Qué hacer y qué no para que tus hijos viajen seguros

Los bebés son la población más vulnerable frente a un accidente. Las sillas especiales y el cinturón de seguridad usados de manera correcta son los sistemas más seguros para protegerlos. Mitos y realidades a la hora de trasladarse en su vehículo.

Llevar a un pequeño en el auto es una responsabilidad extra. Los menores son el mejor regalo que tienen sus padres y por eso cuidarlos es parte de su obligación. En numerosas ocasiones pasa que, por cuestiones de tiempo, por estar cansado de abrochar y desabrochar al niño en su sillita, o porque la distancia recorrida es corta, ocurren accidentes que podrían haberse previsto.

Según un informe de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), aproximadamente el 8% de las víctimas fatales de siniestros viales en Argentina son menores de 16 años. Además de ser la población más vulnerable ante la siniestralidad vial.

Al respecto, Lucas Navarro, médico pediatra y consultor del Comité Nacional de Prevención de Lesiones de la Sociedad Argentina de Pediatría, considera que las lesiones ocasionadas por el tránsito constituyen “un importante problema de salud pública”. En entrevista con En Movimiento, puntualiza que en Argentina es “una enfermedad o una situación de salud que produce un número demasiado elevado de muertes en referencia a países limítrofes, ya no comparado con Suecia, Finlandia o Alemania”.

Navarro define los accidentes de tránsito como una pandemia: “Es un problema de salud que ocasiona lesionados (fracturas o discapacidades) y muertes, como el covid o cualquier enfermedad. También hay factores de riesgo como: se conduce a alta velocidad o bajo los efectos del alcohol, se usa el celular al conducir y no se lleva el cinturón de seguridad o los chicos no van en su sistema de retención infantil”.

Viajar seguro

Mario Funes, vocero, docente y capacitador de la organización “Luchemos por la Vida”,  afirma a En Movimiento que los sistemas de seguridad pasivos son los mejores salvavidas ante un imprevisto que provoque un accidente vial. Estos son los que se activan en caso de choque y el especialista subrayó dos en particular: “Uno es el cinturón de seguridad que, como sabemos, salva vidas. El segundo es el elemento más seguro y obligatorio para los niños de hasta 10 años, el Sistema de Retención Infantil (SRI) o sillita.

Sobre este sistema, Navarro especifica que el mejor SRI “es el que se usa en todo momento, de manera correcta, y el que se ajusta perfectamente al auto y al niño”. Por otro lado, comparte que los niños deben “viajar siempre en los asientos traseros, debidamente ajustados con el cinturón de seguridad”.

El nuevo Decreto 779/95 que modifica la Ley de Tránsito 24.449 hace obligatorio el uso del SRI. Funes destaca que existen diferentes modelos de asientos para bebé y niños pequeños que se adaptan a su tamaño y condiciones físicas.

“Es muy importante elegir el modelo adecuado y colocar al niño correctamente sentado y sujetado a la silla con los cinturones de ésta y también con los anclajes que posee el vehículo”, explica.

La Agencia Nacional de Seguridad Vial especifica en su página web las categorías de las sillitas según el peso y la edad del niño.

  • El Grupo 0 es para niños con un peso menor de 10 kilos. Deben colocarse mirando hacia atrás.

  • Grupo 0+ es para niños cuyo peso es menor a 13 kilos y cuyo peso es menor a 13 kilos en el asiento trasero.

  • Grupo 1 para niños de 9 a 18 kilos. El pequeño va sujeto a la silla a través de un arnés, y ésta al vehículo.

  • Grupo 2 de 15 a 27 kilos. En este, los niños deben viajar en un (booster seat) con cinturón del auto en sentido de la marcha.

  • Grupo 3 de 22 a 36 kilos: el niño puede usar el cinturón de 3 puntos del vehículo.

Para destacar, el capacitador Funes comparte que es fundamental que las sillas se usen porque “hay que proteger todas las partes del niño, fundamentalmente, la cabeza”. Con base en esto, reflexiona: “Muchos chicos mueren en accidentes de tránsito cerca de sus hogares en brazos de quienes más los quieren. Dentro de los vehículos, la mejor manera de demostrar el amor que se les tiene es: nunca llevarlos en los asientos delanteros, ni en brazos de los acompañantes y menos sobre la falda del conductor”.

Infografía con las categorías de sillas infantiles según peso y edad: grupo 0 a grupo 3, que indica orientación del asiento y tipo de sujeción para cada etapa.
La elección del sistema de retención infantil adecuado depende del peso y la edad: desde el grupo 0 (hasta 10 kg) hasta el grupo 3 (hasta 36 kg).

​Lo que se dice vs. lo que se hace

La Asociación Civil “Luchemos por la vida” realizó un informe en 2011 sobre cómo viajan los niños en el auto y formuló algunas observaciones a partir de lo que afirman los adultos y de lo que realmente practican.

El 86 % de los padres de niños menores de 4 años afirmaron tener la silla especial y el 97 % dijo haberla usado la última vez que viajó. Sin embargo, a partir de las observaciones este porcentaje cambia, porque solo el 16% de los niños viajaban donde correspondía.

En cuanto a los otros grupos etarios, los responsables mayores de 4 años y menores de 10 años respondieron que los menores usaban el cinturón de seguridad y que un 70% lo llevaba siempre, pero se constató que ese porcentaje disminuía y que solo un 21% lo llevaba puesto.

Con respecto a la ubicación de los niños en el vehículo, el 19% viaja suelto dentro del auto o en los brazos de otra persona en el asiento delantero.

Bebé sentado en una silla de auto mirando hacia atrás, cumpliendo las recomendaciones de seguridad vial infantil para menores de 13 kilos.
Hasta los 13 kilos, los bebés deben viajar en sillas orientadas hacia atrás, en el asiento trasero y con el cinturón bien ajustado al cuerpo.

Los mitos

Esta experiencia de la asociación permitió comprobar cómo los padres, muchas veces, intentan justificar llevar al niño en otro lugar que no sea la sillita o en otro lado del vehículo.

Entre las creencias figuran que, por ejemplo, el niño viaja más seguro en los brazos de su madre. El experto de ‘Luchemos por la vida’ no concuerda con esta idea y responde: “La realidad indica que, ante un choque, aunque sea a baja velocidad, el adulto no puede evitar ser desplazado de su asiento y tendrá la tendencia a abrir sus brazos para sostenerse”, detalla.

Otra creencia que los expertos suelen escuchar es que los chicos no soportan viajar atados. Funes derriba esta idea y puntualiza que los niños más pequeños “se habitúan con facilidad y viajan más cómodos en sus sillas o butacas especiales, sobre todo los mayorcitos, que viajan sentados arriba de los almohadones porque pueden ver el paisaje”.

También existe otro motivo por el cual no la utilizan: la silla es cara. Navarro admite  a En Movimiento que es cara “para el ingreso de un argentino” y que “valen el doble de lo que valen en los países desarrollados”. Sobre otras de las excusas por la cual no se usa el SRI, el médico pediatra explica que muchos padres afirman que nunca lo llevaron en un SRI y no les pasó nada: “Sí, es cierto. Pero si chocás, las chances que te lastimes o te mueras son altas. Más aún, si no vas correctamente sujetado con el cinturón o con el sistema de retención infantil”.

Para concluir, Navarro  deja un mensaje final: “Nadie tiene un pacto con el futuro. Nadie sabe lo que puede pasar en el sistema de tránsito, ya que solo conocemos nuestro estado, pero no el de los demás. Desterremos esa idea de ‘no pasa nada’, porque si no pasó, no significa que no pueda pasar”.

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