Más allá del gusto por manejar, circular por las calles y rutas de Argentina implica mucho más que seguir el camino. Es fundamental conocer y respetar las normas de tránsito para hacerlo con seguridad y evitar multas, que muchas veces son costosas. Por eso, es importante estar al tanto de la Ley Nacional de Tránsito.
La Ley Nacional de Tránsito
En nuestro país, cada una de estas normas está regida por la Ley Nacional de Tránsito (24.449), que establece las reglas básicas para circular en calles, rutas y autopistas. En líneas generales, regula el uso del cinturón de seguridad para prevenir accidentes y exige la presencia de la documentación obligatoria, como el seguro del auto y la licencia de conducir vigente.
Esta ley busca garantizar la seguridad de quienes circulan por las calles. Por eso, es importante que los conductores conozcan los derechos y obligaciones que establece la normativa, ya que su incumplimiento puede derivar en sanciones que van desde multas, algunas con montos muy altos, hasta la inhabilitación para conducir.
Diez normas fundamentales de conducta vial
La Ley es extensa y abarca muchos puntos, aunque hay diez que resultan fundamentales y deben ser conocidos y respetados por quienes conducen.
Respetar los límites de velocidad
Esta es la norma de tránsito que menos se cumple o, al menos, la que genera más infracciones. Cada tipo de vía tiene una velocidad máxima permitida, que varía según si se trata de una zona urbana, una carretera o una autopista. En Argentina, esa variación depende del tipo de vehículo, la zona y la señalización.
En zonas urbanas, el límite máximo es de 60 km/h. En autopistas o rutas fuera de la ciudad, asciende a entre 100 y 120 km/h. Por otro lado, en áreas rurales, donde el tránsito es menor y algunas calles son de tierra, hay más tolerancia.
Para autos, camionetas y motos, el máximo es de 110 km/h; para microbuses, ómnibus y casas rodantes motorizadas, 90 km/h; para camiones y vehículos con casa rodante acoplada, 80 km/h; y para el transporte de sustancias peligrosas, también 80 km/h.
Respetar las señales de tránsito
Muchas veces, las señales de tránsito advierten sobre obstáculos y posibles desvíos. Sin embargo, estudios demostraron que, en la mayoría de los accidentes, no se respetó alguna de estas señales.
Su valor está en que brindan información anticipada sobre lo que puede aparecer en el camino y permiten reaccionar con más rapidez y precisión. Así, se evita que ocurra algo inesperado.
No conducir bajo los efectos del alcohol
Esta es otra de las normas de seguridad que, aunque la mayoría de los conductores tiene presente, se incumple con frecuencia. El alcohol afecta la coordinación, altera la percepción y genera distracciones y somnolencia, lo que reduce los reflejos y aumenta el riesgo al volante.
La Ley Nacional de Alcohol Cero al volante, vigente desde el 3 de mayo de 2023, establece que en todas las rutas nacionales de Argentina está prohibido conducir con una alcoholemia superior a cero miligramos por litro de sangre.
No obstante, es importante destacar que, aunque la ley nacional establece la tolerancia cero en rutas nacionales, cada jurisdicción puede mantener sus propias normativas para las vías bajo su control.
Por ejemplo, en CABA, las regulaciones locales permiten ciertos límites de alcohol en sangre para conductores particulares:
- Conductores de vehículos particulares: hasta 0,5 gramos por litro de sangre.
- Motociclistas: hasta 0,2 gramos por litro de sangre.
- Conductores principiantes y profesionales: tolerancia cero al alcohol.

Es importante destacar que en marzo de 2025 se presentó un proyecto de ley en la Legislatura porteña para modificar el artículo 5.4.4 del Código de Tránsito y Transporte de CABA, con el objetivo de proponer la implementación de una política de alcohol cero al volante en la ciudad.
Cuáles son los principales efectos que causa el consumo son los siguientes
- Se reduce la visión periférica y puede causar visión doble, lo cual dificulta la capacidad de discernir lo que sucede alrededor y disminuye la habilidad para calcular distancias.
- Genera un falso estado de euforia, seguridad y confianza en uno mismo, y una sensación de desprecio por el peligro y tendencia a transgredir las normas. Por ejemplo, el no uso del cinturón de seguridad o el casco.
- Disminuye la coordinación y la atención, por lo que aumenta el tiempo que se tarda en tomar decisiones ante un evento o situación.
Usar el cinturón de seguridad
Está comprobado que la utilización del cinturón de seguridad reduce la posibilidad de heridas graves o muerte en un accidente. La mayoría de las heridas producidas en un accidente de tránsito son del resultado de distintos impactos que recibe el conductor en el habitáculo.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el uso del cinturón de seguridad reduce el riesgo de muerte en choques frontales en aproximadamente un 40–50% para los ocupantes de los asientos delanteros y entre un 25–75% para los ocupantes de los asientos traseros.
