Un accidente vial ocurre en segundos, pero las decisiones que se toman inmediatamente después pueden tener consecuencias que se extienden durante toda la cadena de asistencia. Cuando una persona llega al lugar antes que la ambulancia, la policía o los bomberos, suele encontrarse con una escena caótica, marcada por la adrenalina, la confusión y la intención de colaborar.
En diálogo con En Movimiento, Rolando Jofré, Técnico Superior en Seguridad Vial, señaló que el primer desafío pasa por entender que ayudar no implica actuar de manera impulsiva. Mantener la calma, evaluar el entorno y evitar convertirse en una nueva víctima son los principios que deben guiar cada decisión. “Si vos no te ponés en primer lugar ya no podés ayudar”, resumió.
Cómo actuar ante un accidente vial sin convertirse en otra víctima
Ante un siniestro vial, la reacción natural suele ser correr hacia los vehículos involucrados para asistir a los ocupantes. Sin embargo, Jofré advirtió que, antes de cualquier acción, es indispensable evaluar la seguridad de la zona.
Según explicó, quien llega al lugar sigue siendo el conductor de un vehículo y está expuesto a los mismos riesgos que provocaron el hecho. Por eso, recomienda detenerse únicamente en un sitio seguro, observar qué sucede alrededor y analizar los posibles peligros antes de acercarse.
“Ante todo mucha calma, evaluar la seguridad de la zona ya que podes encontrarte en distintos tipos de situaciones y lo que es un riesgo se puede transformar en algo peligroso”, señaló. Esa observación inicial debe contemplar todo aquello que se ve, se escucha y podría ocurrir en los minutos siguientes.
El especialista también destacó que muchas veces aparecen personas con intención de ayudar pero terminan generando nuevas complicaciones. Por ese motivo insiste en que, si existen dudas sobre la seguridad de una maniobra, lo más prudente es esperar la asistencia especializada.
Dónde detener el auto y cómo señalizar un accidente de tránsito
Una vez que se verifica que es posible intervenir sin ponerse en riesgo, el siguiente paso consiste en señalizar la situación para evitar nuevos incidentes.
Jofré recomienda activar las balizas del vehículo antes de descender, estacionar en un lugar seguro y colocarse el chaleco reflectivo. También aconseja accionar el freno de mano y, cuando sea posible, ubicar los elementos de señalización a una distancia suficiente para que los demás conductores tengan tiempo de reaccionar.
Otro aspecto que considera fundamental es la ubicación de las personas que acompañan al conductor. Si permanecen dentro del vehículo deben mantener colocado el cinturón de seguridad. Si descienden, deben ubicarse detrás de la defensa metálica de la ruta o en un sector protegido, nunca detrás de los vehículos involucrados.
Además, aconsejó permanecer siempre atentos al sentido de circulación. “Los conductores vienen distraídos, hablando, con música, y cuando logran ver con claridad por la velocidad que traen se asustan y pueden provocar verse involucrados en un hecho de la misma índole o peor”, explicó.
Esa reacción puede derivar en otro choque o en un atropello dentro de la misma escena.

Método PAS: proteger, alertar y socorrer en un siniestro vial
Para quienes no cuentan con formación específica en emergencias, Jofré recomienda recordar el método PAS, un protocolo internacional que resume los pasos básicos de actuación ante un accidente de tránsito.
La primera letra corresponde a “Proteger”. Esto implica garantizar la seguridad propia, la de las víctimas y la del entorno. En esta etapa se incluyen acciones como señalizar correctamente, evitar nuevos riesgos y, cuando resulte seguro, apagar el motor de los vehículos involucrados.
La segunda letra corresponde a “Alertar”. Una vez que la escena está protegida, llega el momento de contactar a los servicios de emergencia y activar la cadena de asistencia. Para eso, se puede llamar a 107 (Emergencias Médicas / SAME en Argentina). 911 (Policía / Emergencias generales). 100 (Bomberos – clave si hay personas atrapadas o derrame de combustible).
Finalmente aparece “Socorrer”, que consiste en brindar una ayuda inicial mientras llegan los profesionales. En esta etapa, aclaró el especialista, el objetivo principal es acompañar a las víctimas y evitar acciones que puedan empeorar su estado.
“Es importante hablarle a la víctima para ver si está consciente («¿Me escuchás?», «¿Qué te duele?»), no decirle a una persona “cálmate” por que esta en estado de shock y eso la puede detonar más. Si no se deja asistir que no interfiera en lo posible, si prestar atención y acompañarla ya que en cualquier momento esta puede colapsar y caer en el lugar”, detalló.
Para Jofré, el valor de este método radica en que permite actuar de manera ordenada en un momento de gran tensión emocional.
Qué datos dar al llamar al 107, 911 o 100 después de un accidente
Una llamada clara puede ahorrar minutos decisivos. Por eso, el entrevistado subrayó la importancia de transmitir datos concretos y precisos.
La ubicación exacta es el primer dato que deben recibir los operadores. En rutas, esto incluye el kilómetro y el sentido de circulación. En calles urbanas, hay que aportar referencias claras y permanentes.
También resulta clave describir el tipo de accidente, indicar cuántos vehículos participaron y explicar si se trató de un choque frontal, un vuelco o cualquier otra situación particular.
Otro dato fundamental es la cantidad aproximada de víctimas y su estado general. El especialista recomendó informar si las personas están conscientes, inconscientes, atrapadas o presentan lesiones visibles. Además, se deben mencionar peligros adicionales como incendios, derrames de combustible, postes afectados o cables caídos.
“Pasar toda la información clara, precisa y concisa. No cortes nunca la comunicación hasta que el operador de emergencias te lo indique. Ellos pueden necesitar hacerte preguntas clave o darte instrucciones de primeros auxilios”, aseguró.

Errores que nunca hay que cometer al asistir a heridos en un accidente vial
La voluntad de ayudar puede llevar a cometer errores graves. Por eso, el especialista insistió en que existen ciertas acciones que deben evitarse salvo situaciones excepcionales.
La principal es mover a los heridos. Según narró, una persona lesionada solo debería ser trasladada si existe un peligro inminente de muerte, como un incendio o una explosión. De lo contrario, un movimiento incorrecto puede agravar lesiones internas o provocar daños irreversibles en la columna.
Tampoco aconsejó retirar el casco de motociclistas o ciclistas, excepto en circunstancias muy específicas vinculadas a la falta de respiración y únicamente si quien interviene conoce la técnica adecuada.
Otra conducta que debe evitarse es ofrecer agua, alimentos o medicamentos a las víctimas.
En cambio, sí aconseja verificar si respiran, controlar hemorragias mediante presión directa sobre la herida cuando sea posible y mantener a las personas abrigadas mientras llegan los equipos sanitarios.
Además, destacó la importancia del acompañamiento emocional. En situaciones de shock, algunas víctimas pueden mostrarse alteradas o rechazar la asistencia. En esos casos, se debe permanecer atentos y cerca de ellas, sin generar confrontaciones.
“Todo esto pasa dentro de los primeros cinco minutos y parecen eternos”, afirmó Jofré. Precisamente por eso considera que mantener la calma, observar con atención y actuar con prudencia puede marcar una diferencia decisiva mientras llegan los servicios de emergencia.





