Tips para orientarte mejor sin usar ni celular ni GPS

Saber ubicarse a través del camino sin utilizar tecnología no es algo imposible. Con puntos de referencias y siendo conscientes durante el trayecto, las personas pueden llegar bien y rápidamente a su lugar de destino.​

Salgo a la calle, saco el GPS. La acción de buscar en el famoso “Google Maps” o cualquier otra plataforma, ya representa un acto reflejo para las personas que salen de sus casas. Muchas de ellas -sobre todos los nativos digitales- confiesan hoy que, de no tener tecnología, no saben cómo orientarse o dirigirse a un lugar determinado. Sin embargo, así como hubo un tiempo en que las personas se orientaban sin tecnología, donde la denominada “Guía T” predominaba (el librito con mapas e información del transporte), se puede decir que hoy, pese a tener aplicaciones y numerosas herramientas, también pueden ubicarse.

La tecnología está, pero también puede fallar. Ya sea porque te quedaste sin batería, el celular se rompió, no hay señal o simplemente querés vivir “tu propia aventura”, será importante adoptar ciertos trucos o pequeñas acciones que incentivan el “sentido de orientación” de la persona y también eleven el volumen del denominado ‘hipocampo’, el área del cerebro que se vincula específicamente con la navegación.

Antes de compartir los “trucos”, un punto importante para orientarse (sobre todo cuando estamos perdidos y sin mapa) es la calma. Más allá de que no parezca relevante, es fundamental mantener la tranquilidad y controlar los niveles de ansiedad.

Los recursos cognitivos del ser humano son limitados. Por ende, si el cuerpo y la mente están nerviosos, se presta menos atención y se reduce la capacidad de tomar decisiones, ya que los esfuerzos están dirigidos hacia, por ejemplo, el miedo a estar perdido.

Por eso, aplicar estos consejos (con tranquilidad) puede llegar a ser muy beneficioso para las personas que no solo deciden caminar, sino también utilizar su auto. A continuación, En Movimiento resume alguna de ellas:

Realizar un mapa mental:

Las palabras se las lleva el viento, pero las imágenes o lo visual suele quedarse un poco más en la mente de las personas. Por eso, realizar un mapa mental antes de salir, será clave para no perderse. Lo que se busca es que, antes de salir de dónde estás, revisar el trayecto que vas a hacer. Seleccionar una ruta, leer (atentamente) los nombres de las avenidas principales que vas a cruzar.

A través de ellas, tendrás un contexto y te vas a guiar. Una vez llegado a destino, no estaría mal volver a mirar el “mapa entero” y el camino que elegiste, para reforzar aún más la memoria de cómo arribaste hasta donde estás.

Buscar y recordar referencias:

Así como las grandes calles, una manera de orientarte más fácil será a través de íconos, puntos de referencia o lugares destacados del entorno. Un gran edificio, un parque; un gran local de una marca reconocida; una iglesia en particular; monumentos, son grandes ejemplos que te permitirán orientarte con más facilidad y reconocer si el lugar donde debes ir está por detrás, adelante, a la derecha o a la izquierda de ese punto.

A estos espacios es importante reconocerlos y notarlos previamente antes de salir a la calle. Además, en caso de perderte, podrás tener ejemplos concretos para preguntar a las personas que te rodean.

Por último, si el plan consiste en ir y volver del lugar, será importante que captes también lo que está detrás de ti, ya que el paisaje es apreciado con otra perspectiva y puede parecer muy distinto al camino de ida.

​Saber soltar el celular y el GPS

Uno de los obstáculos que hacen que la persona pierda orientación es la presencia del celular. Mirar constantemente la pantalla, distraerse con alguna aplicación en particular o responder constantemente los mensajes hace que las personas puedan desorientarse.

Manejarte sin ayuda o con la tecnología en la mano te permitirá captar aún mejor el mapa mental de la ciudad y sobredesarrollar un mejor sentido de la orientación. Según los expertos, el lado positivo del uso de la tecnología aparece cuando las personas aprenden a comparar el mapa con la realidad y buscan puntos en común.

Variar las rutas

Es verdad que conocer y andar por el mismo camino genera menos estrés, es más cómodo e implica menos complicaciones “mentales”. Pero la realidad también es que, cuanto más conocimiento y rutas conozcas, mejor vas a ejercitar tu sentido de orientación. Aunque puede demorar un poco más de tiempo (porque todo lo nuevo siempre lo implica), vale la pena salirse del camino acostumbrado y ampliar el mapa mental. Este, más allá de poder complejizarse, tendrá nuevos espacios conocidos y permitirá multiplicar nuevas alternativas en caso de que en el camino habitual haya algún percance.

Con todos estos consejos, ya no deberás preocuparte si tu celular no tiene batería o no hay señal. Solo queda disfrutar el paisaje y dejarte llevar por la intuición.

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