¿Cómo serán los autos del futuro y qué cambios tendrán?

Conocé los avances de la industria automotriz y cómo impactarán en los vehículos que vemos diariamente en las calles.

¿A quién no le gusta imaginar el futuro? Visualizar los lugares, estados u objetivos que podemos alcanzar a corto, mediano o largo plazo es una parte esencial de la vida. Tanto es así, que nuestras acciones presentes están orientadas a mejorar nuestro porvenir.

Desde sus inicios, la industria automotriz ha tenido como objetivo la evolución constante de sus componentes y mecanismos. Así, siempre ha sido natural imaginar cómo serán y qué funciones incorporarán los vehículos del futuro.

En un mundo en constante cambio, es inevitable preguntarse qué modelos tienen en mente las marcas. Por eso, resulta interesante explorar los elementos, sistemas y mecanismos que se espera que incorporen los vehículos. Y atención, porque es probable que estos avances estén a nuestro alcance mucho antes de lo que pensamos.

Cada vez más conectados

Con el avance de la tecnología digital, los vehículos ofrecen cada vez más servicios y funcionalidades a través de sus sistemas multimedia. La conexión entre los automóviles y las «nubes» de almacenamiento de datos está siendo cada vez más explorada, dando lugar a nuevas soluciones para nuestra vida cotidiana.

En un futuro, se espera que los autos utilicen tecnología V2X, es decir, tecnología destinada a la conexión del vehículo con prácticamente todo lo que se encuentre a su alcance: “smartphones”, otros vehículos, usuarios y hasta semáforos, por ejemplo.

Gracias a este desarrollo, que ya está siendo probado por varias automotrices, los conductores pueden saber qué ruta tomar para evitar semáforos en rojo y llegar más rápido a su destino, o recibir alertas instantáneas sobre incidentes en su recorrido planificado. En otras palabras, los conductores pueden prevenir una serie de situaciones indeseables.

En resumen, la mayor conectividad entre todas las partes involucradas (vehículos, semáforos y otros usuarios de la vía pública) podría llegar a mejorar la seguridad vial, la gestión del tráfico y la experiencia en general de quien maneja, entre otros beneficios.

La inteligencia artificial, a la orden del día

El mencionado avance tecnológico tiene como uno de sus grandes protagonistas a la inteligencia artificial (IA). Ya en el presente, la IA es utilizada para vincular aún más a los conductores y las conductoras con los sistemas operativos de sus vehículos.

La ejecución de acciones del sistema mediante órdenes verbales de quién maneja ya es una realidad. Sin embargo, se espera que en el futuro la inteligencia artificial sea capaz de entender y ejecutar un número cada vez mayor de comandos verbales.

Gracias a estos avances, aumenta la seguridad de los ocupantes del vehículo, ya que no tienen la necesidad de desviar la mirada del camino hacia la pantalla de su sistema multimedia para realizar la acción deseada.

El confort es otro aspecto que la inteligencia artificial puede mejorar, ya que permite que el habitáculo del vehículo se adapte automáticamente a las preferencias del usuario. Por ejemplo, la IA puede ordenar la reproducción de una canción específica o activar un juego de luces particular, creando un ambiente personalizado al instante.

Por otro lado, la IA también resulta clave en el avance del manejo autónomo, otro de los progresos de la industria automotriz que se espera se expandan a gran escala.

Panel de control de un auto del futuro con interfaz de manejo autónomo, indicadores digitales y sensores que analizan el entorno vial en tiempo real.
La integración de sensores, mapas dinámicos y análisis predictivo fortalece la seguridad y abre paso a sistemas autónomos más confiables para la movilidad urbana.

Autos que se manejan solos

Teniendo en cuenta el devenir de la industria, es muy posible que en algunas décadas circulen vehículos sin conductores. El manejo autónomo es otro de los importantes desarrollos que se están realizando, especialmente gracias a dos de los puntos que ya tratamos: la conectividad y la Inteligencia Artificial.

Por un lado, a través de la tecnología V2X, un vehículo puede estar vinculado a todo lo que lo rodea, mientras que con la IA no hace más que realizar acciones basándose en la información recibida. Esta combinación resulta clave para el desarrollo del manejo autónomo.

