¿De qué están hechos los neumáticos y por qué podrían cambiar en el futuro cercano?

Aunque suelen pasar desapercibidos frente a otros componentes del auto, los neumáticos concentran una mezcla compleja de materiales que impacta tanto en el rendimiento del vehículo como en el medio ambiente. Su evolución apunta a fórmulas más sostenibles y eficientes.

A la hora de evaluar el valor y el funcionamiento de cada componente de un auto, hay uno que no puede quedar afuera, más allá de lo mecánico: los neumáticos. Son clave para la seguridad, la estabilidad y el rendimiento del vehículo. Son el único punto de contacto con el asfalto, y su estado influye de forma directa en la adherencia, el frenado y el control del auto.

Revisarlos con atención, mantener la presión justa y asegurarse de que el dibujo esté en condiciones permite mejorar la seguridad en la ruta y también gastar menos combustible.

La composición de los neumáticos

Los neumáticos modernos están hechos, en su mayoría, con caucho natural y sintético, negro de carbono, sílice, materiales de refuerzo como acero, nailon y poliéster, además de sustancias químicas como azufre y óxido de zinc, y otros aditivos. En promedio, cada uno tiene unos 25 componentes y hasta 12 compuestos de goma.

Si se analiza cómo se distribuyen las partes que lo forman, la división es la siguiente:

  • Banda de rodadura: caucho natural y sintético.
  • Protector monolítico (capa adicional de caucho reforzado ubicada en el flanco del neumático, cerca del borde de la llanta): nailon integrado en el caucho.
  • Cable de acero para las lonas del cinturón (capas textiles que forman la estructura o «esqueleto» del neumático, proporcionando resistencia y flexibilidad): cables de acero de alta resistencia.
  • Lona de cables textiles: rayón o poliéster cauchutado.
  • Revestimiento interior: caucho butílico.
  • Flanco (la parte lateral situada entre el hombro y el talón): caucho natural.
  • Refuerzo del talón: nailon o aramida.
  • Punta del talón: caucho sintético.
  • Aro del talón: cable de acero integrado en el caucho.

En cuanto a los porcentajes, según especialistas en el asunto, la composición total de los materiales se reparte de esta manera:

  • Caucho (natural y sintético): 41%.
  • Rellenos (negro de humo, sílice, carbón, caliza): 30%.
  • Materiales de refuerzo (acero, poliéster, rayón, nailon): 15%.
  • Plastificantes (aceites y resinas): 6%.
  • Sustancias químicas para la vulcanización (azufre, óxido de zinc): 6%.
  • Agentes antienvejecimiento y otras sustancias químicas: 2%.

Además, hay que mencionar que el tipo de neumático varía según la temporada, y eso también influye en su producción. Por ejemplo, los de verano sirven para autos de alto rendimiento o de prestaciones elevadas. Los de invierno están hechos para garantizar buena tracción sobre hielo, nieve y aguanieve. En cambio, los mixtos se adaptan a superficies urbanas.

Manos sostienen granulado de caucho, muestra visual de de qué están hechos los neumáticos y del material usado en su reciclaje.
El caucho triturado representa la base del material con que se fabrican los neumáticos y su reutilización en proyectos de pavimento o aislantes industriales.

¿Por qué los neumáticos no son 100% de caucho?

Los neumáticos no están hechos 100% de caucho porque necesitan otros materiales que mejoran sus propiedades y su rendimiento. Entre esos materiales hay distintos tipos de caucho, aditivos químicos, refuerzos de acero o nailon, y compuestos que suman resistencia, durabilidad y seguridad.

En particular, los aditivos químicos sirven para ajustar las características del caucho. Se agregan componentes como el negro de carbón, que mejora la resistencia al desgaste y protege contra los rayos UV; el azufre, que permite vulcanizar el caucho; el óxido de zinc, que mejora la adherencia; y otros compuestos.

Los refuerzos, que suelen estar hechos de acero o nailon y se colocan en las paredes y en las bandas de rodadura, le dan resistencia y durabilidad al neumático. Además, hay otros componentes como espumas, fibras de vidrio y agregados que aportan a la forma, la flexibilidad, la capacidad de carga y la adherencia al suelo.

La elección de los materiales no es al azar. Fabricar un neumático exige una mezcla compleja para alcanzar las condiciones justas de rendimiento, seguridad y durabilidad.

Línea de producción con neumáticos nuevos en fábrica, ejemplo del proceso que muestra de qué están hechos los neumáticos y su montaje técnico.
Las plantas industriales automatizadas garantizan la mezcla precisa de caucho, acero y polímeros, base esencial de los neumáticos modernos.

¿Cómo impacta la fabricación de neumáticos en el medioambiente?

La fabricación de neumáticos impacta fuerte en el ambiente. Empieza con la extracción de materias primas y sigue con el manejo de los residuos. El proceso emite gases de efecto invernadero, libera microplásticos y sustancias químicas tóxicas, y también genera deforestación y pérdida de biodiversidad.

Por estas cuestiones es que aparecen entre los mayores contaminantes plásticos del planeta. En un estudio de 2017, National Geographic, estimó que los neumáticos representan hasta un 10% del total de microplásticos presentes en los mares del mundo. Otro, hecho por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, situaba la cifra en un 28%.

Por su parte, Scientific Reports indicó que las partículas procedentes del desgaste de los neumáticos de los vehículos son la mayor fuente de contaminación nanoplástica en los Altos Alpes de Francia y no se descarta que tenga un impacto similar en otras regiones de Europa.

Para poder reducir este negativo impacto, hay algunas medidas a considerar:

  • Reciclaje y reutilización: El reciclaje de neumáticos evita la deforestación y la contaminación y permite, al mismo tiempo, la reutilización de los materiales en nuevos productos.
  • Uso de materiales alternativos: Diversas investigaciones abordan la posibilidad de una producción de neumáticos a partir de materiales más sostenibles y biodegradables.
  • Gestión adecuada de los residuos: Es fundamental asegurar que los neumáticos fuera de uso se gestionen de manera segura y adecuada para evitar la contaminación del suelo y el agua.
  • Mejor uso de los neumáticos: Mantener la presión adecuada de los neumáticos reduce el desgaste y la resistencia a la rodadura, lo que a su vez disminuye el consumo de combustible y las emisiones.
  • Generar mayor conciencia y educación: Informar a la población sobre el impacto ambiental de los neumáticos y promover la adopción de prácticas sostenibles es algo fundamental.

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