Para los que disfrutan manejar, hacerlo por las rutas del país puede sumar un gustito extra. Argentina tiene caminos que invitan a conocer paisajes y pueblos mientras uno se traslada en auto o en moto.
En cuatro ruedas, hay recorridos que ya son clásicos: la Ruta de los Siete Lagos en el sur, la Cuesta de Lipán en Jujuy, la Cuesta de Miranda en La Rioja y los Caracoles de Villavicencio en Mendoza. Todos con curvas, vistas y escaladas que valen la pena.
Y para los que se suben a una moto, la experiencia no se queda atrás. Argentina es uno de los destinos favoritos para recorrer sobre dos ruedas. Las rutas moteras se reparten por todo el mapa: del norte hasta la Patagonia, hay opciones para todos los gustos.
¿Cómo planificar un viaje en moto y qué tener en cuenta?
Más allá de la tentación de preparar la moto y emprender viaje, hay algunas cuestiones a tener en cuenta para que este sea más ameno y no tenga inconvenientes. Las principales recomendaciones son las siguientes:
- Elegir la ruta correcta: Argentina tiene muchas rutas moteras que impresionan, como la Ruta 40, la Ruta 11, la Ruta 14 y la Ruta 3. Cada una tiene sus propias características y atractivos. Lo ideal es averiguar cuál se ajusta mejor a los gustos de cada uno y revisar en detalle el estado del camino. Algunas pueden tener pozos o tramos rotos, y conviene saberlo antes de salir.
- Tener la moto en óptimas condiciones: Puede parecer una obviedad, pero vale la pena resaltarlo: la moto tiene que estar al 100%. El mantenimiento es clave para evitar sorpresas en el camino. Lo mejor es llevarla a un mecánico y hacer una revisión completa antes de salir a la ruta.
- Prepararse para el clima: El clima puede variar dependiendo de la región y la época del año, así que se debe ir preparado para cualquier tipo de clima. Lo más aconsejable es llevar ropa adecuada y protección para la lluvia.
- Tener un equipamiento adecuado: Además del casco para moto, hay que tener a mano el equipo necesario para el viaje. Esto incluye, por ejemplo, guantes, campera, pantalones y botas de moto, así como un kit de primeros auxilios y herramientas básicas para reparaciones menores. A lo mejor surge algo inesperado en medio de un sitio sin señal como para comunicarse.
- Disfrutar del viaje: Entre la preparación y la ansiedad por salir a recorrer, a veces se pasa por alto algo fundamental: disfrutar cada paisaje y cada tramo del viaje en moto. Hay que tomarse el tiempo necesario para apreciar lo que ofrece el camino, sin apuros. También es clave respetar las normas de tránsito. No solo para evitar multas, sino para cuidar la seguridad propia y la de los demás.
Las rutas más populares
Los gustos y preferencias son personales, pero hay rutas que figuran entre las favoritas de los fanáticos de la moto. Una de ellas es la Ruta 40, que con sus 5.200 kilómetros se convierte en la más larga del país. Atraviesa 11 provincias, desde Cabo Vírgenes, en Santa Cruz, hasta La Quiaca, en Jujuy.
Esa extensión le permite ofrecer de todo: desiertos, sierras y glaciares en el sur. Tiene paisajes imponentes, tramos que exigen al conductor y la posibilidad de conocer de cerca la cultura argentina, con paradas en pueblos y hospedajes que suman a la experiencia.

Otras rutas que también se destacan son la Ruta 11 y la Ruta 9. La primera arranca en Rosario, en el centro del país, y sube hacia el norte con destino a Asunción, la capital de Paraguay.
La Ruta 9, en cambio, nace en Buenos Aires y atraviesa ciudades clave como Campana, Rosario, Villa María, Termas de Río Hondo, San Miguel de Tucumán y Salta, hasta llegar a La Quiaca, en Jujuy, muy cerca del límite con Bolivia. Es un recorrido largo, ideal para quienes buscan muchos kilómetros y paisajes bien variados.
Otras opciones a considerar
Al igual que las rutas mencionadas antes, la Ruta 14 ofrece un recorrido amplio y lleno de atractivos. Cruza Entre Ríos, Corrientes y Misiones, y termina muy cerca de una de las maravillas del mundo: las Cataratas del Iguazú. Por eso, además de su valor como traza nacional, también funciona como frontera natural entre Argentina y Brasil. Un plus que muchos tienen en cuenta al elegirla.
Algo similar ocurre con la Ruta 3, que oficialmente finaliza en Río Gallegos, aunque existe la posibilidad de continuar hasta Tierra del Fuego y cerrar una travesía aún más completa.
En Salta, la localidad de Cachi se ganó un lugar especial entre los motociclistas. Se la considera un auténtico oasis, rodeado por caminos que están entre los mejores del país. A pocos kilómetros está la Cuesta del Obispo, con un trayecto impactante: curvas cerradas, gran desnivel y un paisaje que atraviesa por completo la Piedra del Molino hasta desembocar en el Valle de Lerma. Todo en suelo salteño, una provincia que se consolida como una de las más elegidas para salir a la ruta.

Para quienes viven en Buenos Aires y buscan aventuras más “terrenales”, la Costa Atlántica aparece como una gran opción a pocas horas del AMBA. Tiene rutas costeras con vistas al mar, ideales para escapadas en moto.
También la región pampeana ofrece buenos caminos: carreteras bien pavimentadas, seguras y perfectas para quienes recién empiezan a meterse en este tipo de viajes.
Beneficios de realizar viajes en moto
Cumplir con los requisitos recomendados transforma el viaje en una experiencia única, con aprendizajes que vale la pena incorporar:
- Viajar a la velocidad del disfrute: muchos conductores caen en el error de ir muy por encima de los límites permitidos, poniendo en riesgo su vida. En Argentina, eso cambia. El paisaje obliga a aflojar el ritmo, levantar la cabeza y mirar alrededor.
- Mayor atención en la conducción: relacionado con el punto anterior, los paisajes invitan a disfrutar, pero también exigen concentración. La moto pide tener los cinco sentidos en la ruta, desde que arranca el motor hasta que se frena.
- Aprender mecánica sobre la marcha: en algún tramo, el vehículo puede fallar. Por eso, viajar en moto ayuda a desarrollar nociones básicas de mantenimiento. Saber cómo salir del paso suma confianza y experiencia para el futuro.
- Conectar con la naturaleza: Argentina tiene paisajes que marcan. Al terminar el viaje, el recuerdo no será solo del camino o la moto, sino del entorno, con montañas, valles, ríos, selvas y estepas. La naturaleza acompaña y se vuelve parte del recorrido.





