En Argentina, las personas tienen permitida la compra de bebidas alcohólicas a partir de los 18 años de edad. Sin embargo, es necesario saber cómo y cuándo consumirlas. Si bien hay muchas razones por las que disfrutar de un buen vino o compartir unas cervezas con amigos, hay situaciones en las que se debe poner a la seguridad por encima de todo, y el momento previo a la conducción de un vehículo es uno de ellos.
Tomar alcohol, aunque sea en pequeñas cantidades, afecta a las personas más de lo que parece. Sus efectos están asociados a diferentes comportamientos riesgosos que, en el caso de los conductores, aumentan la probabilidad de provocar accidentes de tránsito y comprometer la salud de propios y extraños.
Por esta razón, manejar bajo los efectos del alcohol está prohibido en casi todas partes del mundo. No obstante, la tolerancia en el nivel de alcoholemia permitido para conducir o las consecuencias que conlleva superarlo pueden variar entre los diferentes países. Ante esto, es importante conocer qué dice la ley en Argentina al respecto.
Qué dice la ley sobre el consumo de alcohol al conducir
En abril de 2021, la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) presentó en el Congreso el proyecto de Ley de Alcohol Cero al Volante con el fin de disminuir el nivel de alcoholemia admitido para conducir en las rutas nacionales y, como resultado, reducir el número de fallecidos y heridos en siniestros viales. De este modo, se buscaba que no se pueda beber nada de alcohol antes de manejar.
Tiempo después, el 24 de noviembre de 2022, el proyecto consiguió la media sanción en Cámara de Diputados. Sin embargo, habría que esperar hasta el 13 de abril para que sea aprobado por la Cámara de Senadores y se convierta en ley. Así, se modificó el artículo 48 de la Ley Nacional 24.449 de Tránsito y se estableció la prohibición de una alcoholemia superior a cero miligramos por litro de sangre.
Las provincias en las que rige esta ley son Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Chubut, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, Neuquén, La Pampa, La Rioja, San Luis, Santa Cruz, Santiago del Estero, Río Negro, Salta, Tierra del Fuego y Tucumán, a las que se suman más de 60 localidades.
En cambio, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no adhirió a la Ley de Alcohol Cero al Volante, aunque sí se endurecieron las sanciones para aquellos que den positivo en los controles de alcoholemia. A día de hoy, los límites permitidos para los conductores en Capital Federal son:
- Vehículos particulares: 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre.
- Motociclistas: 0,2 gramos de alcohol por litro de sangre.
- Conductores profesionales: 0 gramos de alcohol por litro de sangre.

Cuáles son los efectos del alcohol al conducir
Entre los efectos más comunes que causa el alcohol en las personas se destacan la disminución de las capacidades motoras y de visión, lo que puede dificultar la realización de diversas actividades como conducir. Por ejemplo, es posible experimentar una falta de coordinación al volante, una reducción del campo visual y un aumento de la sensibilidad a la luz que impida reconocer a otros vehículos o peatones.
Por otro lado, las consecuencias que provoca el consumo de bebidas alcohólicas varían dependiendo de cada organismo, incluso si dos personas ingieren la misma cantidad. En cualquier caso, cuanto más se beba, serán más acentuados, por lo que el Ministerio de Salud detalla cuáles son los principales efectos a medida que la concentración de alcohol en sangre es mayor.
0,10-0,50 gramos de alcohol por litro de sangre:
- Aumento del ritmo cardíaco y la frecuencia respiratoria.
- Disminución de la actividad de diversas funciones cerebrales centrales.
- Comportamiento incoherente al ejecutar tareas.
- Disminución del discernimiento y pérdida de inhibiciones.
- Sensación moderada de exaltación, relajación y placer.
0,60-1,00 gramos de alcohol por litro de sangre:
- Sedación fisiológica de casi todos los sistemas.
- Disminución de la atención y del estado de alerta, reflejos más lentos, deterioro de la coordinación y disminución de la fuerza muscular.
- Reducción de la capacidad de tomar decisiones racionales o de ejercer discernimiento.
- Aumento de la ansiedad y depresión.
- Disminución de la paciencia.
1,10-1,50 gramos de alcohol por litro de sangre:
- Reflejos considerablemente más lentos.
- Deterioro del equilibrio y del movimiento.
- Deterioro de algunas funciones visuales.
- Articulación confusa de las palabras.
- Vómitos, especialmente cuando se alcanza con rapidez este nivel de alcoholemia.
1,60-2,90 gramos de alcohol por litro de sangre:
- Grave deterioro sensorial, incluida la disminución de la percepción de los estímulos externos.
- Grave deterioro motor, con tambaleos o caídas frecuentes.
3,00-3,90 gramos de alcohol por litro de sangre:
- Estado de estupor, falta de respuesta.
- Pérdida de la conciencia.
- Anestesia comparable con una intervención quirúrgica.
- Muerte (en muchos casos).
4,00 y más gramos de alcohol por litro de sangre:
- Inconsciencia.
- Cese de la respiración.
- Muerte, por lo general causada por la insuficiencia respiratoria.
De más está decir que, en el caso de beber alcohol antes de manejar, estos efectos no solo perjudican a los conductores, sino que ponen en riesgo la salud y la vida de cada uno de los individuos que circulen por la vía pública en el mismo momento.

Cómo son los controles de alcoholemia
En Argentina, los controles de alcoholemia son organizados en la Dirección General de Seguridad Vial y cuentan con la participación de médicos del SAME y fuerzas de seguridad, Policía Federal Argentina y Prefectura Naval.
En este procedimiento se mide el grado de alcohol en sangre, y la forma más común de hacerlo es a través de un alcoholímetro. Se trata de un dispositivo que presenta un sensor y una boquilla en la que los conductores deben soplar.
Las sanciones por no superar un control de alcoholemia dependen de cuál sea el grado de alcohol en sangre y del comportamiento de los conductores. Estas incluyen multas económicas, secuestros de automóvil y el retiro de la licencia de conducir.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los conductores que dan positivo en un control de alcoholemia son inhabilitados por un mínimo de dos meses y tienen tres días corridos para ir a buscar sus vehículos acarreados. Otras consecuencias son:
0,50-1,00 gramos por litro de sangre:
- Inhabilitación de la licencia de 2 a 4 meses.
- Infracción de 150 a 1000 UF.
Desde 1,00 gramos por litro de sangre:
- Inhabilitación de la licencia de 4 meses a 2 años.
- Infracción de 300 a 2000 UF o 1 a 10 días de arresto.
Por último, los conductores que se niegan a realizar un control de alcoholemia solo consiguen agravar el castigo, ya que las consecuencias son las mismas que para aquellos que tengan un resultado positivo. Además, en muchos casos se les aplican sanciones más severas que las que les corresponderían por su grado de alcohol en sangre, ya que se les otorgan las penas máximas de inhabilitación y las multas económicas más altas.





