Es una práctica que pone en riesgo tu seguridad y también compromete el rendimiento del vehículo. Cómo identificar el problema a tiempo, mantener la presión adecuada y evitar fallas costosas.

Al momento de salir con el auto a la calle es necesario revisar bien el estado de los neumáticos. Conducir cuando estos se encuentran desinflados o con baja presión es peligroso: afecta el control del vehículo y el riesgo de que los neumáticos se revienten aumentan. Y no solo eso: porque también se incrementa su desgaste, la eficiencia del combustible es menor y la frenada del vehículo se dificulta.
¿Cuáles son los principales peligros de conducir con neumáticos desinflados?
Algunas de las posibles consecuencias que pueden afectar la seguridad y la salud general del auto son estas:
- Pérdida de control: Un neumático desinflado flexiona y se calienta más. Esto puede hacer que el vehículo se desvíe o pierda adherencia en curvas o al frenar. Especialmente, a altas velocidades o en condiciones de carretera adversas, el riesgo es grande.
- Mayores probabilidades de pinchazos: Como señalamos, los neumáticos desinflados se calientan más y pueden reventar. Sobre todo, cuando están a altas velocidades. Además, el borde del neumático puede dañarse si se conduce con una presión de aire demasiado baja durante un período prolongado.
- Inconvenientes en el frenado: La baja presión reduce la adherencia y aumenta la distancia de frenado, cuestión que puede ser peligrosa en situaciones de emergencia y ocasionar accidentes de gravedad.
- Desgaste rápido: Los neumáticos que están desinflados se desgastan de forma desigual, con más fuerza en los costados, y de forma más rápida. Esto reduce la vida útil de los mismos y obliga a que se deba cambiar.
- Desllantado: Esta es otra de las posibles consecuencias de la baja presión porque en casos extremos el neumático se puede desllantar. Es decir, que se separa del borde de la llanta.
Mayor consumo de combustible: Conducir con una rueda desinflada es posible que aumente la resistencia al rodamiento. Esto provocar un mayor consumo de combustible, que oscila entre el 3 y 4%. En contrapartida, un auto con neumáticos inflados correctamente es más eficiente en términos de consumo de combustible.
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¿Cada cuánto tiempo se debe revisar la presión de los neumáticos y cuáles son las recomendaciones para hacerlo?
Por lo relatado anteriormente, es importante mantener siempre la presión recomendada y revisar los neumáticos al menos una vez al mes. Y más aún, cuando se emprende un viaje largo o se transportan cargas pesadas. Lo ideal es hacer el chequeo cuando estos están fríos, debido a que la presión se incrementa con las altas temperaturas.
Para hacer la revisión de esta presión lo primero es corroborar que el manómetro (medidor de presión de neumáticos) sea preciso y que esté en buenas condiciones. El auto debe estar estacionado en un lugar seguro y nivelado, lejos del tráfico y con una buena iluminación.
El siguiente paso es identificar las válvulas, que están en el borde de la llanta con tapas de plástico, y retirar la tapa en sentido contrario a las agujas del reloj. Luego con el medidor de presión se debe insertar la boquilla en la válvula y verificar que no haya fugas de aire.
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Al hacer una lectura de la presión de cada neumático, incluida la llanta de repuesto, hay que ajustar la presión según el rango recomendado por el fabricante. Después, se vuelven a colocar las tapas de las válvulas para protegerlas de la suciedad.
El mantenimiento de la presión de los neumáticos es clave para una conducción segura. Los consejos más sencillos a tener en cuenta son:
Evitar cargas excesivas: el peso extra en el coche afecta al desgaste.
Verificación regular: al menos una vez al mes.
Ajuste según la temperatura: la presión puede fluctuar con los cambios de temperatura.
Inspección visual: para buscar signos de desgaste irregular o daños.
Rotación y equilibrio: para garantizar un desgaste uniforme.
Evitar frenadas y aceleraciones bruscas: pueden acortar la vida útil de los neumáticos.





