Tanto para los conductores como para quienes se encargan de la producción de vehículos, la seguridad vial es de las cosas más importantes y que generan más preocupación. Desde hace años, la industria automotriz viene perfeccionando las formas en que mide la seguridad de los vehículos, presentando nuevas herramientas para reducir cada vez más el número de accidentes que puedan ocurrir en las calles.
Los crash test, o pruebas de choque, han sido una de las incorporaciones que cambiaron la manera en que se analiza la seguridad de los vehículos. Estas son muy valoradas por los fabricantes en la actualidad por la información precisa que brindan.
Además, estas pruebas no solo permiten calcular el nivel de destrucción de un auto, sino también comprender el potencial riesgo para los pasajeros con base en la dinámica de sus cuerpos, la manera en que impactaría a los peatones y los posibles costos de reparación.
¿Cómo se hace un crash test?
Existen varias maneras en las que se realiza una prueba de choque, y todas dependen de qué es lo que se busca comprobar o testear. Hoy en día, existen dos formas generales de catalogar esta prueba:
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Pruebas reales: se denomina de esta manera a los tests que se dan cuando un auto impacta contra otro, o contra un elemento externo, como puede ser un cartel, un volquete, u otro elemento de volumen.
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Pruebas de simulación: se realizan colocando el elemento o sistema a analizar sobre una plataforma (por ejemplo, la carrocería). Mediante un dispositivo de frenado mecánico, se reduce la velocidad de la plataforma para simular un impacto real.
Actualmente, las empresas realizan todas estas pruebas utilizando maniquíes de ensayo (también llamados dummies) que simulan la forma humana a escala real y están equipados con distintos tipos de sensores que permiten detectar cómo se comportan durante el impacto.
Para que un vehículo sea considerado “seguro” hay distintos tipos de comportamiento de sus partes que los fabricantes tienen en cuenta. Por ejemplo, frente a un eventual siniestro en el que se rompan las ventanillas, no es menor que que el vidrio no entre al vehículo, ya que eso supondría otro potencial riesgo para los pasajeros.
A partir de estas pruebas, los productores logran establecer qué factores deben perfeccionar o reemplazar para poder lanzar productos seguros al mercado.
La década de los ‘30 fue muy significativa en materia de seguridad vial. Fueron durante estos años cuando aparecieron distintas medidas de seguridad desconocidas hasta el momento y que siguen utilizándose hoy en día. Solo por nombrar algunas de estas innovaciones, las siguientes herramientas aparecieron durante la época:
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Los cinturones de seguridad, los tableros acolchados y los vidrios de seguridad aparecieron por primera vez en autos de algunas marcas durante 1930.
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En 1934 se realizó la primera prueba de choque de barrera, que luego fue perfeccionada durante la década siguiente.
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Durante 1936 hubo importantes mejoras en los sistemas de frenos en los automóviles, volviéndose más fiables y más precisos.
Recién hacia fines de los ‘40 y principios de los ‘50 comenzaron a hacerse pruebas con dummies en automóviles (ya que hasta el momento solo se practicaban en aviones). Fue en 1995 que se realizó, por primera vez, una prueba de choque vehicular de manera frontal.

¿Qué es el LatinNCAP?
El LatinNCAP (New Car Assesment Program, o Programa de Evaluación de Automóviles Nuevos) es un programa dedicado a Latinoamérica que nació en 2010 a partir de un programa global de la ONU llamado “Plan Mundial para el Decenio de Acción para la Seguridad Vial”.
Esta propuesta, pensada para trabajar y mejorar la seguridad vial de cara a los años compuestos entre 2011 y 2030, está basada en 5 claves: infraestructura más segura, agencias líderes, usuarios más seguros, vehículos más seguros, y mejor respuesta en los siniestros.
LatinNCAP es un programa que nace a partir de GlobalNCAP, organización que nuclea los programas de otros países como el AustraliaNCAP, JapanNCAP, KoreaNCAP, EuroNCAP, entre otros.
En este ensayo, al buscar mejorar la seguridad en los autos, se realizan distintas pruebas de choque que verifican, justamente, la aptitud de los autos. Se hacen testeos de impacto frontal, impacto lateral, control electrónico de estabilidad, frenado autónomo de emergencia, test de latigazo cervical para los adultos, entre otras cosas. Además, se realizan también pruebas de seguridad peatonal a través del impacto en el capó y el sector frontal del coche.
Una vez realizado el ensayo, se realiza una evaluación que va de 0 a 5 estrellas, siendo 0 un auto en malas condiciones, con riesgo de muerte, y 5 un auto con condiciones de seguridad óptimas, en el que los ocupantes podrían bajar sin problemas tras accidentarse.
Para que un vehículo obtenga 5 estrellas en la calificación total, debe obtener también 5 estrellas en las calificaciones individuales de cada prueba.
Artículo publicado originalmente en abril de 2023





