Aunque parezca una práctica sencilla y normal, la obtención de la licencia de conducir requiere del cumplimiento de muchas normativas que van más allá de la prueba física o intelectual. La salud es un componente fundamental para obtenerla y renovarla.
A la hora de la práctica, se toman exámenes a los aspirantes y se tienen en cuenta sus antecedentes médicos antes de la aprobación. Dependiendo de cuáles sean los resultados, el organismo a cargo del trámite podría negar su entrega, o bien, otorgar un plazo menor de vigencia con el compromiso de cumplir con los exámenes periódicos.
En general, las instituciones a cargo de situaciones de tránsito, coinciden en que hay ciertas patologías que no son compatibles con la obtención de la licencia para conducir. Por ejemplo, la Dirección General de Tráfico (DGT), sostiene la premisa de “crear un ambiente de seguridad en la carretera que sea mejor, tanto para ti como para el resto de conductores”.
¿Cuáles son las enfermedades incompatibles con la conducción?
La mayoría de las enfermedades implicadas en una posible quita de la licencia de conducir, aparecen en una edad avanzada como producto de la vejez. Por eso es aconsejable que te realices chequeos médicos para siempre saber si estás en condiciones óptimas de manejar.
Entre las problemáticas de salud se encuentran:
Problemas de visión
Este apartado es, quizás, el más vital para poder sentarse frente al volante. Cualquier cuestión que limite o ponga en duda la capacidad de la vista, puede provocar una menor percepción de lo que ocurre alrededor del auto y accidentes como consecuencia de eso.
Es por eso que, si no cumplís con un examen básico de visión, es motivo suficiente para la pérdida de la licencia. Si perdés solamente una parte, debes estar seis meses sin poder conducir y luego realizar una nueva prueba para ver si hubo una evolución.

En la Ciudad de Buenos Aires, podés adjuntar el certificado de agudeza visual lejana, emitido por tu médico oftalmólogo, el cual no podrá tener más de 30 días desde la fecha de emisión. Las enfermedades de cataratas y diplopía suelen ser las más comunes.
Enfermedades cardíacas
Las patologías cardíacas se tienen en cuenta, ya que un postoperatorio de una puede dificultar el manejo. Con un tratamiento acorde y una recuperación que la avale un especialista con el certificado médico correspondiente, la licencia de conducir volverá a ser válida.
Algunas de las afecciones más comunes de este tipo son las arritmias, los infartos agudos, hipertensión arterial, aneurisma aórtico, cardiopatías congénitas, miocardiopatía hipertrófica, síncope cardioinhibitorio o la presencia de un marcapasos incorporado.
Enfermedades neurológicas
De por sí, estos inconvenientes de salud marcan un desfasaje a nivel mental que posiblemente no dé seguridad completa al momento de conducir. La salud mental es muy considerada por los organismos vehiculares y, en caso de que una enfermedad esté muy avanzada, difícilmente el carnet se renueve.
El Alzhéimer, la esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, temblor esencial, esclerosis múltiple, distrofia muscular, osteoporosis, aneurisma cerebral y el Parkinson son ejemplos puntuales que inhiben el manejo.
Además, ingresan en esta categoría aquellos inconvenientes relacionados con el consumo problemático de sustancias y/o dependencia de drogas ilícitas.
Enfermedades endocrinas y metabólicas
Este artículo también forma parte de los requisitos de salud que se tienen que cumplir, pero cuenta con algunas excepciones a resaltar. En el caso de que tengas diabetes y necesites de la inyección de insulina, para ejemplificar tendrás que contar con un informe médico favorable para la obtención del carnet.

Inconvenientes respiratorios
Otro de los sectores en los que hay cierta flexibilidad, en lo que respecta a la licencia de conducir, es en el respiratorio. Si sufrís una disnea permanente en reposo o de esfuerzo leve no vas a tener posibilidad de renovar tu permiso, pero de todos modos, si tenés apnea de sueño, lo vas a poder hacer por un plazo de tres años con el aval médico.
La insuficiencia respiratoria crónica y la angina de pecho se posicionan como las más propensas a la quita del carnet.
Problemas renales
Completa la lista de enfermedades el sistema renal debido a que los complicados tratamientos son los que impiden, en muchos casos, la renovación del documento.
Aquellos pacientes que estén sumergidos en programas de diálisis ya no pueden renovar de forma permanente, pese a que excepcionalmente tienen la chance de hacerlo si el médico confecciona un informe favorable. Además, los que están trasplantados recién podrán volver a conducir luego de seis meses de reposo.
Es fundamental estar informado sobre cómo estas condiciones de salud pueden afectar la obtención o renovación de la licencia, y también para prevenir las enfermedades.