En esa misma línea, un informe de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) sobre el uso del cinturón en micros de larga distancia, menciona que utilizar el cinturón disminuye entre un 40% y un 50% el riesgo de muerte entre los pasajeros de los asientos delanteros de vehículos de cuatro ruedas, y entre un 25% y un 75% la mortalidad entre los ocupantes de los asientos traseros
Mantener la distancia de seguridad
Esta norma de tránsito indica que hay que dejar espacio con el auto que viene atrás para evitar un choque si el vehículo de adelante frena de golpe. Es una práctica clave para prevenir accidentes. Cuando llueve o las condiciones climáticas no ayudan, esa distancia tiene que ser mayor. Lo mismo vale durante la noche, cuando la visibilidad es baja, si remolcás algo o SI llevás una carga pesada.
Como señala Luchemos por la Vida, la ley establece una distancia mínima de 2 segundos.
Respetar a los peatones, ciclistas y motociclistas
Los peatones tienen prioridad de paso en los cruces señalizados y en las esquinas, aunque no haya semáforo.
Además, está prohibido detenerse o estacionar sobre las sendas peatonales. Quien maneja un vehículo debe respetar esa prioridad, sin realizar maniobras peligrosas ni bruscas cerca de peatones, ciclistas o motociclistas. Un informe del Ministerio de Transporte de Argentina, marcó que la tasa de letalidad de los accidentes en motocicleta es notablemente alta. En 2021, se registraron 238 muertes por cada 100.000 accidentes, cifra que quintuplica la tasa de letalidad de los accidentes en bicicleta, que fue de 48 muertes por cada 100.000 accidentes
También debe evitar el uso innecesario de la bocina y no puede usar el auto como método de intimidación. En las inmediaciones de escuelas, hospitales o pasos peatonales, la velocidad debe disminuirse para cuidar a quienes transitan a pie.
Encender las luces del auto cuando se requiera
La Ley Nacional de Tránsito establece reglas claras sobre el uso de las luces en vehículos que circulan por la vía pública. Según el artículo 47, las luces bajas o diurnas deben estar encendidas en todo momento al transitar por rutas nacionales, sin importar si es de día o de noche ni las condiciones de visibilidad. En zonas rurales o autopistas, la luz alta solo se admite cuando la luz natural no alcanza o el tránsito lo exige.
En situaciones donde la visibilidad se reduce, también se exige el uso de las luces de posición y la que ilumina la chapa patente. Para los cruces de vías, se debe utilizar el destello, al igual que para advertir un sobrepaso. Las luces intermitentes de emergencia, por su parte, tienen que encenderse al detenerse en estaciones de peaje, en sectores peligrosos o al realizar maniobras riesgosas.
Las luces rompenieblas, de retroceso, freno, giro y las adicionales solo pueden utilizarse para su función específica. Incluso si hay buena visibilidad, los conductores deben activar las luces de freno, giro, retroceso o intermitentes de emergencia cuando corresponde.
En zonas urbanas, la situación respecto al uso de luces durante el día es diferente a la exigencia en rutas nacionales. La Ley Nacional de Tránsito no obliga a circular con luces bajas encendidas durante el día en calles y avenidas dentro de ciudades, aunque sí es recomendable por cuestiones de seguridad y visibilidad.
Evitar distracciones
Por más pequeñas que sean, las distracciones pueden jugar una muy mala pasada. Estas incluyen usar el teléfono celular, comer o beber, y poner demasiada atención a una charla o al sistema de entretenimiento del auto mientras hay movimiento, entre otras cosas. En apenas unos segundos se puede perder el control del volante y pasar a una situación inesperada.

Según datos del Observatorio Vial de la ANSV (Agencia Nacional de Seguridad Vial), el 16,8% de los conductores de vehículos de 4 ruedas en la Argentina presentan al menos un factor de distracción al conducir, y la principal es el uso del celular, que representa el 9,4% de los conductores distraídos.
Manejar con precaución en condiciones adversas
En esta norma hay que centrarse en situaciones excepcionales como una gran tormenta. El 70% de los accidentes de tránsito que se producen en días de lluvia ocurren en la primera media hora de comenzada la misma. Esto se debe a que muchos de los conductores no pueden adaptar su manejo ante un cambio repentino de las condiciones reinantes.
Es clave tener en cuenta que la distancia de frenado es más larga por el agua que se acumula en las calles y que se puede maniobrar menos. Hay otras condiciones en las que puede suceder lo mismo, como conducir de noche con pocas luces o con niebla, en la cual se aconseja no frenar pero sí manejar con cuidado y despacio.
Descansar antes de salir a la ruta
En viajes largos, de más de cuatro horas, es recomendable descansar cada dos horas y tantas veces como sea necesario. Sumado a lo contado anteriormente, estar en óptimas condiciones es clave para estar al 100% desde los reflejos y desde el descanso.
OSDE remarcó que manejar con somnolencia puede ser tan peligroso como hacerlo alcoholizado debido a que el sueño lentifica el tiempo de reacción, disminuye la atención y altera la capacidad de evaluar las situaciones. Además, le da mucho valor a las paradas al argumentar que las pausas ayudan a relajar el cuerpo y a despejar la mente. Cuanto más tiempo se pasa conduciendo de corrido, más disminuye la atención.





