Cada asiento de cualquier auto tiene su estilo; está hecho de determinados materiales y, por más que sean similares, posee también diferentes formas.
Sea cual sea el vehículo, a la hora de manejar no siempre es fácil conseguir la postura óptima. Esta depende de múltiples factores que van del cansancio mismo de la persona al tipo de reglaje del auto.
Sin embargo, si la persona logra adaptarse a ella, puede marcar la diferencia, sobre todo, después del viaje, cuando llega a su destino y finalmente siente el estado en el que está el propio cuerpo.
En este sentido, existen algunas claves que, de ser incorporadas, pueden cambiar drásticamente la resistencia del estado físico, reducir el cansancio, y evitar dolores molestos que tardan en irse por completo.
Juan Pablo Pardo, Kinesiólogo del equipo de Wellness de AXION Energy, compartió en diálogo con En Movimiento, algunos consejos para mejorar la calidad de un viaje en auto.
La clave para Pardo está en apoyar completamente la espalda y la cabeza contra el respaldo. No necesariamente hasta el fondo total, pero sí de manera que se genere una contención de la columna vertebral. “Más allá de tener que levantar y mover la cabeza en las esquinas y por cualquier maniobra o eventualidad que lo requiera, es importante poder apoyar la cabeza contra el apoyacabeza”, destaca el especialista.
En lo que respecta a la distancia al volante, es necesario tener los codos semiflexionados, y a una cómoda distancia (ni muy corta ni muy larga); y chequear que las piernas estén posicionadas cómodamente, con espacio suficiente para moverse sin complicaciones, para llegar a los pedales.

Una cuestión de seguridad y confort
“Los dolores físicos aparecen por sostener posiciones determinadas y estáticas, por periodos de tiempo prolongados. Además, algunas de estas requieren gran contracción muscular”, explica Pardo. Bajo esta línea, revela que por más sencilla, directa y plana sea la ruta que transiten las personas, al manejar, “pueden perder un poco el registro del tiempo y, al no soltar el volante, producen que los músculos de la zona alta de la espalda y del cuello pasen horas contraídos, generando dolores y molestias en la zona”.
Para combatir estas secuelas, el experto asegura que las pausas son necesarias. Indica que hacer una parada que incluya bajarse del auto cada dos horas promedio, es lo ideal: “Bajar, caminar, movernos, por lo menos cinco minutos”, dice Pardo y agrega: “Si no podemos bajarnos, podemos, por ejemplo, en las paradas del semáforo, inclinar la cabeza hacia cada uno de los lados, acercando la oreja al hombro, y mantener esa posición por unos cuantos segundos”.
Otro de los ejercicios fáciles de implementar entre kilómetros, para contrarrestar las largas posturas de tensión al volante, consiste en entrelazar las manos a la altura de la nuca, detrás de la cabeza, y extender los codos hacia atrás, abriendo el pecho. “Esto ayuda a mejorar la circulación sanguínea de los músculos y prevenir dolores, o resolverlos una vez que aparecieron”.
Así podría concluirse que mantener una postura cómoda al volante, hacer paradas frecuentes para tomar aire y oxigenar el organismo y activar la circulación sanguínea y despabilarse, son las claves para una conducción sana, segura y, sin dudas, un viaje más placentero.





