Ailén Fernández: «Cada día veo más chicas entrando a pista. La pasión por las motos no tiene género»

​La motociclista y creadora de contenidos para múltiples marcas revela a “En Movimiento” sus primeros pasos en el mundo del motociclismo y cuenta sus mayores desafíos y aspiraciones.​​​​​​​

Ni siquiera la pequeña Ailén que ansiaba como sueño lejano aprender a subirse y andar en moto, se imaginó lo que la adulta (pero aún joven) Ailén de 25 años lograría. Decidida, confiada, perseverante y valiente pueden ser las palabras que describan a Fernández, la motociclista que empieza a deslumbrar las pistas.

Recibida de Técnica Mecánica y Electrónica de motos en el ITCA (Instituto Tecnológico de Capacitación Automotriz) y creadora de contenidos e influencer de numerosas marcas, entre ellas CASTROL, la especialista en motos se abre camino paso a paso entre las competiciones, ganándose un lugar entre prejuicios y profesionales expertos.

Con el sueño del Campeonato Bonaerense y debutar por primera vez en la categoría 300cc, Ailén comparte su camino, desafíos y luchas de una historia que recién comienza:

¿Qué es lo que más te gusta del motociclismo?

Lo que más me gusta es que combina lo que más amo, que son las motos, la adrenalina, la velocidad, la mecánica y el deporte. El motociclismo reúne las cosas que más me gustan. No solo es “andar en moto”. Exige muchísimo de uno mismo en muchos aspectos. El motociclismo me ha enseñado a creer en mí, a seguir más allá de los obstáculos y a ser fuerte, tanto a nivel físico como mental.

¿Cuáles crees que son tus fuertes como motociclista? ¿Qué te distingue?

El coraje de seguir enfrentando retos. Animarme. Me he animado a entrar a correr y compartir la pista con pilotos muy experimentados, siendo totalmente amateur y sin importar lo que los demás digan. Sin equipo, sin la mejor moto y como podía, con lo que tenía.

¿Cuáles fueron los principales desafíos que tuviste que afrontar en tu preparación hacia la competencia profesional?

Dos cosas. Por una parte, la recuperación de lesiones. He tenido un choque grave andando en la calle, que me dejó lastimado un pie. Volver a empezar y subirme de nuevo a la moto fue un gran desafío. No por miedo, sino por el dolor que sentía. Las primeras veces en pista, después de eso, debí tener mucha calma mental para no frustrarme y entender que el cuerpo tiene un tiempo de recuperación y está bien ir de a poco.

Por otro lado, está la calma mental. No exigirme a niveles excesivos. Es un deporte muy competitivo en el cual hay muchas cosas en juego. A veces, en la primera vuelta, se te puede romper la moto o te podés caer. Hay que tener la mente fría y seguir.

Admito que también lloré mucho de bronca por distintas situaciones injustas, pero también logré poder transformar esos sentimientos en motivación. Yo, mi moto y la gente que siempre estuvo, nada más importa.

¿Qué significa para vos representar a CASTROL como influencer? ¿Qué es lo que te llevó a aceptar la propuesta de ser creadora de contenidos para la marca?

Siempre fui usuaria de la marca. Siempre le puse Castrol a mis motos, así que estuvieron siempre muy presentes en mis días. Además, es una marca que es sponsor de muchos pilotos del mundial de motociclismo, así que el día que se comunicaron conmigo fue una gran emoción.

Luego, cuando empezamos a trabajar juntos me encariñé aún más, ya que es una empresa con la cual comparto muchos valores y siento que nos representamos mutuamente. Castrol me apoya en todos mis proyectos y hoy en día es la marca que lleva mi moto. Es un orgullo para mí.

¿Cómo es un día de Ailén Fernández? ¿Cómo es tu entrenamiento hoy?

Hoy en día, al trabajar independiente, tengo más organizado el tema entrenamiento. Se divide en entrenamiento corporal, haciendo bici y gimnasio y, ahora, volvemos al entrenamiento en pista junto a la moto, donde se ve más que nada la técnica.

Es decir, divido mi día en trabajo y entrenamiento, aunque no les voy a mentir, a veces el trabajo termina ocupando todo mi día o termino muy cansada. También soy consciente que, gracias a él, puedo también bancarme las carreras.

También ocupo mucho tiempo en la preparación de mi moto y estudiando mecánica. Ya me recibí, pero siempre hay cosas nuevas para aprender.

