Uno por uno: cuáles son todos los tipos de reductores de velocidad vial

​En zonas de alto tráfico de peatones y vehículos es importante contar con distintos tipos de reductores viales que hagan de la carretera un lugar más seguro. Conocé cuáles son los más importantes y la forma correcta de pasar por cada uno de ellos.

Todas las calles, carreteras, rutas y zonas con tránsito vehicular deben contar con señalizaciones y reductores de velocidad que contribuyan a la seguridad vial y eviten accidentes con peatones y otros vehículos.

Existen distintos tipos de reductores de velocidad vial, que cumplen la función de hacer que los conductores aminoren la marcha de sus coches al pasar por ellos, evitando así las altas velocidades.

En general, estos reductores se instalan de manera sencilla y han sido legislados de modo que las calles deben contar con ellos para garantizar una circulación segura para todos y todas. Estos son los distintos reductores de velocidad que existen en nuestro país y cómo debés atravesarlos de manera segura para no dañar tu auto:

Resalto de concreto (o lomo de burro)

Son quizás los más conocidos de todos los reductores de velocidad y, en Argentina, reciben coloquialmente el nombre de “lomos de burro” (aunque el mismo varía en distintas partes de América Latina: “lomo de toro” en Chile, “policía acostado” en Colombia, “rompemuelle” en Bolivia, entre otros).

Se trata de un sector sobresaliente en el pavimento, que puede ser corto (menos de 1 metro) o largo (dos metros o más), y que se instala con la intención de reducir la velocidad vial en zonas particularmente transitadas por peatones o en presencia de escuelas u hospitales.

Las famosas lomadas suelen estar hechas con materiales duraderos, como asfalto u hormigón, por lo que no resultan convenientes para situaciones en las que su uso será temporal (por ejemplo, una carretera en reparación). Generalmente, se utilizan de manera fija, y varios metros previos a las mismas, hay carteles de señalización vial para que los conductores sepan que se acercan.

Pasar demasiado rápido por encima de un resalto puede dañar gravemente el vehículo y poner en peligro el sistema de suspensión. Es por esto que hay una serie de instrucciones básicas que seguir para poder hacerlo de manera segura:

  • Anticiparse al reductor. Parece una obviedad, pero es importante prestar la suficiente atención al camino y a las señalizaciones viales para anticiparnos al reductor y tener tiempo de aminorar la marcha y evitar el riesgo de chocar con quien viene atrás si frenamos de golpe.

  • Disminuir la velocidad. De esta manera, lógicamente, el impacto de transitar por encima de un resalto será mucho más suave.

  • No pisar el freno al pasar. Frenar de golpe puede dañar seriamente distintas partes del automóvil, como los discos y el líquido de frenos. Además, nuevamente, al hacerlo, corremos el riesgo de ser impactados por el vehículo que venga atrás.

  • No pisar el embrague. El sistema del embrague funciona por fricción, por lo que activarlo o hacer un cambio al pasar por encima de un lomo de burro podría dañarlo.

  • No poner el auto en punto muerto. Este factor es particularmente importante, ya que al dejar el coche en punto muerto corremos el riesgo de perder el control.

  • Pasar con las cuatro ruedas. No debemos intentar esquivarlo porque podría repartirse el peso del vehículo de manera desigual, favoreciendo así el desgaste de los neumáticos y el deterioro de los amortiguadores.

Acelerar de forma pausada. Si bien es necesario pasar por encima del reductor a baja velocidad para no impactar contra ninguna parte del vehículo, una vez atravesado, debemos comenzar a acelerar de manera progresiva.  ​​

Loma de burro de concreto señalizado sobre una calle urbana, utilizado como reductor de velocidad vial para obligar a los vehículos a disminuir la marcha.
Los resaltos de concreto son los reductores de velocidad vial más instalados en zonas urbanas por su durabilidad y eficacia para disminuir la velocidad en áreas escolares y de alto tránsito peatonal.

​​Resalto portátil

Su funcionalidad es similar a la de los resaltos de concreto, pero presenta algunas diferencias. En primer lugar, su fin no es ser un reductor definitivo, sino más bien funcionar temporalmente con base en lo que el sector demande (como se mencionó antes, por ejemplo, en una calle en reparación o en la entrada de un estacionamiento).

Estos resaltos, generalmente elaborados en caucho o goma, son fácilmente reubicables, comúnmente fijados al asfalto de manera mecánica, lo cual también garantiza una fácil extracción.

Como beneficio, son más visibles que los resaltos de concreto y presentan menos desgaste debido al material con el que están elaborados. Para atravesarlos de manera segura, basta con seguir los mismos pasos enumerados más arriba.

Badén de concreto

Podría definirse a los badenes como lo “contrario” de los resaltos: se trata de depresiones en el asfalto que adquieren una forma similar a una “zanja”, con la intención de reducir la velocidad de los autos que circulan.

Los badenes aparecen comúnmente en zonas urbanas y de alto tránsito de peatones, al igual que en las esquinas y en sectores donde pueden juntarse varios vehículos. Al igual que los resaltos, deberían estar señalizados varios metros antes de su aparición para que los conductores se anticipen a su llegada.

Para pasar de forma segura por los mismos, es importante seguir los pasos enumerados previamente, principalmente disminuir la velocidad, no pisar el freno y repartir el peso equitativamente. ​​​

Tortuguitas viales amarillas instaladas en serie sobre la calzada, actuando como reductor de velocidad vial y elemento de advertencia visual y sonora.
Las tortuguitas viales son reductores de velocidad modular usados para ordenar flujos vehiculares y mejorar la visibilidad en accesos, estacionamientos y zonas de maniobra.

Tachas reflectivas

Se trata de marcadores retroreflectivos que tienen la finalidad de destacar en sectores de baja visibilidad (ya sea de noche o en carreteras donde comúnmente hay presencia de niebla).

Esas tachas suelen ser de plástico, aunque también hay de materiales más resistentes a los impactos, y obligan a los conductores a bajar la velocidad para pasar por encima de ellas.

Al igual que con los resaltos y los badenes, es importante que haya carteles señalizadores previos a la aparición de los mismos para evitar que los autos frenen de manera brusca y repentina.

Señales verticales

Son los reductores de velocidad más tradicionales y cumplen una función meramente visual para el conductor. Existen distintos tipos de señales, desde indicadores de velocidad mínima y máxima, hasta señalización de escuelas, hospitales, sector habitado por animales salvajes, o incluso potencial riesgo de rutas heladas.

Idealmente, las señales verticales deberían ser un complemento a los reductores físicos (como los enumerados anteriormente), no solo para avisar de la presencia de los mismos, sino también para ofrecer algún tipo de información acerca del terreno a transitar.

Artículo publicado originalmente en mayo de 2023

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