosas o esas ojotas nuevas son la mejor opción. Veamos qué tiene que tener un zapato para llevar a cabo una práctica tan común, pero no por eso menos importante, como manejar un vehículo.
- Cerrado. Un calzado cerrado ayuda a evitar que se enganche con adornos, el pie está contenido y puede cumplir la función de apretar cada uno de los pedales.
- Suela. Que la suela del zapato sea antideslizante permite un control claro de cada acción como frenar o acelerar. Un taco puede dificultar o engancharse con las elevaciones de la alfombra o con el mismo pedal.
- Comodidad. Si el calzado tiene suela antideslizante y es cerrado, pero aprieta o molesta en el talón o los dedos del pie, no sirve. ¿Por qué? porque en el viaje se va a poner la atención en la molestia y no en la ruta o las condiciones del tránsito.
Hay calzados que no cumplen con estas tres características y se consideran peligrosos. Entre ellos se encuentran los zapatos con plataformas y/o tacos, ojotas, botas para la montaña o de seguridad con suela ancha.

Descalzos, ¿sí o no?
Otra opción bastante recurrente es conducir descalzo, así se siente bien los pedales y se está en contacto. Esta elección no es tan así porque al estar sin calzado se pierde la adhesión necesaria para controlar los pedales y no permite ejercer el peso adecuado y la sensibilidad es otra.
En Argentina no está prohibido manejar sin zapatos. Solo en Mendoza se establece por Ley de Tránsito 9024 que la persona que está frente al volante debe “usar calzado apropiado, apto para el manejo y control de los pedales” y “debe ser cerrado y de suela antideslizante”. Solo “se permite calzado abierto si ajusta todo el pie”, es decir, con algunas tiritas.
Para evitar multas y por practicidad, hay conductores que en su baúl tienen zapatos cómodos que solo usan para conducir y al llegar a un sitio se los cambian.
Si bien estos casos de manejar con ojotas o descalzos suelen darse con mayor frecuencia en verano, también ocurre con los días fríos.

Para los días calurosos, se recomienda realizar paradas para descansar y aflojar la tensión del pie calzado. Otra sugerencia es hidratarse antes y durante el viaje, evitar los horarios picos o ingerir comidas altas en calorías y sentirse cómodo con la ropa que lleva. ¿Por qué todo esto? Porque las altas temperaturas hacen que el conductor se sienta como si hubiera tomado alcohol, es decir, está más propenso a sufrir trastornos de atención y en su capacidad psicofísicas.
Artículo publicado originalmente en febrero de 2024





