Entre todos los componentes del auto (donde el ‘todo es más que la suma de las partes’), el aceite del motor se convierte en uno de los principales para el buen funcionamiento y rendimiento del motor. Su función es tan fundamental que, de no hacer lo que corresponde, puede generar grandes problemáticas al motor y sus piezas.
“El lubricante es el encargado de proteger al motor. Entre las funciones más importantes está la de limpieza, para lo cual el lubricante es capaz de capturar y transportar partículas de suciedad, o bien pequeñísimas partículas metálicas propias del desgaste”, explica a En Movimiento Diego Alejandro Rube, especialista en Lubricantes de Castrol.
Es decir, un lubricante será más eficiente en la medida que capture mayor cantidad de partículas y lo realice con la mayor velocidad posible, de manera de impedir que estas partículas indeseables se acumulen, conformando depósitos que alterarán el funcionamiento y la eficiencia del motor.
En este sentido, Mario López, Ingeniero especialista en Castrol, explica que otra de las funciones del lubricante es la de proteger las piezas del motor contra el desgaste. “Además de emplear la viscosidad y tipo de aprobación indicada, es muy importante la tecnología que posee el lubricante”, detalla.
En su experiencia con Castrol, López revela que, tras muchísimos años de investigación y desarrollo continuo, “se lograron tecnologías exclusivas y registradas-patentadas en las distintas familias de productos lubricantes”.
Manos a la acción
Así es como, a medida que el vehículo suma kilómetros, el lubricante modificará algunos parámetros iniciales, hasta que en algún momento llegará al límite de uso o valor condenatorio, motivo por el cual se debe reemplazar. Y acá es donde las personas deben tomar acción de su movilidad.
En los manuales de mantenimiento preventivo de los vehículos se indica que el lubricante debe ser reemplazado aproximadamente a los 10.000 km (en el caso de los automóviles) y que no supere los 12 meses desde el momento que se lo colocó y/o reemplazó.
Sobre la acción específica del cambio del lubricante, Rube cuenta sobre la práctica de varillar y determinar el nivel de aceite. “Es una costumbre que está relacionada con el mantenimiento preventivo de la unidad. Verificar los distintos niveles de los líquidos que usan los vehículos, es una excelente práctica para prolongar la vida útil del motor”, aconseja.
Por otro lado, López afirma que, si detectamos que el nivel del lubricante se ha incrementado, se recomienda volver a varillar, “siempre con el motor detenido”. En caso de que la persona ratifique la medición con igual nivel de incremento, se recomienda acudir al servicio de mantenimiento, sin poner en marcha la unidad, “ya que evidentemente el líquido refrigerante del motor podrá haber ingresado al cárter”.

Por último, los expertos recomiendan tener en cuenta que el lubricante nunca deberá superar el nivel máximo de la varilla de medición de aceite del motor. Además, aclaran que, otro factor a tener en cuenta para reemplazar el lubricante es que se haya llegado a la cantidad de kilómetros de uso que figura en el manual de mantenimiento, o a la vida útil temporal de los 12 meses.
Es importante entender -advierten los especialistas- que, junto al lubricante, se deberá reemplazar el filtro de aceite, por otro que sea de tipo original y de características indicadas por el fabricante del motor. También se recomienda reemplazar el filtro de combustible e inspeccionar el filtro de aire.
Lo que NO hay que hacer
Antes de hablar de los beneficios, será importante, en primera instancia, mencionar los perjuicios y lo que todo conductor debe evitar con respecto al tema. Entre ellos, el ingeniero menciona:
- Tener un motor sin aceite.
- Con faltante de aceite.
- Tener un aceite con viscosidad o aprobaciones muy diferentes al indicado por el fabricante.
- Que el aceite tenga más de 12 meses dentro del motor .
- Que el aceite haya superado la cantidad de kilómetros indicada por el fabricante.
- Que el aceite esté contaminado con algún elemento que lo altere químicamente.
Si se actúa de esta manera, todo esto puede ocasionar grandes problemáticas. Entre las consecuencias, Rube menciona que, en caso de no reemplazar el lubricante en tiempo y forma, “se generarán depósitos en distintos puntos del motor, que pueden acarrear graves consecuencias”.
A esto, suma otro factor a tener en cuenta que es que “redundará en un mayor desgaste de las piezas del motor que, por otro lado, perderán la simetría o balanceo necesario y buscado, y se puede llegar incluso a la microfisuración, fisuración o rotura”.
En este sentido, López revela que los beneficios son muy altos si se cambia a tiempo. Entre ellos, menciona la extensión de la vida del motor y lograr que funcione con mayor eficiencia. “Inclusive en los motores actuales, tener el lubricante adecuado de alta tecnología, brindará protección extra y economización en el consumo de combustible”, agrega.

Elegir el indicado
Como se afirmó anteriormente, los fabricantes también indican las especificaciones que debe tener el aceite, en lo que se refiere a viscosidad (por ej. 5W-30) y al tipo de aprobación que debe contener (por ej. ACEA C3). Esta elección -elegir el indicado para el auto indicado- contribuye para el buen funcionamiento general del vehículo.
Por eso, en busca de facilitar su elección y hacerla más efectiva (es decir, la ideal y correcta), Castrol ofrece su plataforma web “Selector Castrol”, una herramienta de recomendación donde los usuarios pueden ingresar desde cualquier dispositivo a www.selectorcastrol.com.ar.
Se puede seleccionar el tipo de vehículo por el cual quieren consultar, desde motos, autos, utilitarios, hasta camiones y colectivos. Luego se elige la marca y posteriormente se debe indicar el modelo y año. Al finalizar, el Selector arroja el resultado con el lubricante recomendado para el vehículo detallado por el usuario.





