No se trata solo de manejar. La disponibilidad de un auto y saber conducirlo implican numerosas facilidades que nos ayudan en nuestro día a día. Un caso de urgencia, llevar a los más pequeños al jardín o a la escuela, visitar a un amigo que vive en las afueras, o incluso hacer un trámite lejos de nuestro hogar, son algunas de las circunstancias que llevan a las personas de diferentes edades a decidirse a aprender a conducir.
En principio (o en las viejas épocas) los más allegados son los primeros en enseñar y dar consejos sobre cómo conducir. Pero muchas veces, ya sea por falta de paciencia o constancia, no termina de ser efectivo el aprendizaje. Por eso, quienes quieren aprender recurren a una escuela de manejo.
En referencia a este tipo de enseñanza, Gustavo de Santi de Alberdi, de la Escuela de Conductores, cuenta a En Movimiento que, justamente, su eslogan es “evita problemas con familiares y amigos, nosotros sabemos cómo hacerlo” y agrega que, muchas veces, las personas cercanas “van a enseñar como ellos saben y no siempre es la manera correcta”.
En la Ciudad de Buenos Aires hay 27 escuelas que están autorizadas para ejercer esta actividad (consultar listado). Todas ellas tuvieron que cumplir una serie de requisitos para poder ser habilitadas. Entre ellas se encuentran:
-
Tener un local habilitado y asegurado.
-
Tener instructores formados con matrícula habilitante. Para ello deben realizar evaluaciones psicofísicas, teóricas y prácticas.
-
Los vehículos tienen que contar con seguro para la enseñanza, doble comando y se le debe realizar revisiones periódicas.
-
Los cursos teóricos deben ser aprobados y controlados por la Gerencia de Educación y Convivencia Vial de la Dirección General Diseño e Implementación.
Las metodologías
Una vez habilitada, cada escuela (sea en la Ciudad de Buenos Aires o en el interior del país) tiene su metodología y forma de enseñar. En Movimiento entrevistó algunas de ellas que contaron cómo lo hacen:
El primero de ellos es AutoEscuela City. Con cinco sucursales repartidas por toda la ciudad (Recoleta, Belgrano, Palermo, Botánico y Centro) buscan diversas alternativas para enseñar a manejar y así lo cuentan:
“Se nos acercan alumnos de distintos rangos etarios y sus necesidades varían. Los alumnos nos cuentan su experiencia previa de manejo y objetivos con el curso, y con base en eso recomendamos el paquete más adecuado. Al contratar y reservar el curso, tratamos de organizarlo de forma que sea con un mismo instructor, con continuidad y en horarios que le sean accesibles al alumno”, explican a En Movimiento.
Desde esta escuela de manejo también le brindan información sobre el trámite de otorgamiento de licencia y cómo deben prepararse para las distintas etapas.
Sobre el costo estimulado, puntualizan que varía según la experiencia previa: “Sus conocimientos previos marcarán cuántas clases van a necesitar y, a su vez, cuántas van a querer tomar”.
Precisamente revelan que puede costar $12.000 para un conductor avanzado, $28.000 uno intermedio, y $40.000 para un conductor principiante (preciso septiembre 2022). A lo deberían sumar los costos del trámite del otorgamiento de licencia.
Así como con los costos, la duración del curso depende de la experiencia previa y la disponibilidad horaria de la persona. “Un estimativo sería: 1 semana para conductor avanzado, 4 semanas uno intermedio, y 6 semanas para un conductor principiante”, comparten.
Como cierre, desde el equipo de Autoescuela City aconsejan que se tomen su tiempo para aprender, en lugar de hacer la tramitación y el curso con apuro: “Es un proceso que lleva tiempo y paciencia. Es mejor sacar el registro una semana más tarde de lo esperado, a salir a manejar en CABA sin tener los conocimientos del todo interiorizados”, amplían.
Por otra parte, se encuentra la Escuela de conductores Vilma Azcurra. Cuentan a En Movimiento que su entidad, desde el inicio, tiene como principal objetivo “servir de apoyo emocional a personas que necesitan tener la habilidad, pero sienten mucha inseguridad a la hora de interactuar en el tránsito con los otros autos”.
Con respecto al aprendizaje, Vilma Azcurra explica que es personal y contempla los tiempos de cada aspirante: “Nosotros trabajamos con clases de una hora, ya que se necesita tiempo para repetir movimientos, y siempre con el mismo instructor o instructora para que se nutran mutuamente de la confianza que da la práctica”, detalla.
Así es como realizar el curso puede demorar entre 6 y 9 semanas (si se toman las clases solo en día sábado) o entre tres o cuatro semanas. El costo varía de entre $21.000 y $35.000 (septiembre 2022),“ya que alguno de ellos se incluye el Certificado del Curso de Educación Vial, obligatorio para tramitar la licencia en CABA”, dice.
Azcurra remarca que al ser una Escuela autorizada por el Gobierno de CABA, sus prácticas se desarrollan en vía pública, con autos de doble comando y amparados por un seguro a terceros transportados. “Esto reduce los riesgos de que pudieran aparecer durante el aprendizaje”, comparte la fundadora.
Más allá de la Ciudad de Buenos Aires, existen otras en el interior del país que tienen su modalidad. Para conocer otra mirada sobre las escuelas de manejo, Pablo Mallea cuenta a En Movimiento cómo se trabaja en Córdoba.
El líder de la academia Auto Urbano que se ubica en Córdoba Capital, detalla que tiene varias opciones de cursado: “Los alumnos pueden hacer 5, 8, 12 o 20 clases de una hora”, dice Mallea, y destaca un intensivo de “7 horas en un día”. Los costos pueden variar, pero un curso de 5 clases está $17.000 y uno de 8 $25.600 (septiembre 2022).
La particularidad de esta escuela es que las clases se dictan a domicilio. “Nosotros vamos a donde el alumno pida, ya sea en la capital e incluso al interior como Unquillo, Río Ceballos, Carlos Paz en los fines de semana”, destacan desde Auto Urbano. Sumado a esto, las personas también tienen acompañamiento para rendir el día de la licencia de conducir en los Centros de Participación Comunal (CPC) de esa ciudad.
Como cierre, desde la Autoescuela City dejan su mensaje final para todos los lectores: “Para aprender a conducir hay que tener en cuenta que se trata de una gran responsabilidad. Requiere de consciencia y cuidado. Como cualquier actividad, con técnica, constancia y práctica, hay mejoras”.





