El mundo del coleccionismo es tan particular como masivo. No son pocas las personas que tienen la pasión de coleccionar objetos y luego exhibirlos como un trofeo en su hogar.
El coleccionismo de autos a escala es un mundo con una gran cantidad de adeptos y más especialmente en nuestro país, donde tanto los autos de calle como el automovilismo, ocupan un lugar especial en el corazón de miles de personas.
Desde En Movimiento decidimos adentrarnos en este maravilloso mundo, y conocer un poco más acerca de escalas, materiales y construcción de las preciadas maquetas que los fanáticos muestran con orgullo en su hogar.
Además, conoceremos el caso de Sergio Goldvarg, el argentino que, gracias a su colección, logró no uno, sino ¡dos! récord Guinness.
¿Cómo se hacen los autitos a escala?
Hasta hace algunas décadas, los autos a escala eran producidos mayoritariamente en metal, tanto en su carrocería como en su base. Con el correr de los años y la utilización cada vez mayor del plástico, ambos materiales se fueron combinando, y hoy la base y las ruedas en general son plásticas.
Las marcas de primer nivel cuentan con fábricas dedicadas exclusivamente a la producción de modelos a escala y el proceso de producción más utilizado es el diecast, que resulta de la unión de metales varios con plástico. Claro que los diseños de los modelos son hechos en computadora, previo a su fabricación.
En cuanto a la producción artesanal, los procesos varían. Juan Pascual, fabricante que realiza toda la construcción, comenta que “en la PC se hace el diseño de todo el autito. Después, las piezas se imprimen en 3D con resina y, terminación mediante, se van uniendo a mano”.
El proceso incluye la pintura de las partes, así como también la colocación de calcomanías al agua, para incluir detalles como los patrocinantes en los autos de carrera.

Por su parte, Sergio Blanco, también constructor, participa de un proceso diferente, integrado por varias personas: “Yo soy el encargado de hacer la forma de los autos”, señala. “Primero, armo los moldes de las carrocerías, que se hacen con un mix de impresión 3D más masilla o madera para los detalles”.
“Armo un negativo del molde, y cuando está hecho lo lleno de masilla para volver a hacer el positivo. Recién en ese momento empiezo a definir las líneas finales”, agrega Blanco, quien afirma que, en este punto, “se hace todo a mano, con lija”.
El molde definitivo se manda a una fábrica, que realiza tiradas de 4.000 unidades en plástico transparente. Más adelante, llega el turno de la pintura y terminaciones varias, labor que también realiza Sergio. Finalmente, el proceso pasa por otras manos, que se encargan de pintar y ensamblar el modelo, para así dejarlo listo para la venta.
¿Qué determina su valor?
Tanto Juan como Sergio mencionan que el valor del producto está directamente relacionado con el costo de los materiales y el tiempo de mano de obra empleada. “El precio lo determino con base en la cantidad de piezas que lleve el auto (varían de acuerdo a la cantidad de detalles), al tiempo de fabricación que me lleve y al valor de los materiales”, comenta Pascual. A lo mencionado, Blanco le añade la remuneración de los empleados de su emprendimiento.
¿Influye la historia del auto representado en el valor del modelo a escala? Pascual afirma que “de por sí ya hago autos muy emblemáticos, que no hay en la escala que los hago, por lo que al no haber otros, son especiales y, por eso, tienen el precio que valen”.
Por su parte, el equipo de Blanco no solo fabrica los modelos más famosos o con más historia, pero eso no significa que el precio de aquellos sea otro: “Para mí todos los autos tienen que valer lo mismo, no les pongo un valor sentimental”, argumenta Blanco.
El argentino con más autitos a escala del mundo
Resulta emblemático el caso de Sergio Goldvarg. Argentino residente en Estados Unidos, comenzó a coleccionar autos a escala ¡a los 6 años!, apoyado por sus padres. En total, cuenta con más de 18.000 modelos en miniatura, mayoritariamente de las escalas 1:18 y 1:43.

Gracias a su colección, Goldvarg fue parte no una, sino dos veces del Libro de los Récords Guinness: en 2005, cuando contaba con 7.000 autos y, en 2009, cuando reunió más de 12.000. En ambos momentos fue catalogado como el dueño de la mayor colección de maquetas de coches a escala.
Goldvarg posee vehículos de todos los tipos: autos clásicos, de calle, deportivos y de carrera, así como colectivos y autobombas, por ejemplo. Incluso, mantiene en su poder el camión de bomberos que sus padres le regalaron cuando solo tenía cinco años, y con el que comenzó su pasión por el mundo del automodelismo.
A lo largo de su vida, este entusiasta coleccionista llegó a producir sus propios modelos a escala y comercializarlos en Estados Unidos y Europa. Hoy, con 66 años, no solo continúa coleccionando autitos, sino que ya está próximo a estrenar un museo en el que albergará todas sus reliquias.





