Un recorrido por los cuatro años de la Parada Sanguchera de Spot!, en la voz de Lelé

​En una charla con Infobae, Lele Cristóbal puso voz e historias a los cuatro años de La Parada Sanguchera: una cruzada rutera que empezó con un boceto en una servilleta y terminó armando menú en 150 estaciones.

Veintidós años pasaron desde que Café San Juan abrió sus puertas en el barrio de San Telmo. Desde entonces, Lele Cristóbal no dejó de cocinar, recorrer, inventar y apostar a nuevas formas de dar de comer. Atrás de su primer restaurante hubo una cocina familiar, platos que mezclaban tradiciones húngaras y asturianas, y un abuelo cazador que le enseñó a asar lechones, carnear liebres y preparar pescados a la parrilla.

Ahí se encendió la chispa que todavía lo impulsa. Aquella costumbre de comer rico en casa creció hasta convertirse en una pasión de toda la vida, transformada en trabajo. Y de ese trabajo nació, muchos años después, La Parada Sanguchera, una propuesta gastronómica creada junto a Spot!, la tienda de conveniencia de AXION energy, que nació para cambiar la experiencia gastronómica de las estaciones y que cerrando el 2025 cumplió cuatro años.

Un recorrido por los inicios de La Parada Sanguchera

En su paso por el tercer capítulo de “El poder de la Innovación Humana”, de Infobae, Lelé recordó que la idea tomó forma después de muchos viajes, parrillas improvisadas, charlas con productores y kilómetros de rutas. Lelé ya había recorrido buena parte del país con su programa de cocina y, tras años de andar, notó que algo faltaba: el sabor. Lo que se ofrecía en muchas estaciones eran productos fríos, industrializados, sin identidad. En sus palabras, “un sándwich envuelto en plástico, con gusto a plástico”.

Después de la pandemia, con la reactivación del turismo y las escapadas en auto, empezó a visualizar un nuevo escenario. “Viajábamos mucho. Mendoza, Bariloche, Córdoba… y cada parada era lo mismo. No había un buen lugar para comer algo fresco y rico. Todo estaba muy estandarizado. Y ahí fue cuando pensé que podíamos cambiar eso”, recordó.

En simlultáneo, el equipo de Spot! venía trabajando en ideas para mejorar la experiencia gastronómica en sus estaciones, y es en ese contexto donde surge la idea de hacer algo en conjunto, cruzando ideas, probando recetas e imaginando algo distinto.

Lelé comenzó armando un boceto de servilleta con el corazón del proyecto: sándwiches frescos, buen pan, buenos fiambres y conservas caseras. No se trataba de sofisticación, sino de volver a lo esencial. Según Lele, en eso está la verdadera innovación: “Volver a lo de antes. A que te horneen el pan, te lo corten ahí, que te corten el fiambre, el queso. Nada raro. Pero hoy eso es innovación”.

Así nació La Parada Sanguchera, una cocreación entre ambos, que buscó desde el primer día mejorar la comida que se ofrece en las rutas del país. Al principio, algunos colegas del mundo gastronómico incluso dudaron del proyecto, cuenta Lelé. “Me decían: ‘¿En serio vas a hacer algo en una estación de servicio?’. Y sí.  Si podemos darle amor a la gente en forma de comida”, afirmó convencido.

La Parada Sanguchera de Spot! se convirtió, queriendo o no, en una forma de devolver algo a todas esas personas que lo seguían desde que cocinaba con skaters o recorría provincias en televisión. “Si yo con una parada en una AXION energy puedo darle de comer algo mío a alguien que vive lejos, que no puede llegar a Buenos Aires, con eso ya estoy satisfecho”, explicó.

En apenas cuatro años, el proyecto sumó 150 paradas en todo el país. La primera fue en Arroyo Seco, muy cerca de Rosario, sobre la Ruta 9. La más reciente, en Río Gallegos. Lele fue a todas las inauguraciones. “Me saqué fotos, me trajeron regalos, me esperaron horas antes de que arrancara el evento. Es impresionante lo que se genera. Gente que me dice que me veía de chico, que se acuerda de un plato, de una frase… es hermoso”.

La importancia de los ingredientes

El objetivo de la Parada Sanguchera era elevar la calidad de la comida que se ofrece en las estaciones, pero solo a través de una mejor receta, si no con un compromiso real con los productos y sus orígenes. Para eso, Lele Cristóbal y el equipo de Spot! se propusieron recorrer distintas regiones del país con una idea concreta: sumar ingredientes con identidad local y una historia detrás.

Ese trabajo en territorio se materializó en la iniciativa Historias de Estación, una propuesta de AXION energy que surgió con la idea conectar con productores de todo el país y traer sus especialidades a las Paradas Sangucheras. A partir de esos viajes, empezaron a aparecer sabores que enriquecieron la carta y sumaron variedad.

“Con todos los años que tengo en la gastronomía y recorriendo el país, empecé a usar esa experiencia para contactar gente y sumarla a la Parada Sanguchera de Spot!”, explicó Lele. A lo largo de ese camino fue armando una red de colaboradores que él prefiere llamar amigos responsables.  “A mí me gusta decir amigos. Amigos responsables”, remarcó entre risas.

Un menú que creció

La propuesta original de sándwiches fue la base. Empezaron con una carta acotada de cinco sabores, cada uno pensado para funcionar en cualquier punto del país, pero con matices que se adaptan según la zona. Las conservas, por ejemplo, no vienen de un único proveedor: la de tomate y la de berenjena llegan desde Mendoza, elegidas por su sabor y su forma de producción.

A medida que el proyecto crecía, surgieron nuevas ideas. “Un día dijimos: che, la oferta de la sandwichería está buenísima, pero ¿qué pasa si metemos una empanada bien hecha?”, recordó Lele. Él mismo se encargó de desarrollar los rellenos, enseñar el proceso y adaptar la receta para que pudiera escalarse sin perder calidad. Lo mismo pasó con la pizza, una colaboración que sumó a Roberto Petersen, fundador de Pizza Zën, y con quien diseñaron una porción pensada para ruta, pero con la misma exigencia que en cualquier pizzería porteña.

La familia de La Parada Sanguchera de Spot! también sumó nombres fuertes del mundo gastronómico. Una de las colaboraciones más celebradas fue con Dani de La Birra Bar, un referente en hamburguesas. Juntos crearon una burger que mantiene el estándar del local original, pero pensada para la dinámica de las estaciones. “Es un buen tipo, es de Boedo, hace todo con mucho cuidado. Así que también desarrollamos una burger con él”, contó Lele.

Ese mismo criterio se aplicó a productos dulces. En lugar de usar chocolate genérico, optaron por uno artesanal, hecho por un chocolatero de Bariloche, que Lele conoció en uno de sus viajes. Lo mismo ocurrió con la yerba, que proviene de Misiones, y con el aceite de oliva de Coronel Dorrego, elegido por su sabor y por la forma en que se produce.

 A eso se suma una novedad que empieza a despegar: La Panadería, un desarrollo junto a La Mantequería que ofrece medialunas de manteca, libritos de queso y pastelitos artesanales, todos horneados en el día. O el ya conocido café de especialidad en alianza con Cabrales.

Cada incorporación estuvo guiada por una idea que Lele repite seguido: “Nuestra innovación es la calidad”. Ese principio atraviesa todos los productos que integran el menú y distingue a La Parada Sanguchera del resto de las propuestas que existen en las rutas. La combinación entre sabor, procedencia y compromiso con los productores se convirtió en un sello propio.

Y lo que viene no frena: nuevos lanzamientos, más alianzas con productores y una meta clara de seguir mejorando.

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