Actualmente, el manejo autónomo se clasifica en cinco niveles. El nivel más bajo proporciona una asistencia mínima al conductor, como el control de velocidad crucero, mientras que el nivel más alto permite el monitoreo total del vehículo sin intervención humana, eliminando la necesidad de volante, pedales y otros componentes tradicionales. Aunque el nivel cinco de manejo autónomo todavía está en desarrollo, no se descarta que pueda convertirse en una realidad en un futuro cercano.

Interior orientado al ocio

Al igual que con la aparición de los «smartphones» en las últimas décadas, que transformaron el «tiempo muerto» de los pasajeros del transporte público, la implementación del manejo autónomo ofrece una perspectiva completamente nueva para quienes actualmente asumen el rol de conducir.

Sin la necesidad de guiar el vehículo de un punto a otro, el conductor se convierte en un pasajero más. Con el fin de mejorar su experiencia, y la del resto de los integrantes del rodado, las marcas están trabajando en interiores cada vez más espaciosos con, por ejemplo, asientos que giran sobre su propio eje, mesadas plegables, entre otras novedades.

La idea de contar con un habitáculo modular y multifuncional, con el fin de adaptarse a diferentes necesidades y preferencias, va tomando cada vez más forma. Por eso no extrañaría que en algunos años nos encontremos con interiores que tendrán mucho más que dos o tres filas de asientos.

Interior de un auto del futuro con asientos giratorios, iluminación LED y paneles minimalistas que crean un espacio amplio y modular.
El diseño modular favorece nuevas dinámicas dentro del vehículo y anticipa espacios orientados al ocio y al trabajo gracias al manejo autónomo.

Diseño más aerodinámico

Es probable que los autos del futuro adopten diseños más aerodinámicos. ¿Para qué? Para disminuir el consumo de energía y mejorar la eficiencia. A su vez, eso se traduciría en un menor costo para el usuario.

Actualmente, la mayoría de los vehículos presentan líneas aerodinámicas en mayor o menor medida. Es decir, casi no existen carrocerías con líneas rectas y ángulos de 90° en su diseño. Este enfoque aerodinámico continuará siendo una tendencia dominante en la industria automotriz.

Al contar con un diseño de carrocería más aerodinámico, los autos ofrecen menor resistencia al avance, por lo que necesitan usar menos sus motores. Esto, en consecuencia, deriva en más ahorro de energía.

Cada vez más híbridos

De acuerdo a los desarrollos llevados a cabo en las últimas décadas, es cada vez más posible pensar en un futuro sin motores alimentados por combustible fósil. ¿La causa? Los variados desarrollos que llevó a cabo la industria, ya sea con otro tipo de impulsores, como también, más recientemente, con otros combustibles.

Desde hace casi dos décadas, la motorización eléctrica ha ganado cada vez más adeptos, tanto en la industria automotriz como entre los usuarios. El reemplazo del motor de combustión interna por uno a batería reduce significativamente las emisiones de dióxido de carbono.

Además de la motorización eléctrica, en la industria se está trabajando con otra forma de erogación de energía, que es menos costosa: la híbrida. Este paso intermedio entre los impulsores convencionales y los eléctricos incluye a varios tipos de sistemas. Por ejemplo, está compuesto por dos motores: uno alimentado con combustible fósil y otro a batería.

¿Cuál es el atractivo de este tipo de híbrido? El motor eléctrico se utiliza en los momentos de mayor actividad del motor de combustión, como el arranque del vehículo, lo que permite reducir las emisiones de CO2 durante esta acción.

En los últimos años, ha ganado relevancia otro tipo de motorización híbrida: la que utiliza combustible sintético. Este tipo de combustible reemplaza al fósil, pero mantiene el motor de combustión interna. En este caso, solo se cambia el tipo de alimentación del motor, lo que lo convierte en un sistema motriz más económico que los anteriores, ya que no requiere un cambio radical en la planta motriz.

Estos son algunos de los desarrollos que la industria está llevando a cabo para el futuro. Será cuestión de tiempo saber si estos proyectos llegarán a buen puerto o si quedarán sin concretarse. Lo cierto es que, dada la rapidez con la que avanza el mundo actual, probablemente lo sabremos pronto.

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