Encontrarse con el parabrisas, los faros y los neumáticos de un auto repletos de insectos es algo por lo que la mayoría de conductores ha pasado alguna vez, sobre todo aquellos que cuentan con varios años de experiencia al volante. Esto es completamente normal, ya que un vehículo no puede evitar toparse con ellos mientras circula a altas velocidades.
Sin embargo, es probable que al intentar recordar una situación como esta, sea necesario retroceder un par de décadas en el tiempo, o incluso más, y esto no es una casualidad. De eso se trata el “efecto parabrisas”, que surgió a partir de una observación de los propios conductores en los últimos años.
Qué es el “efecto parabrisas”
Se conoce como “efecto parabrisas” a la sensación que tienen las personas de encontrar menos insectos muertos en el parabrisas de su auto en la actualidad, con respecto a lo que ocurría hace varios años. Si bien fueron los conductores quienes descubrieron esta tendencia, la ciencia no tardó en intentar hallar una explicación.
Este fenómeno tuvo sus orígenes a principios de los años 2000, y desde entonces fue estudiado en distintas regiones por científicos de todo el mundo. Sin embargo, comenzó a ser más discutido después de que muchas investigaciones lo vincularan a una reducción de la población de insectos en el medio ambiente.

Por qué se produce el “efecto parabrisas”
Según un estudio de la Sociedad Entomológica de Krefeld, en el que se utilizaron trampas de Malaise y puntos de muestreo en 63 reservas naturales de Alemania, la biomasa de insectos voladores disminuyó más de un 75% entre 1990 y 2017. Esto significa que la población de estas especies se redujo a su cuarta parte a lo largo de 27 años.
Por su parte, una investigación realizada en Dinamarca para el período 1997-2017 utilizó parabrisas de autos como método de control. En este caso, los resultados fueron todavía más contundentes, ya que se registró un descenso en la cantidad de insectos de entre el 80% y el 97%.
Una de las principales causas la disminución de insectos es el cambio climático. Las temperaturas extremas y las sequías, entre otras cosas, los obligan a desplazarse hacia zonas a las que en muchas ocasiones no logran adaptarse. En consecuencia, esto afecta a la reproducción de varias especies y, en definitiva, a su supervivencia.
Otras razones detrás del fenómeno son la urbanización, que trae consigo la eliminación de los espacios naturales en los que muchos insectos se refugian, la contaminación lumínica, que altera la orientación de varias especies, y la contaminación del aire, que perjudica la calidad del ambiente en el que viven.

Lo cierto es que los motivos que explican por qué se produce el “efecto parabrisas” varían dependiendo de cada lugar. Si bien no todos los estudios consiguieron demostrar una reducción significativa de insectos, en los últimos años se encendieron las alarmas de los ecologistas ante las consecuencias que podría causar la desaparición de estas especies.
El impacto del “efecto parabrisas”
A primera impresión, puede parecer que la reducción del número de insectos trae ciertos beneficios, como el hecho de que los conductores no tengan la necesidad de limpiar sus autos después de un largo viaje por la ruta. No obstante, el impacto de este fenómeno es más profundo, y puede afectar a los seres humanos más de lo que se cree.
En primer lugar, la desaparición de insectos provocaría la ausencia de polinizadores, como abejas y mariposas. Esto evitaría la reproducción de distintas especies de plantas y dejaría sin sus frutos a los animales.
Al mismo tiempo, muchas aves, anfibios, reptiles y mamíferos, como los seres humanos, comen insectos. De esta manera, en caso de que desaparezcan por completo, una gran cantidad de especies depredadoras se quedarían sin una fuente directa de alimento.
Por último, muchos insectos cumplen un papel esencial en la descomposición de materia orgánica y en el reciclaje de nutrientes. Ante esto, su ausencia podría ser perjudicial para la fertilidad de los suelos y la regeneración de ecosistemas.





