El otoño se siente. No solo se percibe en el color de las hojas de los árboles, sino también en la hora que amanece o anochece. Por las mañanas es más común que haya niebla, lo que hace que a la hora de trasladarse en auto, la visibilidad sea menor y que la humedad en el pavimento haga que las cubiertas de los vehículos pierdan su adherencia.
Para iniciar mejor el día se necesita tener paciencia y recordar la regla de las 3V: visibilidad, velocidad y vehículo delantero. Veamos en qué consiste.
La importancia de las luces
Cuando un factor climático afecta la circulación, hay que estar más atento que en las jornadas despejadas, por lo que una correcta iluminación puede ser de gran ayuda. A veces, se tiene la falsa idea que con la luz alta se va a ver más y mejor, pero esta creencia provoca el efecto contrario porque rebota en el banco de niebla y encandila.
Para una mayor visibilidad e identificación, es obligatorio el uso de las luces bajas para frenar. Se recomienda hacerlo suavemente para reforzar la señalización de las luces traseras, y si se cuenta con luces específicas para la niebla, es el momento de encenderlas.
La mayoría de los autos ya traen incluido los faros antiniebla delanteros y algunos traseros. Estos son de color rojo con un haz de luz bastante potente, pero si no se usan de manera correcta, como en el caso de la luz alta, puede deslumbrar a los demás. Los faros de adelante son blancos o amarillos.

El papel de la distancia
Decir niebla es decir humedad y, como ya mencionamos anteriormente, hace que el asfalto sea más resbaladizo. Por ende, la distancia de frenado debe ser mayor. En caso de pensar en detenerse por algún desperfecto mecánico, lo ideal es no hacerlo y llegar a un lugar más seguro. Sin embargo, si la complicación no lo permite, se recomienda dejar el pavimento con velocidad baja, en control total del vehículo, y señalizar el auto con los triángulos. Lo mismo que los ocupantes, lo mejor es bajarse del coche y alejarse. Realmente, la niebla dificulta la visión de las otras personas, que solo pueden ver cuando están cerca.
Una buena opción para guiarse es mediante las marcas del asfalto. En las zonas de niebla frecuente está marcada una “V” invertida, que anuncia la velocidad a la que se debe circular. Cuando se identifican dos “V” no se deben superar los 60 km/h, mientras que si figura una sola “V” no hay que pasar de 40 km/h.
Es fundamental prestar atención a la distancia de seguridad entre los coches, y más cuando no se ve muy bien o casi nada, porque en esos casos es más difícil reaccionar con una maniobra. Ante esto, una menor velocidad hace que el conductor actúe con más tranquilidad y se adapte a la situación que le afecta a él y a las demás personas que circulan.
Si bien uno se puede ver tentado por los sobrepasos, en estas situaciones lo mejor es no adelantar a los otros vehículos y confiar en lo que hace el coche que está adelante. Hay que respetar aún más las señales de tránsito, y otra opción es guiarse por la línea blanca de la derecha de la ruta.

Otro consejo es no perder el contacto con el exterior. Por eso, se recomienda no llevar la radio prendida y tener la ventanilla baja para escuchar los ruidos de los demás. Este es el momento de sonar la bocina de manera intermitente y evitar las frenadas bruscas.
El hecho de llevar la ventana abierta, también hace que los vidrios no se empañen y que el vaho que se gesta en el interior del vehículo no dificulte la visión. Si no se puede, otra opción es usar el desempañador o el limpiaparabrisas.
Por último, nunca está de más saber los números de emergencia. El de los bomberos es el 100, el de Defensa Civil el 103 y el de la Policía es el 101 o 911.
Artículo publicado originalmente en abril de 2024