Motociclista con casco y traje de competición en tonos rosa, negro y blanco conduciendo una moto deportiva con gráfica de Castrol durante una vuelta rápida en pista.
Una motociclista acelera en plena curva con una moto deportiva decorada con colores de Castrol, mostrando técnica y control en la pista.

¿Cómo afrontas el hecho de ser una de las pocas mujeres que compite?

La mayoría de las veces soy la única mujer en un autódromo corriendo entre hombres, ya que las pocas chicas que hay no siempre coincidimos. Personalmente, desde muy chica, estuve sola entre hombres, por mis gustos. Ya es costumbre para mí. Me pasa hasta en mis estudios: soy la única mujer en clase estudiando mecánica de motos. Me siento cómoda y una más. La verdad que nunca le di mucha importancia al género y no lo tomé como un impedimento, más allá de haber vivido algunas malas experiencias.

¿Crees que hay más apertura hoy?

Yo creo que sí. Desde que empecé, cada día veo más chicas entrando a pista y está buenísimo que así sea. Como siempre digo, la pasión no tiene género.

¿Qué te gustaría que vean en vos las personas que te siguen?

Siempre destaco que soy una chica común, de clase media, con muchos sueños. No nací en una familia fierrera ni con acceso a la competición y, siendo mujer, soy minoría en el ámbito. Me gusta que vean que los límites son algo que nosotros mismos decidimos. Que no importa el contexto o las distintas realidades que vivimos, siempre se encuentra la forma de hacer lo que soñamos. No digo que sea fácil, suelo contar los obstáculos que vivo, pero lo hago y cumplo con lo que siempre quise. Es importante demostrar que sí se puede.

¿Qué mensajes le dejás a todas las chicas que quieren acercarse al mundo de la mecánica y no se animan? ¿Cómo pueden acercarse más?

Simplemente dejando de pensar tanto y haciéndolo. Mis días más felices fueron de aprendiz en un taller y cada clase en el instituto. Cuando te apasiona algo, no importa la manera en como llega. Te llena de plenitud. Además, se siente realmente un orgullo cuando armás una moto, por ejemplo, en mi caso, mi moto de carreras, y está andando en una pista.

Confiar en lo que hiciste y ver que funciona, es un sentimiento hermoso. Vale muchísimo. Poder hacerlo una misma, se siente muy bien. Además, es importante entender el comportamiento de la moto, para así también poder cuidar mejor de ella.

La vida es una, hay que hacer lo que nos gusta. Además, la mujer suele ser muy detallista y para la mecánica, y más en motos, es un punto a favor.

¿Cómo te gustaría que sea tu equipo de competición a futuro?

Me gustaría que en mi equipo se genere, sobre todo, un ámbito de compañerismo y apoyo. Un lugar en el cual te sientas contenido. Ojalá, algún día, pueda ser un equipo de mujeres en el cual incentivemos a que se sumen más al motociclismo y nos cuidemos entre todas.

¿Qué valores creés que son vitales para la conformación de un buen equipo para competir?

Para mí, es esencial ser buena persona dentro y fuera de la pista, pero no por eso dejar de ser fuerte. No siempre las cosas son color de rosa, aunque estamos haciendo que ese color se note cada día más en la pista.

¿Cuáles son tus expectativas para este año?

Justo estamos en un mes de transición y evaluación del año. La idea es empezar en el Campeonato Bonaerense, lo cual es algo nuevo para mí, ya que sería la primera vez debutando en la categoría 300cc y con esta moto. Sé que no va a ser fácil, porque mis colegas hace años que corren y hasta se saben los circuitos de memoria, pero por algo se empieza. Nunca es tarde. Haré lo posible para poder hacer la mayor cantidad de fechas y, si vamos bien, me encantaría participar del SBK Nacional.

¿Cuál es tu gran anhelo en el universo de las motos?

En gran parte siento que ya lo estoy viviendo. Mi vida son las motos: mi hobby, mi cable a tierra, mi deporte, mi forma de vida y mi trabajo. ¡Ailén de chiquita no podría creer todo lo que logramos! Mi mayor sueño era saber manejar. Ser piloto era algo platónico e impensado, ya que no había ninguna mujer en esos años y, es más, era muy raro ver una mujer en la calle con moto.

Hoy en día, sería poder dedicarme más al motociclismo que lamentablemente a veces no es fácil a nivel económico. Poder enfocarme más en las carreras y ser más profesional. Ser una referente y un ejemplo a seguir para poder demostrar con hechos que sí se puede aunque empieces desde cero. Con amor y dedicación todo se puede.

Compartir

ÚLTIMAS NOTICIAS