La historia de las motos con sidecar

​Nacieron para facilitar los traslados familiares, pero protagonizaron los principales conflictos bélicos del siglo XX. Tras su “boom”, hoy sobreviven en las pistas del mundo y como piezas de colección.

Posiblemente, hayan sido pocas las veces en las que viste una moto con sidecar en la calle. Se trata de un vehículo que en la actualidad está prácticamente reservado para el mundo del coleccionismo y de las carreras. Pero en su momento supo verse con regularidad en las principales ciudades del mundo.

¿Qué es una moto con sidecar?

Una moto con sidecar es aquella que cuenta con una cabina que permite aumentar la capacidad de traslado del vehículo madre. En general, se ubican del lado derecho de la moto y presentan una rueda y un asiento, a lo que se puede sumar un pequeño compartimiento para objetos o una rueda de auxilio, por ejemplo.

La forma exterior del sidecar suele variar de acuerdo al fabricante, por lo que puede presentar desde un guardabarro para la rueda, hasta un parabrisas o luces, entre otros elementos.

El origen

Los primeros pasos de lo que posteriormente se conoció como “sidecar” datan de finales del siglo XIX, y tuvieron a las bicicletas, no a las motos, como protagonistas. 

En 1885, el estadounidense George Pressey denominó “Kirk” a una estructura ubicada a la derecha de un biciclo (antecesor de la bicicleta). Unida a ella a través de caños, consistía en una rueda mucho más chica que la trasera del vehículo, y una pequeña silla con respaldo, ubicada en la parte superior de aquella.

Hacia 1893, un diario francés realizó un concurso en el que premió a la idea que transportara de manera más cómoda a los pasajeros de una bicicleta. La vencedora fue la del oficial del ejército galo Jean Bertoux. ¿En qué consistía? En una extensión del eje trasero de la bici, en cuyo centro se ubicaba una silla con respaldo, y del lado derecho una tercera rueda, del mismo tamaño que las dos restantes.

La primera mención pública al sidecar se dio en 1903, con una caricatura en un periódico de Gran Bretaña. En el mismo año, fue patentado por el británico W. J. Graham, de Graham Brothers.

Desde entonces, el vehículo fue evolucionando y expandiéndose en el mundo, debido a su practicidad para trasladar pasajeros y elementos de diverso tipo. Un detalle: la hoy conocida marca de autos Jaguar tuvo su origen como firma de motos con sidecar, llamada Swallow Sidecar Company (1922).

Las guerras

Los conflictos bélicos de la primera mitad del siglo XX aceleraron el desarrollo de las motos con sidecar. Usadas por prácticamente todos los países participantes de la Primera (1914-1918) y de la Segunda Guerra Mundial (1938-1945), fueron mejoradas para facilitar las tareas de los ejércitos, quienes debían transitar todo tipo de terrenos y bajo cualquier condición climática, incluyendo las más extremas.

Las motos con sidecar fueron usadas tanto para traslados de correspondencia como en el frente de batalla. Por eso, no solo se las perfeccionó en su mecánica, sino también en su equipamiento, usando las cabinas para trasladar armas, como así también a soldados con armas colocadas en el frente de su estructura. Eso no es todo, ya que también se las equipó con calefacción, para combatir las bajas temperaturas.

Pelotón de motos con sidecar militares avanzando por una ruta, mostrando el uso estratégico de las motos con sidecar durante conflictos bélicos.
Durante la primera mitad del siglo XX, las fuerzas armadas incorporaron sidecares para transporte ligero, comunicaciones y apoyo táctico en terreno difícil.

​Popularidad y posterior caída

Comprobada su eficacia y practicidad en las guerras, las motos con sidecar tuvieron su punto más alto de popularidad en los años 50, cuando resultaron una gran opción en un mundo que se encontraba en plena reconstrucción.

A sus bondades como vehículo, se le sumó su bajo costo, por lo que resultaba ideal para las familias que buscaban completar trayectos cortos durante en forma cotidiana. Además, también fueron usadas por la policía y fuerzas armadas.

Con la recuperación de la industria automotriz en los países que habían sido partícipes de las guerras (y que eran los principales productores de vehículos del mundo), la moto con sidecar comenzó a perder terreno ante los vehículos familiares.

Gracias a su popularidad, las motos con sidecar fueron protagonistas de varias películas. Por ejemplo, participaron de la famosa saga Indiana Jones, en Indiana Jones y la última cruzada (1989), y en films como Sopa de Ganso (1933) y La novia era él (1949).

Motos con sidecar de competición en plena curva, conducidas por pilotos equipados, representando la evolución deportiva del sidecar.
El sidecar racing se transformó en una disciplina profesional que exige coordinación extrema entre piloto y copiloto para maniobrar a altas velocidades.

Actualidad

Si bien no cuentan con la popularidad de décadas atrás, las motos con sidecar continúan vigentes en el mercado de varios países del mundo, especialmente en Europa, América del Norte y Asia, mayoritariamente de la mano de marcas de baja producción y otras que realizan unidades a pedido.

En donde las motos con sidecar cuentan con mayores seguidores es en el mundo del coleccionismo, como así también en el del motociclismo. En cuanto al primero, incluye las unidades que no suelen verse en las calles porque se tratan de creaciones de la primera mitad del siglo pasado. Cada vez que una moto con sidecar de antaño sale a subasta, suele venderse a varios miles de dólares.

Por su parte, en el deporte motor, este vehículo se mantiene vigente, entre otras categorías, a través del Campeonato Mundial de Sidecar, el más longevo de la Federación Internacional de Motociclismo (FIM). El campeonato data de 1949 y cuenta con la participación de marcas de primer nivel.

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