Micromovilidad: qué es y por qué podría resolver el tránsito urbano en Buenos Aires

​Cada vez más presente en ciudades del mundo, promete aliviar la carga del tráfico en las principales ciudades del mundo.

¿Alguna vez escuchaste hablar de micromovilidad? Se trata del uso de vehículos livianos, en general eléctricos, pensados para trayectos cortos o medianos dentro de las ciudades. Esta opción de transporte se adapta a la vida urbana por su rapidez y eficiencia, y funciona como un complemento ideal del transporte público. Dentro de este concepto entran distintos tipos de vehículos, entre ellos:

  • Bicicletas: Tanto las convencionales como las eléctricas.
  • E-scooters: Un medio de transporte popular en muchas ciudades.
  • Bicicletas eléctricas (e-bikes): Ofrecen asistencia al pedaleo para facilitar los desplazamientos.
  • Monopatines eléctricos (e-skateboards): Una opción más compacta y ágil.
  • Hoverboards y Segways: Estos dispositivos también se consideran parte de la micromovilidad.

¿Cómo puede la micromovilidad mejorar el tránsito en Buenos Aires?

Según la Agencia Nacional de Seguridad Vial, estos vehículos comprenden una variedad de unidades livianas que, en general, circulan a menos de 25 km/h y resultan ideales para trayectos de hasta 10 km. Funcionan con propulsión humana o eléctrica.

Entre sus ventajas, la micromovilidad les ofrece a los usuarios una forma de moverse por la ciudad más barata, saludable y ecológica. Además, ayuda a descongestionar el tránsito y sirve tanto para trayectos cortos como para combinarlos con otros medios de transporte.

En la Ciudad de Buenos Aires, la micromovilidad está regulada por la Ley 6164 y otras normas, como el Código de Tránsito y Transporte, que fijan los límites de velocidad, los lugares por donde se puede circular y las condiciones que deben cumplir los usuarios.

Persona desplazándose en monopatín eléctrico por la ciudad, reflejando cómo la micromovilidad mejora los tiempos de traslado en Buenos Aires.
La micromovilidad se integra como complemento del transporte público y reduce la congestión en zonas céntricas.

Algunas regulaciones específicas son:

  • Límites de velocidad: La velocidad máxima para dispositivos de movilidad personal, como monopatines eléctricos, es de 25 km/h.
  • Lugares de circulación: Se permite circular por calles y ciclovías, pero está prohibido en aceras, espacios peatonales y otros lugares no habilitados.
  • Requisitos para usuarios: Los usuarios deben ser mayores de 16 años y usar casco de forma obligatoria.
  • Estacionamiento: Existen regulaciones específicas sobre dónde se puede estacionar, con prohibiciones en pasajes, avenidas en ciertos horarios, y junto a ciclovías.
  • Normas de tránsito: Se deben respetar las normas generales de tránsito y las señales viales.
  • Sanciones: El incumplimiento de estas regulaciones puede resultar en multas​.

¿Qué desafíos enfrenta la implementación de la micromovilidad en la ciudad?

La micromovilidad en las ciudades todavía encuentra varios obstáculos antes de asentarse por completo en las ciudades, y estos son los principales motivos:

  • Infraestructura: La escasez de carriles exclusivos para bicicletas y monopatines, la falta de estacionamientos adecuados y la débil conexión con otros medios de transporte limitan su uso diario.
  • Seguridad: Quienes eligen la micromovilidad muchas veces circulan por las mismas calles que los autos o comparten veredas con peatones. Eso genera situaciones de riesgo. Para evitarlo, hace falta mejorar la seguridad vial con normas claras y campañas de educación.
  • Regulación: En varias ciudades no existen marcos legales sólidos. Esa falta de reglas complica la operación de los servicios y deja tanto a usuarios como a empresas en una zona de incertidumbre.
  • Aceptación social: Parte de la población todavía desconfía de estos vehículos. Las dudas suelen girar en torno a la seguridad o la convivencia en el espacio público. Para revertirlo, se necesitan campañas de difusión y espacios donde vecinos y autoridades discutan cómo integrarlos mejor.
Grupo de personas usando monopatines eléctricos y una bicicleta en una vía urbana, representando el avance de la micromovilidad en grandes ciudades.
La combinación de monopatines y bicicletas impulsa redes de transporte más eficientes y sostenibles para operadores y municipios.
​Cuando estos vehículos comenzaron a circular, aunque de forma progresiva, los gobiernos se mostraron preocupados por su presencia en el tránsito. En Europa, países como Francia y Alemania impusieron límites de velocidad y prohibieron su uso en veredas. Más tarde, España, Dinamarca, Suecia y Bélgica adoptaron medidas similares dentro del marco de la Unión Europea.
​En Latinoamérica, ciudades como Bogotá, Río de Janeiro y Ciudad de México elaboraron normas y recomendaciones para acompañar la llegada de los monopatines eléctricos. En 2018, Chile modificó la Ley de Tránsito y, dos años después, Argentina hizo lo mismo con su normativa vial.

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