Manejar embarazada: claves para viajar segura y sin riesgos

Conducir durante el embarazo es posible, pero requiere ciertos cuidados específicos. Cómo usar el cinturón correctamente, qué precauciones tomar y cuándo conviene evitar el volante.

Manejar durante el embarazo no está prohibido en la Argentina y forma parte de la rutina de muchas mujeres. Sin embargo, los cambios físicos y la necesidad de reducir riesgos obligan a prestar más atención a ciertos detalles que, en otro contexto, pueden pasar inadvertidos.

Desde la postura frente al volante hasta la planificación del viaje, cada decisión suma y puede marcar la diferencia. Para entender cuáles son las claves y despejar dudas frecuentes, En Movimiento habló con Aylen Dell Olio, líder de proyecto en Mamás Seguras, una organización dedicada a promover la seguridad vial infantil y el uso correcto de sistemas de retención infantil (SRI) en vehículos.

Desde la misma brindan asesoramiento gratuito a familias, realizan chequeos de instalación de sillitas y desarrollan acciones de concientización para mejorar la seguridad de los niños y de todos los actores del tránsito.

¿Es seguro manejar durante el embarazo?

La posibilidad de conducir depende, antes que nada, de cada caso particular. No todos los embarazos evolucionan de la misma manera y eso impacta de forma directa en las recomendaciones.

En ese marco, la consulta médica aparece como el primer filtro. Contar con la aprobación del obstetra permite definir si conviene manejar o si es mejor evitarlo, sobre todo en situaciones que requieren cuidados adicionales.

Más allá de eso, hay un punto básico que sirve como referencia: el estado general al momento de ponerse al volante. Si sentís cansancio, incomodidad o falta de concentración, lo más prudente es postergar el viaje.

En ese sentido, la entrevistada resumió una idea central: “Antes de ponerse al volante hay que asegurarse de sentirse bien físicamente y en condiciones de manejar”.

También hay herramientas simples que ayudan a reducir el estrés al manejar. Anticipar el recorrido o evitar distracciones dentro del auto, como el uso del GPS, permite enfocarte en lo importante. Además, es clave tener a mano una botella de agua.

Postura al volante: cómo lograr una conducción cómoda y segura

La posición dentro del vehículo cobra un rol clave a medida que avanza el embarazo. No se trata solo de confort, también de seguridad ante cualquier maniobra brusca. Por eso, ajustar el asiento y el volante es el primer paso para lograr una postura adecuada. La distancia con el volante, en particular, resulta determinante para proteger el abdomen.

La recomendación general indica mantener un margen suficiente, de al menos 20 centímetros, que permita maniobrar con control sin comprometer la seguridad.

Además, esa posición tiene que facilitar el uso correcto del cinturón que, en palabras de la líder de la organización, es fundamental y la única manera de viajar de forma segura dentro del auto.

Cinturón de seguridad: qué hacer y qué evitar

El uso del cinturón durante el embarazo genera dudas, pero también errores frecuentes. Muchas veces, en busca de mayor comodidad, se adoptan posiciones que reducen su efectividad.

“La forma correcta de colocarlo es: la banda superior pasando por la clavícula y entre medio del busto, en la zona del esternón, mientras que la banda inferior debe apoyarse sobre los huesos de la cresta ilíaca, por debajo del abdomen. Es muy importante que esta banda nunca pase por encima de la panza, sino siempre por debajo”, advirtió Aylen Dell Olio.

Pequeños ajustes, como regular la altura del cinturón o modificar la posición del asiento, permiten lograr esa configuración sin incomodidad. Lo que no conviene es improvisar soluciones.

“Alterar el recorrido del cinturón, como pasarlo por debajo del brazo o de una pierna, reduce significativamente la protección en caso de un choque”, agregó la entrevistada en referencia a «trucos” o “tips” que circulan en redes sociales y que pueden generar una falsa sensación de seguridad.

Viajes largos: pausas, hidratación y planificación

Los trayectos extensos requieren una planificación más cuidadosa durante el embarazo. El cansancio aparece más rápido y la incomodidad puede afectar la concentración.

En general, durante el tercer trimestre se recomienda limitar este tipo de viajes o, al menos, extremar las precauciones porque puede haber mayor incomodidad física y los reflejos pueden no ser tan ágiles.

La hidratación, la ropa cómoda y las pausas frecuentes forman parte de las medidas básicas para mejorar la experiencia. “Parar en lugares seguros como estaciones de servicio y tomarse el tiempo necesario para descansar es parte del viaje”, explicó.

Estas pausas no solo ayudan a reducir la fatiga, también permiten estirar el cuerpo y retomar el manejo en mejores condiciones.

Incluso si no estás al volante, las recomendaciones se mantienen: usá siempre el cinturón y evitá posturas que generen tensión.

Qué hacer ante una frenada brusca o un choque

Un impacto, aunque sea leve, puede generar preocupación durante el embarazo. En esos casos, la prioridad es prestar atención a cualquier señal del cuerpo y actuar con rapidez ante la duda.

Dolor abdominal, mareos, sangrado o disminución en los movimientos del bebé son indicadores que requieren atención inmediata. También hay situaciones que, por sí solas, justifican una consulta médica: activación de airbags, presencia de heridos o impactos de mayor intensidad.

En todos los casos, la evaluación profesional aporta tranquilidad y permite descartar complicaciones.

Desde Mamas Seguras lo resumieron de forma clara: “Ante la duda, siempre es recomendable consultar con el obstetra o acudir a una guardia médica para una evaluación”.

Compartir

ÚLTIMAS NOTICIAS