Coleccionar autos es una pasión que va más allá de la simple tenencia de vehículos. Para muchas personas, es un hobby que les permite conectarse con la historia, la ingeniería y la estética automotriz.
Un coleccionista no suele “acumular vehículos”, sino que construye “galerías”, similar a una exposición de arte, en las que narra la evolución de la industria automotriz, una marca o concepto a lo largo del tiempo.
Es decir, cada coche en una colección suele ser algo más que una simple máquina, sino un testimonio de la creatividad humana en un determinado momento. Puede abarcar desde modelos clásicos hasta vehículos contemporáneos. Desde En Movimiento te contamos cuáles son las razones por las que muchas personas se inician en este mundo y el rol de los museos.
¿Cuáles son las razones de comprar autos por placer?
Existen varios motivos por los que una persona colecciona autos. En primer lugar, muchos coleccionistas consideran a los autos como “arte”, por lo que comprar un vehículo no sería algo tan “distinto” a comprar un cuadro. Es decir, le dan valor a la ingeniería, su historia, aspectos visuales, entre otras características, y conforman una colección.
El segundo motivo es la nostalgia que suele tener un papel fundamental a la hora de iniciar una colección. Muchas personas buscan modelos que les traen recuerdos de su infancia, épocas pasadas, adolescencia e incluso de un familiar, generando un vínculo emocional con el vehículo.
En tercer lugar, hay quienes adquieren determinados vehículos por su potencia, rendimiento y exclusividad, algo muy habitual en multimillonarios con grandes colecciones, pero que no siguen un “patrón”.
Por otro lado, algunos coleccionistas suelen adquirirlos como inversión. Modelos raros, ediciones limitadas o clásicos bien conservados pueden incrementar su valor de forma considerable con el paso del tiempo. Esta perspectiva económica agrega un componente adicional a la decisión de comprar autos por placer, ya que se combina el amor por los vehículos con la posibilidad de obtener ganancias a futuro.
Por último, la comunidad suele ser un aspecto crucial en el mundo de los coleccionistas de autos. La participación en eventos, clubes y encuentros permite a los fanáticos compartir su amor por estos, intercambiar conocimientos y establecer conexiones significativas con personas que comparten intereses similares. Es decir, adquieren determinados vehículos para pertenecer a determinados grupos.
¿Cuál es el rol de los museos?
Mauricio Parra, gerente del Museo Fangio, explica a En Movimiento que su rol es “respetar y cumplir el primer testimonio de la Fundación Fangio: exponer, resguardar, mantener y acrecentar el patrimonio de Juan Manuel Fangio”.
Sin embargo, luego de varios años, el especialista comenta que no solo están exponiendo y adquiriendo unidades y elementos de Juan Manuel Fangio, sino también de otros pilotos que se destacaron en el automovilismo deportivo, tanto a nivel local como internacional.

“La Fundación cuenta con más de 185 unidades en su inventario, 22 de ellas en préstamo. Entre ellas están las donadas por Juan Manuel Fangio, autos construidos por la Fundación a modo de representación, maquetas donadas por empresas, y vehículos históricos donados por familias que desean que sus autos familiares estén expuestos en el Museo”, detalla.
Susana Martínez, encargada del Museo Municipal Hermanos Emiliozzi, explica que el museo cuenta con un auto adquirido por el Municipio y declarado Patrimonio Histórico Municipal por Ordenanza del HCD de Olavarría en el año 1996.
“Nuestro objetivo es honrar la trayectoria de Dante y Torcuato Emiliozzi, dos deportistas olavarrienses que llevaron la impronta de nuestra ciudad por todo el país, transmitiendo su legado: invención, pasión, incontables horas de trabajo y esfuerzo, además de su proverbial humildad”, enfatiza.
“Además, conservamos la memoria colectiva acerca de cómo se construye la historia local a partir de ejemplos como los que distinguimos, como también promovemos actividades educativas utilizando el Museo como un espacio para la divulgación de la cultura”, añade.

En este sentido, la experta comenta que se realizan muestras itinerantes de autos de colección que, por lo general, son propiedad de vecinos de la ciudad o zonas cercanas. “Hemos expuesto autos por décadas, por marcas, nacionalidad, entre otros criterios, además de motos y camionetas, siempre en impecable estado y tomando todas las medidas de seguridad pertinentes”, destaca.
“En otras palabras, es un espacio para mostrar el coleccionismo abierto a todos los que quieran exponer. Las muestras suelen durar dos o 3 meses, siendo muy habitual que los propietarios sean convocados por el Museo para explicarles la mecánica de estas piezas a los alumnos de Escuelas Técnicas. Es un aporte que hace el Museo a la educación no formal”, concluye.





