Cuando un auto lleva varios años de uso, es normal que algunas de sus partes empiecen a fallar, por lo que las visitas al taller mecánico se vuelven cada vez más frecuentes. Sin embargo, esto se puede evitar, hasta cierto punto, siempre y cuando se realice un buen mantenimiento del vehículo.
Para intentar reducir al máximo la posibilidad de que surjan problemas con el paso del tempo, es fundamental comprar los productos adecuados para cada auto, comenzando por el lubricante del motor. Lo cierto es que existen muchos tipos de aceites para elegir, por lo que es importante saber en qué se diferencian y cuál es el mejor para optimizar el funcionamiento de los engranajes.
¿Para qué sirve el lubricante del motor?
La función principal del lubricante es reducir la fricción entre las partes móviles que componen al motor para evitar su desgaste. Por otro lado, actúa como refrigerante al impedir el sobrecalentamiento que podría generar la fricción.
De esta manera, los tipos de aceites lubricantes según su elaboración son:
- Aceite mineral: utiliza una base refinada de petróleo, se debe cambiar con mayor regularidad que los otros tipos y es recomendable en motores desgastados que tienen un alto kilometraje.
- Aceite sintético: utiliza una base destilada de petróleo de mayor calidad, es resistente a las temperaturas extremas, protege al motor durante más tiempo y es recomendable en motores exigentes.
- Aceite semisintético: utiliza una mezcla entre las bases minerales y sintéticas, su plazo para cambiarlo es más largo y es de uso generalizado.
A su vez, los aceites lubricantes pueden clasificarse según su viscosidad, entre los que son multigrado, cuya viscosidad varía dependiendo de la temperatura, y los monogrado, que mantienen su viscosidad en temperaturas estables.

Teniendo esto en cuenta, al momento de pensar cuál es el lubricante ideal para un auto, es necesario evaluar distintos factores con el fin de alcanzar el máximo rendimiento de los mecanismos que, entre otros, posibilitan el movimiento del auto: los engranajes.
¿Qué son los engranajes del auto?
Los engranajes son un tipo de mecanismo compuesto por una o más ruedas dentadas que se enganchan entre sí y transmiten movimiento y potencia entre ejes rotativos. Si estas piezas presentan diferentes tamaños, la más grande recibe el nombre de corona, mientras que la más chica se denomina piñón.
En el caso de los autos, estos mecanismos permiten controlar la velocidad y la dirección del movimiento a través de engranajes como los de la caja de cambios, la cadena de distribución, el diferencial, los piñones de ataque y la corona.
Cabe destacar que los engranajes también están presentes en otros tipos de vehículos y máquinas, y en cualquiera de ellas resulta esencial elegir un lubricante apropiado para asegurar que funcionen de la mejor manera.
Al respecto, Alfredo Riesenberg, especialista en lubricantes de Castrol, señala: “Muchas veces, la decisión se simplifica acarreando consecuencias negativas que podrían haberse evitado”. Bajo esta línea, agrega que hay que entender que para garantizar un rendimiento óptimo “se necesita tiempo de atención”.

¿Cómo saber qué lubricante comprar?
La pregunta que muchos se hacen al momento de adquirir un lubricante es qué aspectos del auto hay que tener en cuenta. “Tenemos que considerar factores tales como velocidades de entrada, de salida, relación de reducción, cargas de impacto, rugosidad superficial, deslizamiento versus rodadura, la presencia de bronce en reductores sin fin y corona, y con frenos internos”, asegura Riesenberg.
Por otro lado, en cuanto al producto, el experto advierte que se deben “evaluar cuestiones como las temperaturas de aplicación y el coeficiente de fricción versus la carga” para poder identificar los distintos regímenes de lubricación. Además, destaca que reconocer la capacidad que tiene un lubricante para resistir cargas “demandará un análisis completo y a un nivel experto”.
En conclusión, la elección del lubricante es una decisión de suma importancia de cara al mantenimiento de un auto en busca de mejorar su rendimiento y alargar su vida útil. Para ello, es primordial hacer una evaluación previa en torno a las características del vehículo y las de cada tipo de aceite. Por último, no hay que olvidar que, como afirma Riesenberg, “la selección es clave, como así también lo es el monitoreo constante”.





