Según la Asociación Argentina de Compañía de seguros (AACS) llevar el casco puesto disminuye un 70% la posibilidad de tener lesiones severas, solo un 12% de ciclistas y motociclista lo usan, y no todos sujetos.
Así es como, más allá de su diseño externo, hay que tener en cuenta otras cuestiones. Entre ellas, los expertos señalan varias como la resistencia de la carcasa, la medida o el talle, al igual que la cinta ajustable; que el visor sea de policarbonato y que, en su interior, sea confortable y antialérgico.
Tipo de cascos
Existen diferentes tipos de cascos de acuerdo al nivel de protección que se busca y también al tipo de actividad que se va a realizar.
- Casco modular: Ideal para zonas donde hay cambios bruscos de clima. La mandíbula de esta protección es plegable, lo que permite bajar y subir lo que será una sola pieza. Son cascos seguros, pero más pesados que los integrales.
- Casco integral: Son los más conocidos y se caracterizan por ser de una sola pieza. Su protección es muy alta, ya que cubren la cara y la cabeza. Son los más recomendables para usar.
- Casco multi-modular:Son los más nuevos del mercado y modernos. Se los puede encontrar con o sin visera, con o sin pantalla. Son una combinación de diseño y protección.
- Casco abierto: Cubre solo la parte superior de la cabeza, por lo que tiene menor protección que los anteriores. Si bien tienen algunos una pantalla para proteger la vista del polvo o insectos, no alcanza.
- Casco trial enduro: Como su nombre lo dice, son cascos específicos para uso de este tipo de deportes y también queda el rostro descubierto, por lo que se aconseja su uso para las prácticas de moto de enduro.
- Casco off-road: Este caso está destinado para realizar motocross o enduro. Se usa con los anteojos de motocross, por eso cuenta con una visera sin pantalla. Su protección es mayor a la de los cascos de trial, -deporte de caída en altura-, pero no del todo óptima.
Sobre cuál es mejor a la hora de comprar, Sol, de Urquiza Motos, explica a En Movimiento que “siempre tiene que ver con el uso que le vayan a dar, teniendo en cuenta que en cuestiones de seguridad siempre lo mejor es un casco integral” y agrega que no es lo mismo “utilizar la moto para andar por la ciudad a baja velocidad, que viajar o hacer turismo aventura”.
Por eso mismo ejemplifica que si la persona va a viajar por ruta, lo ideal es “un casco liviano, resistente, en lo posible insonoro, con doble visor podría ser”.
Certificación
Para que un casco esté en regla es necesario que esté homologado, es decir, que pasó ciertas pruebas que cumplen con los requisitos de seguridad. Según la legislación argentina, el casco tiene que tener la etiqueta con la norma IRAM Nº 3621 y el número del Certificado de Homologación de Autoparte de Seguridad (CHAS).
Gustavo DeCaravalho, Gerente Técnico de Cesvi Argentina, explica tres pruebas que realizan para homologar los cascos:
1) Una forma es el ensayo de descalce donde comprueban que, en caso de accidente, el casco no se le desplace hacia adelante al conductor.
2) Otra prueba es de ensayo vertical donde se mide la fuerza del casco hacia la horma, a partir del golpe en la cabeza.
3) Por último, un ensayo de retención del casco para comprobar que, en caso de accidente, la fuerza de la cinta que sujeta bien y no se pierde o corta.
Ya en la calle, si la persona que conduce tuvo un incidente, desde la Academia de manejo de motos DC explican que, una vez sufrido el mismo, “se debería cambiar”, sin importar la calidad, tipo o diseño del casco.
Expertos señalan la importancia de que un casco esté certificado (que figuran en la parte trasera del casco), ya que advierten que de no estar homologado puede que el mismo casco cause grandes consecuencias. En definitiva, la compra de un buen casco y su correcto uso, no es más que una buena inversión y no, como muchas veces se piensa, en un gasto.





